Desautorizamos y rechazamos la política exterior del gobierno mexicano con Venezuela

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Desautorizamos y rechazamos la política exterior del gobierno mexicano en relación con Venezuela

  

"Entre los individuos como entre las naciones,

el respeto al derecho ajeno es la paz"


Benito Juárez


“Los extranjeros no podrán de ninguna manera

inmiscuirse en los asuntos políticos del país”

 

Artículo 33 de la Constitución Mexicana

 


El gobierno mexicano tiene desde al menos 1968 un escandaloso y sistemático comportamiento violatorio de los Derechos Humanos, ya no sólo con respecto a los propios mexicanos, sino incluso con ciudadanos de otros países, como son los centroamericanos que han sido desaparecidos y asesinados en México, no únicamente por bandas del crimen organizado sino además por autoridades gubernamentales, durante el recorrido migratorio que aquéllos han emprendido por el territorio mexicano rumbo a los Estados Unidos con la única intención de encontrar mejores oportunidades de desarrollo social y económico. Otro caso digno de llamar la atención respecto de ciudadanos extranjeros que han sido víctimas en su humanidad por el gobierno mexicano es aquel en el que por órdenes del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien fungía como gobernador del Estado de México en ese entonces , se reprimió violentamente a los pobladores de San Salvador Atenco, Estado de México, que sólo estaban manifestándose en favor de algunos comerciantes de flores a los que se les quería despojar de su fuente de trabajo. En tales sucesos hubo al menos dos ciudadanas de España, una de Chile y otra de Alemania, que fueron arrestadas, maltratadas y sobre todo vejadas sexualmente por las autoridades mexicanas que llevaron a cabo tal acto represivo. Es decir, el gobierno mexicano no ha escatimado su actuar vejatorio contra el pueblo mexicano, sino que ha atentado incluso contra ciudadanos de otros países, todo esto hecho, además, con impunidad total.

 

No mencionemos ya las innumerables masacres que han padecido los mexicanos bajo los diferentes gobiernos mexicanos, casi siempre comandados por políticos salidos de las filas del Partido Revolucionario Institucional, PRI, lo cual no salva a los políticos de ultra derecha del Partido Acción Nacional, PAN, históricamente muy vinculado a la política de los Estados Unidos. Éstos últimos tienen en su haber, durante el sexenio del señor Felipe Calderón Hinojosa, connotado alcohólico sin control, la vergonzosa, brutal y estúpida inauguración de la “Guerra contra el Narcotráfico”, que nunca tuvo en realidad ninguna intención de acabar con el narcotráfico sino legitimar por la fuerza un “mandato” suyo lleno de ilegitimidad al surgir de un proceso electoral fraudulento. Tal “guerra” sin frentes ni retaguardias trajo como saldo más de cien mil muertos, sobre todo jóvenes mexicanos que gracias al “exitoso” Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, quedaron ante las dos opciones típicas que suele ofrecer el capitalismo: la pérdida del trabajo o tener que conformarse con uno de los “muchos” nuevos trabajos generados durante el neoliberalismo: con salarios miserables, con nulas prestaciones laborales y sin oportunidad de un desarrollo humano digno. Es obvio que ante tal “milagro” económico mexicano, millones de jóvenes optaron y siguen optando por caminos económicos simplemente más redituables, aunque sean mil veces más arriesgados: el narcotráfico, el sicariato, la migración, etc.

 

No tiene, por lo tanto, el gobierno mexicano, ninguna autoridad moral para pontificar acerca de los Derechos Humanos de nadie. Sin embargo, el 17 de abril de 2017, en el periódico Excélsior, de corte completamente progobiernista, Francisco Garfias, en su columna Arsenal, consignó la increíble declaración que hizo Enrique Peña Nieto respecto del cada vez mayor descrédito en que se encuentra su gobierno frente a la lucha contra la corrupción a los ojos de grandes sectores de la sociedad mexicana. Al preguntársele sobre si la detención en el extranjero del exgobernador de Veracruz, César Duarte, correspondía más a una maniobra electoral —en ese entonces se desarrollaba la importante campaña electoral paragobernad or del Estado de México— que a un ejercicio real por acabar con la corrupción que permea prácticamente todas las esferas de la política nacional, el presidente Peña Nieto declaró: “No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos”. Tal declaración sexista, machista y virulenta no generó únicamente sorpresa por su vulgaridad sino que además indignó a todos los que están inconformes con el actual estado de cosas en el plano de la lucha contra la corrupción en México. Quedó de manifiesto, el profundo amor que tiene el actual presidente de México por los mexicanos. Búsquense en el mundo cuántas declaraciones de ese tipo se han dicho en la historia mundial. Amor de ese tipo, es muy poco común encontrar entre los que se rasgan las vestiduras en foros multilaterales y multinacionales por “defender” los Derechos Humanos de los pueblos ajenos.

