Afavor de las pelea de gallos

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En México debe de haber un sotck de no menos de 40 millones de gallos de pelea en crianza. Listos para pelea no deben de ser menos de cuatro millones de gallos. La industria de la navaja produce anualmente 335 millones de decenas de navajas anuales lo que implica la existencia de al menos 250 toneladas de acero.

Los gallos de pelea consumen 110 mil toneladas de alimentos al mes o 1.3 millones de toneladas por año. El ingreso bruto para la industria que produce estos alimentos relaciona con la actividad siete mil 200 millones de pesos anuales. En los rascadores o productores de jaulas están más de 66 millones de pesos en ventas y cerca de 500 millones de pesos en la producción y ventas de medicamentos o vitaminas para los animales.

Los galleros o simpatizantes de la crianza están organizados desde la década de los años setenta en una Sección Nacional de Criadores de Aves de Combate -afiliado a la Unión Nacional de Avicultores- y son miembros de la Sociedad Mundial protectora del Gallo de Combate con presencia en al menos 40 países.

Pugnan por que la actividad sea reconocida en todos el país como Patrimonio Cultural Inmaterial y por todo el país van explicando uno a cada uno de los legisladores que les escuchan la importancia económica de la actividad y la necesidad de tener las bases legales para que ésta siga generando empleo (estimado en 300 mil tanto directos como indirectos) y riqueza.

Efraín Rábago Echegoyen, presidente de la Sección Nacional de Criadores de Aves de Combate y presidente de la Comisión Nacional de Promoción Gallìstica y uno de los más apasionados defensores de la actividad es Juan Greer Delegado en Tuxpan de ambas delegaciones y criador con más de 50 años de actividad porque desde los 11 tuvo su primer gallo y cuenta con más de dos mil 500 gallos de pelea aunque en ocasiones, como ahora, llega a vendérsele todo el stock. Tan sólo para la alimentación de las aves don Juan llega a invertir poco menos de cuatro mil pesos diarios cuando tiene sus “rascaderos” llenos de animales.

Por cierto, estudios de la Facultad de Veterinaria en la UNAM establecen que la territorialidad de los gallos de pelea es tal que para ellos la actividad de pelear es innata. Don Juan Greer nos ha comentado que él ha visto pelear a muerte a polluelos con tres días de nacidos.

Otra experiencia que constata su propensión a la defensa de lo que estima su territorio deriva de haber dejado sin comer durante dos días a un gallo de pelea. Cuando se le suelta se encontró con estos elementos en su entorno: una gallina, otro gallo de pelea, alimento y agua. El gallo, cuando es soltado, antes de ir por la gallina o por el alimento o por el agua, lo que hizo fue a pelear con el otro gallo en defensa de su territorio.

La crianza y la actividad del gallo de pelea es mucho más que una actividad económica. Es tradición y por ello despierta tal nivel de pasión a quien a las actividades derivadas de la crianza surgen.



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