Declaración Mujeres Movilizadas FCOM: Renuncia Javiera Rodríguez

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Durante estos últimos meses, hemos visto de qué manera el movimiento feminista ha tomado protagonismo dentro de las demandas ciudadanas y estudiantiles, tal como lo pudimos ver en diferentes tomas y paros a lo largo de todo Chile en diversas instituciones educacionales: Universidad de Chile, Universidad Alberto Hurtado, Universidad Austral, Universidad de Santiago, Universidad de Concepción, Universidad Técnica Metropolitana, entre otras. 


Como estudiantes y mujeres de la Universidad Católica compartimos este sentir. No somos ajenas al machismo y el patriarcado imperantes en la sociedad, ya que en nuestras dependencias académicas también hemos sido víctimas de abuso y violencia, acumulando un total de 37 casos en tres meses, de los cuales sólo el 10% ha sido acogidos por la universidad (datos SEGEX, Secretaría de Género y Sexualidades).


Así, estudiantes comenzaron paulatinamente a movilizarse dentro de sus facultades, hasta llegar a un amplio consenso dentro de la Universidad. En este contexto, enviamos un petitorio el pasado jueves 24 de mayo, que realizamos entre compañeras con el fin de avanzar por nuestros derechos como miembros de esta institución. Lamentablemente éste no fue recibido directamente por nuestro rector, ni se confirmó de ninguna forma que se iba a establecer un dialogo con el alumnado. Dentro de los puntos considerados en este petitorio se encontraban, resumidamente: 


-La creación de un nuevo Protocolo UC que resguarde a las/los estudiantes, funcionarios/as y académicos/as en torno a la violencia de género, acoso y abuso sexual.  
-Creación de un departamento especializado para llevar el proceso del protocolo y acompañar a las víctimas. Instauración de cuotas de género y disidencia en cargos académicos y administrativos 
-Creación e implementación de un nuevo ramo de género obligatorio para todo el alumnado  
-Capacitaciones multiestamentales sobre la violencia de género y respeto a las disidencias 
-Encuestas docentes que midan la discriminación, haciéndola visible y sancionable 
-Mayores beneficios, y más igualitarios, para madres y padres en la institución 
-Aceptación del nombre social de cualquier persona transgénero  
-Sobre el caso de Marcela López: desvinculación inmediata de Martin Chuaqui, académico de la Facultad de Matemáticas y acusado de violencia intrafamiliar contra Marcela y su hijo, junto con las disculpas públicas del Rector y el apoyo por parte de la Universidad a Marcela, en las medidas que ella considere pertinentes.  
-Que la Red de Salud UC Christus no sea objetora de conciencia institucional.  


Estos son algunos de los puntos generales que incluía el petitorio entregado por la Asamblea de Mujeres UC, que al no ser recibido por el rector como se dijo anteriormente, se culminó en la toma de nuestra Casa Central desde el viernes 25 en la madrugada hasta el lunes 28 pasado el mediodía.  


Consideramos que esta toma fue un último recurso frente a las deficientes y precarias respuestas por parte de autoridades y representantes estudiantiles sobre las diversas denuncias de abuso sexual, de poder e intrafamiliar (como ocurrieron en los casos de M. Chuaqui y la discriminación racial sufrida por las trabajadoras por parte la empresa contratista Dominguez y Dominguez, que se presentó, entre otras formas, con sueldos impagos); la urgencia de una mejora en el protocolo vigente contra estos abusos y la eliminación de la educación sexista dentro de la UC. 


Estamos conscientes de que este movimiento busca y representa un cambio estructural y cultural profundo, y por lo mismo, sabemos que tenemos opositores. Sin embargo, lo que no podemos permitir es que Javiera Rodríguez, una representante elegida democráticamente, desde su cargo de Consejera Superior, se preste como cara visible de una oposición formada principalmente por su propio movimiento, el Movimiento Gremial, y Solidaridad.  


Una de las principales críticas de Javiera Rodríguez ha sido la supuesta falta de representatividad de la toma, afirmación que desconoce el trabajo y movilizaciones de este año, periodo en el que se han realizado ocho asambleas de mujeres a nivel universitario y otras innumerables dentro de las distintas carreras movilizadas: Historia, Geografía, Letras, Trabajo Social, Sociología, Psicología, Ciencias Políticas, Antropología, Derecho, Pedagogía en Educación Parvularia, Media, General Básica y Religión, Arte, Teatro, Música, Comunicaciones, Agronomía, Forestal, Matemáticas, Química, Ciencias Biológicas, Diseño, Enfermería, Estética, Teología, Nutrición y Dietética, Fonoaudiología. Todas de conocimiento público y abiertas a la comunidad. Su desconocimiento de la causa, se debe a que no estuvo en la totalidad de las asambleas generales antes mencionadas y, por ende, no fue capaz de hacer un seguimiento de las decisiones que se fueron tomando.  


Javiera no tuvo mayor participación ni incidencia dentro de estas instancias (en el caso de Comunicaciones, sólo asistió a una asamblea realizada el 23 de mayo). Incluso, contrario a su labor como Consejera Superior de todas y de todos, sirve como representante de un contra movimiento, desacreditando la toma feminista en diversos medios de comunicación. También creemos pertinente indicar que nunca se realizó un catastro del real apoyo de cada estudiante de la Universidad Católica a la toma feminista, manchando la imagen de la manifestación y de las compañeras involucradas, en cada una de sus apariciones en los medio de comunicación, sin argumentos fundamentados ni comprobados.  