 

Durante meses, realmente años, el gobierno bolivariano ha denunciado la existencia de un Plan de Golpe de Estado permanente, continuado, escalonado, progresivo, multifacético y multidimensional, dirigido desde las entrañas del gobierno norteamericano, apoyado por varios países aliados suyos, y usando como agentes encubiertos en el “teatro de operaciones” a una buena parte de la oposición venezolana. Esto vino a confirmarse, ciertamente, con las muy sinceras y apasionadas declaraciones del director de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, Mike Pompeo: Estados Unidos tiene profundo interés en garantizar que Venezuela sea un país "estable" y "democrático". "Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá la semana pasada hablando sobre este tema precisamente; intentando ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para poder lograr un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo".

 

Por otro lado, el diputado venezolano de oposición, Juan Requesens, del partido Primero Justicia, admitió abiertamente durante un discurso ofrecido en un foro en Miami, Estados Unidos, que su estrategia es un plan conspirativo para generaruna escalada violenta: "Yo no sé qué va a pasar en este país, pero no les puedo decir que mañana va a salir NicolásMaduro ni les puedo decir que esta es la cura de todos los males. Yo hace una hora estaba, yo no me acuerdo dónde estaba, pero estaba en un foro y un señor me preguntaba: Juan, ¿y si ustedes paralizan Venezuela y el gobierno igual hace la Constituyente? Si eso pasa en este país eso sería una soberana guerra señores y él decía: bueno tienen que tener un Plan B. Bueno, ¿cuál es el Plan B? ¿Cuál cree usted que sea el Plan B?, y él me decía: bueno que nos invadan. Eso es atrevido. Pero para llegar a una intervención extranjera tenemos que pasar esta etapa ¿o no? Eso está claro.”

 

Pero hay todavía otra declaración confesional más importante, proveniente ni más ni menos que de Henry Ramos Allup, uno de los más viejos y connotados “líderes”de la oposición venezolana, conocido por su lenguaje cínico,directo, procaz y racista, dirigente del muy añejo partido de derecha Acción Democrática. Durante una entrevista concedida el 2 de agosto al periodista Vladimir  Villegas, en su programa televisivo Vladimir a la 1, de la cadena privada Globovisión, Ramos Allup expresó: "Acción Democrática va a participar en las elecciones regionales, de alcaldes y luego en las presidenciales". Esa sola declaración sepultó todos los cuestionamientos hechos en el extranjero a los comicios de la Asamblea Nacional Constituyente y al “quinto poder venezolano”, el Consejo Nacional Electoral, CNE. Fue, sin duda, un reconocimiento explícito de la honestidad del Poder Electoral, pero también fue un reconocimiento implícito a la Asamblea Nacional Constituyente. Eso eclipsó, local e internacionalmente, el contenido del resto de la entrevista. Sin embargo, en otros dos momentos de la entrevista mencionó lo siguiente: No podemos “estar procediendo por los arrestos, por los delirios o los impulsos, sabe Dios por cuáles motivaciones, de los que quieren que aquí haya una matazón…”. Y luego agregó: “…a mí lo que me preocupa es decirle la verdad a la gente, y que la gente vea quién le está diciendo la verdad y qué es lo sensato, si lo que le estamos diciendo algunos o lo que le están diciendo a otros, que es convocando a un supuesto golpe y a una matazón…”


 

Es decir, entre la actual crisis que vive la oposición venezolana ya empiezan a surgir confesiones descaradas de lo que al menos una parte de esa oposición busca sin cesar: “un golpe”, “una matanza”, “una matazón” que permita a los Estados Unidos intervenir directamente, por la vía militar, en los asuntos venezolanos.

