Petición cerrada

PROTEGER AL MENOR

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¿Son niños o moneda de cambio?

 

El Síndrome de Alienación Parental ha sido causa de estudio en los últimos años y se define como “un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”. Según la documentación que he podido leer algunas de las conductas son la siguientes:

-       Presentar al nuevo cónyuge a los hijos como su nueva madre o su nuevo padre

-       Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados sus hijos

-       Impedir al otro ejercer su derecho de visita

-       “Olvidarse” de avisar al otro progenitor de las citas importantes (dentista, médico, etc)

-       Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de escuela)

-       Irse de vacaciones sin los hijos y dejarlos con otra persona, aunque el otro progenitor esté disponible y voluntario para ocuparse de ellos

Estas son algunas conductas que, según algunos estudios, llevan a los niños o adolescentes a rechazar a uno de los progenitores. Desgraciadamente en los casos de divorcio y/o separación son más comunes de lo que pensamos.

 

Hace casi un año mi hermano recibió una llamada de teléfono… su mujer había decidido terminar con su matrimonio tras 7 años de relación; se había enamorado de otra persona. Hasta aquí una ruptura más, una como tantas otras que hay en estos momentos. Mi hermano y su hasta entonces esposa tenían dos preciosos mellizos en común, en aquel momento de poco más de dos años, sin criterio para decidir ni vocabulario para expresar sus emociones o comunicar sentimientos.

 

Desde que se produjo esa llamada la vida de mi hermano y la de estos dos pequeños pegó un giro de 360º. Mi hermano se derrumbó, todo aquello en lo que creía y confiaba se vino abajo. Después llegaron unos meses muy difíciles en los que quedó claro que el hombre en estos casos poco tiene que decir y mucho tiene que defender… y ya hace casi un año.

 

Actualmente mi hermano lleva casi 9 meses sin ver a sus hijos y mis sobrinos el mismo tiempo sin recibir el abrazo de un padre que les quiere con locura. Durante estos casi 9 meses mi hermano ha hecho todo lo posible por volver a ver a sus hijos; acudió a la guardia civil, al grupo de menores, a servicios sociales y, a pesar de que la guardia y custodia la tienen ambos progenitores, ninguna institución ni pudo ni puede hacer nada al respecto; tiene que esperar a que se celebre un juicio que nunca llega y que se establezca un régimen de visitas. Aún seguimos esperando…

 

A unos niños la separación de un padre durante tanto tiempo les afecta, les coloca en una situación que no saben comprender, que no entienden, ¿por qué mis sobrinos tienen que pasar por esto? Como adultos que somos tenemos la obligación de velar por la estabilidad también emocional de los más pequeños y la ley debería ser lo suficientemente rápida y clara para poder proteger a los más indefensos: los niños.

 

Durante estos meses hemos comprobado que muchos son los padres que no ven a sus hijos hasta que no se establece un régimen de visitas; desgraciadamente la justicia tiene sus tiempos y hasta que el juicio se resuelve en muchos casos pasan meses. Estas madres… ¿se han parado a pensar cual es la sonrisa de un niño al ver a su padre? o ¿cuáles son las implicaciones emocionales que esto tiene en la vida de sus hijos? ¿no saben que el primer perjudicado es su hijo? ¿Cuál es la reacción de los legisladores/justicia a este respecto?

 

No olvidemos que, en estos casos, los primeros perjudicados son los niños.



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