En México, los niños tienen derecho seguir escuchando

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En México, según datos de la OMS nacen de uno a tres de entre cada 1000 personas, con hipoacusia profunda bilateral (sordera en ambos oídos). Para ellas el implante coclear ha representado una respuesta tecnológica o biomédica que les permite a los niños que nacen con esta condición el que puedan escuchar y posteriormente adquirir el lenguaje oral, con las ventajas que esto representa para su desarrollo y calidad de vida, lo que es sin duda un beneficio significativo. Como dato adicional, mencionar que 9.3% del total de personas con discapacidad nacen con problemas auditivos, encontrándose entre ellos la sordera profunda.

Actualmente en el país se realizan al año al rededor 300 implantes cocleares, este tratamiento es de alto costo, ya que cada dispositivo tiene un precio de 20 mil 500 dólares, más gastos quirúrgicos y de rehabilitación. Sólo por mencionar un ejemplo, en Nayarit son ya más de 50 personas las  implantadas. Por cierto a este respecto, las cifras tienden a subir debido al éxito que está teniendo la implementación y generalización a nivel nacional del tamiz auiditivo neonatal, el cual permite detectar la sordera de forma muy temprana, este hecho a su vez acrecienta las probabilidades de lograr una buena rehabilitación del lenguaje en niños que nacen con sordera ya que se puede intervenir lo antes posible. 

Desde hace varios años y todavía durante el 2018, el gobierno federal vía el Seguro Popular siglo XXI ha financiado las cirugías y tratamientos de todos los niños con sordera. Cada dispositivo es colocado y entregado a los beneficiarios del programa de implante acompañado por una garantía sobre el dispositivo y sus accesorios con una cobertura de hasta tres años. Este beneficio se otorga a niños de entre 0 y 5 años de edad que estén afiliados al seguro popular.

Sin embargo y a pesar de estos logros se requiere de un esfuerzo mucho mayor, puesto que la mayoría de las familias en que se presenta la hipoacusia congénita son además de escasos recursos económicos. Una vez que se termina la garantía con las que los equipos les son entregados a las familias, estas se encuentran ante el gran riesgo de que sus pequeños dejen de escuchar y  además interrumpan su proceso de rehabilitación. Lo anterior debido a los costos que generan la compra constante de refacciones que el implante necesita a lo largo de su vida útil.

Más grave es todavía la situación de aquellas personas que fueron implantadas en las primeras etapas del programa, pues sus equipos son en muchos casos obsoletos, siendo la única opción para actualizarlos la adquisición de un nuevo procesador (el componete externo del implante) cuyo costo oscila entre los 14 y 16 mil dólares.

Por estos motivos es muy importante llamar la atención de las autoridades, para que se destinen recursos necesarios para apoyar a estas familias. Lo logrado hasta ahora es sin duda muy bueno, pero la verdadera inclusión de las personas sordas de nacimiento que optan por el implante coclear requieren que se les acompañe durante todo el proceso, la dquisición y desarrollo del lenguaje son procesos a largo plazo, máxime cuando la mayoría de las personas no cuentan con los recursos para mantener funcionando sus dispositivos. Consideramos que la intervención del gobierno debe estar aterrizada o apegada a la realidad socioeconómica de las familias mexicanas, para que esta sea verdaderamente  eficaz y cumpla con el cambio de vida que en un inicio promete, no debemos permitir que el gran esfuerzo inicial se pierda, los niños que abren su vida al sonido deben seguir escuchando.

Mención aparte merece la gran necesidad existente de personal capacitado en todo el país para atender a esta población: Terepeutas del lenguaje, audiólogos, psicólogos, instructores en lengua de señas e intérpretes. 


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