 

México, entonces, está acompañando diplomáticamente, dándole cobertura política internacional, a esa parte violenta de la oposición venezolana que busca una matazón fratricida entre venezolanos, con un fuerte componente de participación extranjera, a través de paramilitares colombianos, militares norteamericanos, británicos provenientes de las Islas Malvinas y otros actores interesados en derrocar al gobierno constitucional de Venezuela.

 

Los opositores venezolanos intentaron por medios violentos evitar, el día 30 de julio, que el pueblo venezolano ejerciera su derecho inviolable de sufragar en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, lo cual contraviene la Enmienda XV de la Constitución de los Estados Unidos de América, CEUA. No sólo eso. Los opositores venezolanos se han aliado con diversos gobiernos extranjeros para ir en contra del gobierno constitucional venezolano. Eso atentaría contra la Enmienda XIV de la CEUA y el artículo 37 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, CPEUM.


 

La oposición venezolana ha acusado al gobierno venezolano y a supuestos colectivos de la “milicia bolivariana”, generalmente sin pruebas o tergiversando las realidades, de toda la violencia fatídica de más de 100 días. Es cierto que la milicia bolivariana existe como cuarto componente, complementario, de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, pero es aún más cierto que, per se, dichos cuerpos milicianos no resguardan ni son poseedores de ningún armamento militar y que muchas de sus actividades son de carácter puramente auxiliar y civil. El atributo de poseer y resguardar armamento militar sólo le corresponde a las Fuerzas Armadas Bolivarianas. La oposición venezolana sataniza la existencia de dicho cuerpo miliciano, pero no repara en el hecho de que la Enmienda II de la CEUA menciona como necesaria y legal una “una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre” a la que le da el pleno derecho de poseer armas. Eso refuta contundentemente toda la gritería en contra de las milicias bolivarianas de Venezuela.

 

El gobierno venezolano sólo se ha defendido de un evidente ataque subversivo de carácter trasnacional montado a través de un moderno caballo troyano llamado Mesa de la Unidad Democrática, la MUD. El gobierno venezolano, estudioso de experiencias semejantes recientes en países como Ucrania, Libia, Irak, Yemen, Egipto, Siria, entre otros, supo distinguir la perversa táctica imperial, de manera que evitó caer en las incontables provocaciones violentas de la MUD. Los costos pagados por el pueblo venezolano son considerables en vidas humanas perdidas, pero a cambio el gobierno venezolano evitó una espiral violenta que de haberse desencadenado ya estaría contando con cientos o miles de vidas segadas.

 

Así como el gobierno mexicano cuenta con el Artículo 29 para hacer frente a situaciones que pongan en peligro al Estado Mexicano, el gobierno venezolano pudo haber implantado legalmente el Estado de Conmoción durante todas esas jornadas violentas. Sin embargo, en la práctica, fue la MUD quien implantó, en diversos puntos de la geografía venezolana, el Estado de Sitio en contra de todos los habitantes de esos puntos, sobre todo durante las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Pruebas de ellos sobran. Basta salirse del cerco de las grandes corporaciones mediáticas del mundo para poder comprobarlo plenamente.

 

Ni México ni Estados Unidos ni sus aliados en esta aventura, hubieran permitido dentro de sus fronteras la existencia ni el desarrollo de una oposición con las características de la MUD, capaces de quemar vivas a personas por su color o por aparentar ser “chavista”. La traición a la patria venezolana permea por todos los poros de la MUD. Fascismo puro corre por sus venas. Sus actos pueden compararse solamente con los de los nazis y grupos terroristas fundamentalistas como el Estado Islámico, Al Qaeda o el Hay’at Tahrir Al-Sham(Frent e Al Nusra). Y sin embargo, el gobierno venezolano no realizó ni un solo disparo para vencer en buena lid, por medios legales, democráticos y constitucionales, a esa oposición terrorista.

