Exigen justicia y reparación para sobrevivientes de violencia sexual en UMAG

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Personas de todo Chile y Latinoamérica indignadas por hechos ocurridos en la Universidad del Estado más austral del continente, la Universidad de Magallanes, UMAG, por su apatía e incapacidad de establecer soluciones pertinentes a más de un mes de iniciada la toma feminista universitaria.

Las tomas feministas en universidades a lo largo de todo Chile, de Arica a Punta Arenas continúan y se enmarcan en un movimiento de peticiones sociales histórico, tildado por especialistas como la revolución más importante en 40 años en el país. En general las demandas han estado permeadas por una fuerte crítica al modelo de educación sexista y la cultura de la violación, donde mujeres y disidencia sexual, sobre todo, han sido fuertemente violentadas durante la vida universitaria, en el contexto de una cultura que tiene normalizada la violencia como forma de comunicación y el ejercicio abusivo del poder.

Punta Arenas, es la última ciudad continental de América Latina, donde se ubica la universidad estatal más Austral de Chile, la Universidad de Magallanes, UMAG,donde sus estudiantas también se unieron a esta ola feminista nacional, reclamando educación no sexista y que se efectúen los debidos procesos en las más de cien denuncias existentes por acoso sexual y abusos de poder.

Las estudiantas se tomaron la Universidad el pasado 06 de junio, llevando a la fecha un mes en una toma sin precedentes -sólo comparable con las protestas ciudadanas por el gas del 2011-, donde exigen: una política integral de género que entre otros busque prevenir, sancionar, erradicar y reparar la violencia de género que afecta principalmente a las mujeres (alumnas, docentes y trabajadoras) y disidencia sexual de la UMAG;  y que las denuncias hechas y procesos en curso garanticen a lxs sobrevivientes de violencia de género una vida libre de violencia en la Universidad de Magallanes, ejecutando para ello una investigación objetiva y en profundidad en cada caso, que luego permitan la ejecución de sanciones adecuadas para persuadir a eventuales agresores, y asegurar que estos casos nunca más se vuelvan a repetir.

Ante la falta de empatía y colaboración de las entidades que debieron proteger a las y los sobrevivientes y prevenir estos actos, encabezados por las autoridades de la Universidad de Magallanes y organismos públicos asociados como la Secretaria Regional de Educación, Secretaría Regional de la Mujer y la Equidad de la Mujer, Contraloría, entre otros , desde la Patagonia nace un llamado que se espera traspase fronteras, e insta a todas las personas a solidarizar con esta causa, donde las estudiantas han tenido la valentía de poner sobre la mesa un grito a voces que al fin tras años de silencio e indiferencia, visibiliza que en la Universidad de Magallanes se ejerce Violencia contra las Mujeres y que llegó el momento de decir BASTA a todas las formas de discriminación, ya sea por razones de clase, sexo/género, “raza”, y/o nacionalidad,  por mencionar algunas.

¿Cómo puedes apoyar?

- Firmando esta carta (pueden ser personas naturales y su número de cédula, organizaciones feministas, sindicatos, organizaciones sociales, etc.).
- Formando parte de la Comisión Nacional de Apoyo a la toma feminista de la UMAG que esperamos se constituya en la ciudad de Punta Arenas, en las próximas semanas (si quieres formar parte escribe a apoyotomafeministaumag@gmail.com).

Chile ha firmado sendos tratados internacionales como la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, donde el Estado chileno se ha comprometido a prevenir, proteger, investigar y sancionar y reparar la violencia de género contra las mujeres.

Citando al Dr. Claudio Nash (2015), Coordinador Académico de la Cátedra de Derechos Humanos de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, y académico de la Universidad de Chile, “El principio de igualdad ante la ley y la prohibición de discriminación por razón de sexo están recogidos en la Constitución Política (artículo 19 N°2), así como en los tratados internacionales ratificados por Chile. Particularmente, estos principios están expresamente reconocidos en la Ley General de Educación (Ley No. 20.370, LGE), que establece, en su artículo 10, el derecho de los alumnos y alumnas ‘a recibir una educación que les ofrezca oportunidades para su formación y desarrollo integral; |…| a no ser discriminados arbitrariamente |…| y a que se respete su integridad física, y moral, no pudiendo ser objeto de tratos vejatorios o degradantes y de maltratos psicológicos’, y en su artículo 11 que ‘ni el Estado, ni los establecimientos educacionales podrán discriminar arbitrariamente en el trato que deben dar a los estudiantes y demás miembros de la comunidad educativa’ “ (p.15).

La toma feminista de la UMAG insiste al gobierno universitario, la cual forma parte del Consejo de Rectores (que agrupa a las Universidades del Estado de Chile), a estar a la altura del conflicto y dar una respuesta institucional que no deje duda que el espíritu final de la casa de estudios es: Acabar con los espacios violentos y la educación sexista que sostiene un modelo social que menoscaba a las personas en sus derechos elementales, y que se contradice con las reglas de convivencia y los valores que se esperan de los espacios universitarios, como espacios respetuosos de la dignidad humana, críticos y transformadores. Al igual que lo han hecho sus pares en otras universidades del país.

A jueves 05 de julio de 2018, desde la austral Punta Arenas, Chile, con mucho frío, nieve y ganas de cambiar el mundo.

1 En su artículo 2, el Comité de la CEDAW ha reconocido que “La violencia contra la mujer es una forma de discriminación que impide gravemente que goce de derechos y libertades en pie de igualdad con el hombre”4 y que el acoso sexual es una de sus múltiples y complejas manifestaciones”.

2 En su artículo 2, establece que “el acoso sexual es una de las formas de violencia contra la mujer que tiene lugar en la comunidad, que puede ser perpetrado por cualquier persona y que comprende el acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar”.

 

 



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