Verdad y Justicia en el caso de tortura y asesinato de Herbert Anaya Sanabria

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Herbert Anaya, fue uno de varios miembros de organizaciones de derechos humanos en El Salvador, que fue perseguido, torturado y asesinado por los extintos cuerpos represivos de seguridad del Estado Salvadoreño, debido  a su activismo y determinación para la defensa y promoción de los DDHH.

El 26 de mayo de 1986 fue capturado por la policía de Hacienda y torturado durante 15 días. Posteriormente, permaneció durante 8 meses en la NO oficial sección de presos políticos de la cárcel de Mariona, desde donde, junto a otros 4 miembros de la CDHES, realizaron el informe sobre la Tortura en El Salvador, que permitió la denuncia sobre esta práctica común e ilegal, por parte del estado contra diversos sectores de la población civil. En febrero de 1987, fue liberado junto a otros presos políticos.

Continuó su labor de documentación y denuncia pública a nivel nacional e internacional, de graves violaciones a los DDHH, cometidos principalmente por el Estado, contra el pueblo salvadoreño.

El 26 de octubre de 1987, a las 6:45 am, fue asesinado por un escuadrón de la muerte, mientras se disponía a llevar a sus hijos a la escuela. 

A 32 años de su asesinato, aún sigue en la impunidad.
-Se solicita al GOES abrir los archivos sobre la captura y asesinato de Herbert Anaya.

A la FGR, que cumpla su deber constitucional e inicie otra línea de investigación de forma profesional, técnica e imparcial, la cual fue señalada por la familia y organizaciones de DDHH, en la que responsabiliza a altos funcionarios del estado en esa época, de la autoría intelectual y material de este crimen.


-Al órgano judicial, que cumpla con su papel constitucional de garantizar un debido proceso, apegado a derecho, que le permita a los familiares, organización de DDHH y al pueblo en general, acceder a la justicia y conocer la Verdad, sobre este crimen. Que anule el proceso legal anterior, el cual fue realizado con el fin de garantizar la impunidad de los verdaderos criminales, inculpando a una persona que fue torturada para “confesar” su participación, que permitiera corroborar la versión oficial del estado, sin otras pruebas legales y violentando además, el derecho al debido proceso del acusado.

Conocer la verdad y acceder a la justicia en este caso, permitiría contribuir a la construcción de una verdadera Cultura de paz, promoviendo la garantía del derecho a defender derechos humanos.

Que conocer la VERDAD, acceder a la JUSTICIA y REPARACIÓN a las víctimas de graves violaciones a los DDHH durante el conflicto armado, es una deuda del Estado salvadoreño. No puede haber paz sin verdad, justicia y reparación.