 

Es un error que los mexicanos sigan “añorando” la hipócrita diplomacia mexicana de antaño. Tal fue una diplomacia hipócrita que velaba por los Derechos Humanos en el extranjero mientras asesinaba, desaparecía y encarcelaba a la oposición democrática doméstica. Fue, tal diplomacia, una política de doble rasero que permitía no el florecimiento de un país democrático, sino la supervivencia de una clase política nacional que temía verse limitada en su feudo por agentes externos, sobre todo norteamericanos. Por eso promovía la autodeterminación de los pueblos. Por eso ayudaba a Cuba, Nicaragua, El Salvador… Pero hoy que el gobierno mexicano está, en la práctica, supeditado táctica y estratégicamente al gobierno de Estados Unidos, ya no tiene ninguna necesidad de supervivencia política, ni se avergüenza por ello. Satisfecho está con ser “socio” estratégico de su poderoso amo. El colonizado adopta, como efecto de una especie de Síndrome de Estocolmo, el amor por su victimario. Ve incluso con admiración el futuro que su secuestrador le tiene predestinado. Marchan unidos, colonizado y colonialista, “contra el mundo”.

 

Es también un error histórico seguir creyendo que el gobierno de Estados Unidos es amigo de México. Entre amigos nunca se roban más de la mitad de sus territorios. Los amigos de verdad nunca construyen muros ignominiosos  en susfronteras compartidas. L os amigos nunca se hacen guerras comerciales o petroleras para afectarse mutuamente. Los amigos nunca se amenazan o venden armas a sus respectivosenemigos para aniquilar al amigo.

 

Es evidente que a lo más que podemos llegar con Estados Unidos es a ser buenos vecinos, a tener un trato respetuoso y de igual a igual. No más. México debería prohibir a Bárbara Jacobson, la embajadora de Estados Unidos en México, encabezar marchas por la libertad de las preferencias sexualesen México, sin antes marchar en su propio país en contra del trato discriminatorio que su gobierno hace en contra de migrantes de Oriente Medio y Latinoamérica. Es claro que Jacobson es una falsa amiga del pueblo mexicano, como toda demócrata o republicana norteamericana. Como dicen los cubanos, refiriéndose a los políticos estadounidenses, “lo más parecido a un republicano es un demócrata”.

 

No somos amigos de Estados Unidos. Sólo somos vecinos. No son nuestro modelo a seguir. Los Estados Unidos no son el mundo. El mundo es mil veces más grande y rico que los Estados Unidos…

 

México, Estados Unidos y demás países cómplices de la asonada en contra del gobierno constitucional venezolano violan flagrantemente no sólo las más importantes Leyes Internacionales, sino además sus propias Leyes Fundacionales.

 

Por todo ello, como mexicanos desautorizamos y repudiamos al gobierno mexicano por su actuar desaseado e inmoral en contra de Venezuela.

 

Al pueblo y gobierno democráticos de Venezuela les decimos que ya desde hace años existen iniciativas populares que pugnan por un nuevo Constituyente en México, como uno de los medios integrales de los que tendremos que echar mano para que México pueda recuperar su independencia, su libertad, su soberanía, sus recursos naturales, sus bienes nacionales y establezca las condiciones suficientes para que nuestra frágil e incipiente democracia se consolide definitivamente en este país. Por ello, observamos con respeto y admiración al democrático pueblo venezolano, a la alianza cívico-militar que va venciendo a la frustrada, loca y moribunda potencia norteña que jamás pudo ni podrá contradecir la sentencia que alguna vez lanzó Fidel Castro al presidente norteamericano George W. Bush: “No podrán gobernar el mundo”.

 

Los mexicanos nos oponemos a que regrese la época de las dictaduras de los gorilas morenos que gobernaron América Latina años atrás. Nos oponemos también a los gorilas rubiosque navaja en mano pretenden imponer nuevas dictaduras en las tierras libres de América Latina y del Caribe.

 

Vivan los pueblos latinoamericanos y caribeños

que no venden su dignidad en la OEA

Viva el pueblo libre de Venezuela


Viva la Asamblea Nacional Constituyente

Viva Simón Bolívar, Hugo Chávez y Nicolás Maduro

 


 

Fraternalmente

 


Comité de Enlace Latinoamericano y Caribeño

(CELC)

 

 



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