Su opinión y representación fue única y exclusivamente para los estudiantes pertenecientes a la oposición mientras ejercía su cargo como Consejera Superior. Lo anterior es opuesto a lo que se espera de un representante estudiantil, la cual tiene el deber de ser la voz de toda la comunidad, sobre todo cuando se dirige a la opinión pública desde su cargo, haciendo que sus palabras parecieran ser respaldadas por una gran mayoría de estudiantes. Javiera Rodríguez se sintió con total libertad de utilizar su cargo representativo para hablar en distintos medios de comunicación durante toda la jornada de la toma, priorizando una postura personal que no se fundamentó más que en su propia opinión, sin tener cifras de las estudiantes en la toma, ni los que estaban a favor y aquellos en contra. A esto se debe agregar que Javiera Rodríguez ha repetido en variadas ocasiones, desde su campaña hasta en diferentes actividades y declaraciones, que iba a desligarse de su línea política para poder representar efectivamente a todos y todas las estudiantes, cosa que en este último tiempo hemos podido ver que no son ciertas. 


La Consejera Superior, además de los errores ya incurridos, sirvió de voz y validación de la “contratoma” instalada en la Facultad de Derecho. Esta “contratoma” fue formada por un grupo de estudiantes que durante los tres días hostigaron de manera violenta a las personas que se encontraban cuidando el perímetro de la toma y a las compañeras que estaban en periodo de reflexión y trabajo para hacer fructíferas las mesas de negociación. Es más, la Consejera Superior, en ningún momento manifestó el repudio de dicha "contratoma" en la cual, un grupo de estudiantes que pernoctaron el primer día de toma, viernes 25 de mayo, en las dependencias de la Facultad de Derecho, ingirieron alcohol y realizaron amenazas de muerte a las compañeras de Ciencias Biológicas que se quedaron fuera del perímetro de la toma. Por cada uno de estos aspectos, se está trabajando en una querella por los daños anteriormente descritos.                    


Según el Párrafo V, Art. 41 del Estatuto FEUC que refiere a la Definición y funciones de la Consejera Superior, su función fundamental es «entregar la opinión y el parecer de la FEUC al Consejo Superior de la Universidad», donde tendrá «la misión de estar al tanto de la política que la Universidad lleva a cabo en materia curricular y de velar porque los estudiantes, desde sus unidades académicas, sean parte constante en la definición, formación y desarrollo de sus mallas curriculares». También se indica, que «pesa en el Consejero Superior la obligación de informar constantemente al estudiantado» quien, además, deberá «estar en contacto constante con los Centros de Estudiantes». Por ende, consideramos que su actuar en estos días ha sobrepasado los límites de sus funciones. 


Entendemos que todo cargo de representación es, en su fondo, político. A pesar de esto, no podemos desconocer las reiteradas promesas que realizó en su campaña con el fin de comprometerse con el estudiantado en su totalidad por sobre cualquier lineamiento político. Es en esta misma línea que para nosotras la falta de comunicación previa con la gente de la toma antes de dar sus declaraciones (o algún acercamiento posterior para servir como agente dialogante entre autoridades y estudiantes), las críticas sin base argumental concreta (realizar un real catastro de los estudiantes a favor y en contra) a la toma de carácter pacífico que mancharon la imagen del movimiento y, de paso, el denostar la labor de la Secretaria de Género diciendo que se transformó en "algo político" cuando ha sido un organismo importante para el apoyo de las denuncias de acoso, habla del actuar condicionado por convicciones personales que se dedicó a difundir por distintos medios de comunicación, alejándose completamente de las facultades de su cargo.  


Tras todo lo expuesto, solicitamos como estudiantes que la actual Consejera Superior, Javiera Rodríguez, renuncie a su cargo de representación estudiantil y presente disculpas públicas, ya que consideramos que su actitud con respecto a las Movilización Feminista UC en nuestra universidad y al rol que cumplió en la finalizada toma de Casa Central durante los pasados cuatro días estuvo marcada por su inconsecuencia e irresponsabilidad. Esperamos que Javiera pueda reflexionar con respecto a lo sucedido y entienda el daño que causó en el estudiantado que debería representar.  


Esta misiva la realizamos como Estudiantes de Comunicaciones Movilizadas, para consideración de todos y todas aquellas que sintieron molestia y/o pasadas a llevar con el actuar de la Consejera Superior, Javiera Rodríguez. E instamos a todas las personas que formaron parte de la toma, estudiantes movilizadas y movilizados, a sumarse a estas declaraciones y exigir la renuncia de Javiera Rodríguez a la Consejería Superior.  


Nuestra universidad ha vivido cambios importantes, hemos asumido un rol activo dentro de la "Ola Feminista" y recalcamos la necesidad de seguir avanzando en la construcción de un espacio educativo más democrático e inclusivo. La Universidad Católica debe enfrentar los cambios de la sociedad con apertura y diálogo en pos de formar profesionales más conectados y consientes con la realidad del país. Para ello necesitamos representantes que, que valga la redundancia, nos representen y estén en sintonía con los cambios profundos y sustanciales que anhelamos para la Universidad y el país. 
 
Se despide atentamente; 
Mujeres movilizadas de la Facultad de Comunicaciones. 



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