Por un país sin hambre: que la alimentación básica sea un derecho fundamental de todos

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Tal y como nos ha recordado recientemente la campaña de Manos Unidas, el problema de alimentación en el mundo (y también en nuestro país) no es de cantidad de alimentos, sino de desperdicio y mala distribución de un significativo porcentaje de los mismos. El derecho a la alimentación básica debería de ser un derecho explícitamente reconocido por la legislación española de tal modo que ninguna persona en España pasara hambre y viéndose obligada a alimentarse de desperdicios como sucede cada vez con más frecuencia.

Pidamos a los Gobiernos central y autonómicos y sus respectivos parlamentos que acometan los cambios legislativos necesarios para que se reconozca la alimentación básica como un derecho fundamental de las personas.

Correlativamente, que adopten medidas como:

- incentivar a las empresas que entregan sus excedentes alimentarios o todos aquellos productos no aptos para la comercialización pero si para el consumo (por fechas de caducidad próximas u otros motivos) a Bancos de Alimentos u ONGs que trabajen en este campo

- penalizar la destrucción deliberada de alimentos con el fin de manipular su precio en el mercado, revirtiendo directamente los recursos generados por las sanciones en las ONGs que generan formas de distribución racional de excedentes alimentarios

- promover en foros internacionales (UE, ONU, etc.) la ampliación a otros ámbitos del reconocimiento práctico y operativo, no meramente nominal, de la alimentación básica como un derecho fundamental de las personas.

- o cualquier otra que favorezca que cada vez el hambre en nuestro país y en el mundo sea un fantasma del pasado.

La crisis no se origina en la atmósfera, ni en el subsuelo o no se sabe donde, en contra de lo que nos quieren hacer creer para anonimizar responsabilidades. La crisis no es más que la suma de conductas individuales o de algunos colectivos, que lleva a que la riqueza y las posibilidades de unos aumenten a costa de las de muchos otros, los que la sufren. Que el hambre en nuestro país persista no depende solo de los políticos, también de tí y de mí. Hagamos un mundo mejor con un pequeño esfuerzo: lo que ibas a desperdiciar puede ser su vida. Y no puede esperar. E importa. Para hacerlo posible, firma. Por favor. Por justicia.

 



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