¡Juntos sonamos más fuerte!

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Os voy a contar la contar la historia de Mati Cortes. Una mujer de 49 años a la que por un fallo humano se le ha arrebatado su calidad de vida. Un 9 de agosto se operó de una cosa de la que según sus médicos no tenía más complicación que las de cualquiera que entre en quirófano, tan mala suerte que en el post operatorio, en reanimación un coágulo se le va a la cabeza, lo que provocó un ipstus (de el cual nos dimos cuenta los familiares, porque aunque estaba en reanimación NO SE DIERON CUENTA por ese motivo nunca sabremos el tiempo transcurrido desde que le sucedió hasta que se activó el código ipstus.) y más tarde un infarto cerebral, siendo este último el culpable de una operación bastante arriesgada. Durante sus 40 días en la UCI todo lo que podía pasar le fue pasando: infecciones, bacterias, meningitis,úlceras ... pasando también por 7 intervenciones quirúrgicas. La espera se hizo eterna hasta que subió a planta en la que su mala suerte no la abandonó, y continuó con todas las complicaciones posibles, desde úlceras e infecciones hasta una subida de sodio, por esto último los médicos creían que ya no podían hacer más por ella pero una vez más Mati sigue luchando y supera algo que hasta en una persona totalmente sana era difícil. Y después de otros larguísimos 43 días en planta nos dan la mejor noticia que nos podían dar en ese momento: Mati puede mejorar su calidad de vida, MATI PUEDE MEJORAR. La trasladan a La Casa Verde de Merida, un centro de rehabilitación especializado en estos casos aunque con un inconveniente tiene una bacteria y está en aislamiento, pero no hay problema, según todos ellos en cuanto salga de aislamiento todo va a ir mucho mejor. Aún así, Mati mejora, Mati no habla pero se explica, nos conoce y empieza a expresar sus sentimientos. La alegría nos dura poco. Cuando la bacteria está apunto de irse, ¡por fin! Le programan el alta para el día 27 de Marzo. La razón es porque no avanza a la velocidad que ellos quieren. Pero Mati ha mejorado muchisimo. Solicitamos una residencia pero mientras tanto ella sigue allí, su bacteria ya no esta, ya le pueden dar todas las terapias necesarias, las cuales antes no lo habían hecho, porque estaba aislada, en un mes Mati come, incluso coje el vaso y la cuchara sola, se pone de pie aunque con las ayudas necesarias... ahora empezamos a ver un poquito la luz. Pero cuando empieza a salir el arcoiris vuelve a llover. Nos han llamado, le han concedido la residencia, ya no puede seguir sus terapias en el único centro especializado en Extremadura. Que impotencia saber que sus terapias no pueden seguir, pero lo más injusto es que si tuviéramos dinero podría estar ahí todo el tiempo que necesite... 

Os necesitamos más que nunca amigos, no queremos dinero, queremos ayuda, queremos difusión, queremos una calidad de vida para ella lo mejor posible, queremos que la ayuden. 

Juntos sonamos más, juntos somos más fuertes!

Podrán quitarnos el sueño pero nunca las ganas de vivir. 

Hoy es por ella, mañana puede ser por cualquiera. 

Mati, tranquila, lo vamos a conseguir! 



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