EL ESTADO DEBE REGULAR EL DERECHO AL DEPORTE Y A LA SALUD PUBLICA FRENTE A COVID-19

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 5.000!


Las medidas excepcionales de privación de derechos y libertades que el gobierno ha adoptado para frenar los contagios por COVID-19, y entre otras que no consideraremos aquí, los términos y condiciones que implican la prohibición de la práctica de cualquier deporte al aire libre, no son proporcionales y parten de considerar que la población es irresponsable y proclive al fraude por picaresca. Por tanto, se trata de una medida de estilo paternalista de estados con un baremo democrático deficiente.

Estas medidas obvian certezas capitales y relevantes desde el punto de vista de la salud pública: el deporte fortalece el sistema inmunológico, evita enfermedades de carácter psicológico y reduce el consumo de fármacos.

Según expertos y estudios, algo que ya todos sabemos, la práctica regular de actividad física de 3 o 4 horas semanales a intensidades medias se traduce en la reducción del riesgo de padecer enfermedades crónicas, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad, hipercolesterolemia, diabetes tipo 2, cáncer de mama o colon, demencias como el Alzheimer, accidentes vasculares, trastornos psicológicos, osteoporosis, artrosis … en comparación a las personas sedentarias, las cuales tienes ciertas deficiencias sobre el mecanismo de regulación metabólica y hormonal, factores que pueden implicar la aparición de ciertas enfermedades.

Otros países de Europa sí han realizado un esfuerzo normativo para que la ciudadanía tenga acceso al derecho de la práctica deportiva y acceso al medio natural de forma individual y responsable. En Francia y la Gran Bretaña se puede salir a correr una vez al día. Los alemanes pueden salir a caminar y hacer deporte de manera individual. Bélgica lo recomienda. En Andorra el deporte se organiza en días alternos por domicilios con números pares e impares. El gobierno de Andorra argumenta sobre la gente mayor, que hacer actividad física de manera regular ayuda a evitar caídas, lesiones y retarda la aparición del deterioro cognitivo, además reduce el riesgo de depresión y mejora la sensación general de bienestar. Para colectivos con ciertas discapacidades se prescribe como tratamiento terapéutico. En general se aconseja que la población haga actividad física como medida de tratamiento contra el COVID-19.

La medida taxativa del gobierno español es abusiva y desproporcionada, más teniendo en cuenta que el gobierno no ha hecho ningún esfuerzo normativo para atenuarla con restricciones escalonadas y ha pasado a la vía fácil con la privación absoluta. El desconfinamiento progresivo tiene que ser específico para cada zona y tener en cuenta la densidad poblacional de cada territorio y su realidad.

La práctica responsable de deporte individual al aire libre acompañado de medidas reguladoras del espacio público, por ejemplo, estableciendo turnos, franjas horarias, obligación de mascarilla, prohibición del uso de instalaciones lúdicas y deportivas de parques o jardines, reglas de higiene antes y después de salir… no implica en ningún caso incremento del riesgo de contagios. Esto es aún más notorio en el caso de poblaciones donde las zonas para llevar a cabo esta práctica deportiva al aire libre se presentan prácticamente despobladas.

Es necesario recordar que los virus respiratorios se trasmiten principalmente en lugares cerrados no ventilados y por contacto con otras personas.

El daño que la medida provoca se acentúa conforme se alarga el término de la medida de confinamiento. No se puede prorrogar más esta situación que nos puede llevar a trastornos mentales, alimentarios, fisiológicos y otros.

La sociedad ha respondido de forma madura y ejemplar al confinamiento, pero ahora ha llegado el momento de explicar que la actividad física, con medidas, es altamente recomendable tal y como hacen en otros países vecinos, por tanto, se pide al gobierno que adecue la norma ahora que el famoso pico ha descendió notoriamente y una parte importante de la población ha salido a trabajar.

El estado tiene que regular el derecho al deporte para promover realmente la salud pública y adherirse al modelo saludable del resto de estados de Europa.