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Petitioning Fernando Carrillo, Ministro del Interior

Fernando Carrillo, Ministro del Interior: Buscar la responsabilidad y la justicia para los defensores y defensoras de los derechos humanos

Estimado Sr. Carrillo:

Le escribo para expresar mi preocupación por la seguridad de Martha Giraldo y su familia, quienes enfrentan continuas amenazas de parte de estructuras paramilitares como consecuencia de su trabajo por los derechos humanos, el castigo a los responsables, y la justicia para las víctimas de crímenes de Estado. La Sra. Giraldo es madre y las amenazas que ha recibido se han dirigido incluso a su hija cuando estaba embarazada, y han seguido después de que nació su bebé. Estas amenazas son inaceptables.

En el 2006 el padre de Martha, José Giraldo, fue asesinado por tropas de las fuerzas armadas colombianas. Desde entonces, ha luchado por la justicia tanto para su familia como para las otras víctimas de la violencia estatal. Cuando un soldado por fin fue judicializado por el asesinato de su padre, el tío de Martha Giraldo-- un testigo en el caso-- sufrió un atentado. Desde entonces hombres armados se han acercado a la Sra. Giraldo en Cali para amenazar con matarla, y frecuentemente recibe amenazas por mensaje de texto y llamadas telefónicas.

La más reciente amenaza contra Martha Giraldo y sus colegas, enviada el 24 de septiembre, fue firmada por las Águilas Negras, grupo que presuntamente es conformado por ex integrantes de las AUC y que además podría tener vínculos directos con antiguos y actuales integrantes de las fuerzas armadas colombianas.

Los defensores y las defensoras de los derechos humanos en Colombia enfrentan continuos hostigamientos y agresiones, y por ende necesitan una mayor protección de parte del Estado, la cual debe incluir la justicia y el castigo para los que atacan y amenazan a los defensores y defensoras y otros civiles. 

En un momento en que Colombia busca avanzar después de décadas de violencia y guerra, es imprescindible que los defensores y defensoras de derechos humanos sean protegidos, como es obligación por parte del Estado colombiano, para su seguridad y la de sus familias. Lo insto a tomar más acciones con miras a investigar y perseguir a los autores de estas amenazas y de ataques planificados antes de que sean asesinados o heridos más defensores o defensoras.

Le saluda atentamente,

Letter to
Fernando Carrillo, Ministro del Interior
Perseguir la responsabilidad y la justicia

Estimado Sr. Carrillo:

Le escribo para expresar mi preocupación por la seguridad de Martha Giraldo y su familia, quienes enfrentan continuas amenazas de parte de estructuras paramilitares como consecuencia de su trabajo por los derechos humanos, el castigo a los responsables, y la justicia para las víctimas de crímenes de Estado. La Sra. Giraldo es madre y las amenazas que ha recibido se han dirigido incluso a su hija cuando estaba embarazada, y han seguido después de que nació su bebé. Estas amenazas son inaceptables.


En el 2006 el padre de Martha, José Giraldo, fue asesinado por tropas de las fuerzas armadas colombianas. Desde entonces, ha luchado por la justicia tanto para su familia como para las otras víctimas de la violencia estatal. Cuando un soldado por fin fue judicializado por el asesinato de su padre, el tío de Martha Giraldo-- un testigo en el caso-- sufrió un atentado. Desde entonces hombres armados se han acercado a la Sra. Giraldo en Cali para amenazar con matarla, y frecuentemente recibe amenazas por mensaje de texto y llamadas telefónicas.


La más reciente amenaza contra Martha Giraldo y sus colegas, enviada el 24 de septiembre, fue firmada por las Águilas Negras, grupo que presuntamente es conformado por ex integrantes de las AUC y que además podría tener vínculos directos con antiguos y actuales integrantes de las fuerzas armadas colombianas.

Los defensores y las defensoras de los derechos humanos en Colombia enfrentan continuos hostigamientos y agresiones, y por ende necesitan una mayor protección de parte del Estado, la cual debe incluir la justicia y el castigo para los que atacan y amenazan a los defensores y defensoras y otros civiles.

En un momento en que Colombia busca avanzar después de décadas de violencia y guerra, es imprescindible que los defensores y defensoras de derechos humanos sean protegidos, como es obligación por parte del Estado colombiano, para su seguridad y la de sus familias. Lo insto a tomar más acciones con miras a investigar y perseguir a los autores de estas amenazas y de ataques planificados antes de que sean asesinados o heridos más defensores o defensoras.

Le saluda atentamente,