La telefonía en manos de gangsters.

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Las prácticas de las compañías telefónicas en este país son abusivas, fraudulentas y enloquecedoras. Tratar con ellas es acabar enredado en el absurdo, como el Castillo de Kafka. Una de sus tácticas es marear al consumidor, así como la estafa flagrante.

En mi caso, empezó con un traslado de domicilio. La compañía J. con la que tengo contratado los servicios de internet, telefonía fija y móvil intentó sin éxito la instalación de la fibra en mi nuevo domicilio. Después de este intento fallido, me cortaron el teléfono fijo y llevo más de un mes sin línea. Han sido llamadas constantes y promesas falsas. Y, sobre todo, una serie de explicaciones absurdas sobre cómo desconectaron mi línea fija y ahora no la pueden volver a conectar porque la central está saturada y no hay hueco.

Al intentar tramitar el cambio a la compañía M., los resultados son exactamente iguales. Un absurdo detrás de otro. Hasta el punto en que quieren que admita que la instalación se llevará a cabo en un domicilio distinto al mío, sólo porque tienen "pedidos duplicados, que llevará mucho tiempo anularlos".

Lo peor es cuando toda esta absurda sofisticación de las grandes multinacionales arrasa con personas vulnerables. En espacio de 15 minutos, en una tienda de M, he podido presenciar dos estafas a dos ancianas:

- A una de ellas le habían estado cobrando servicio de internet durante 3 años. Nunca se lo instalaron. Ya había solicitado la baja y le habían dicho que tardaría en hacerse efectiva 48 horas. Después de 72 horas, en la tienda le pedían que volviera la semana siguiente porque "la baja estaba solicitada, sí, pero en modo provisional."

- La segunda anciana traía un móvil que podía hacer llamadas pero que no podía recibirlas. Las dependientas cogieron el terminal, se miraron entre sí y explicaron a la anciana "que el teléfono estaba desconfigurado y que la gestión le costaría 7 €". La anciana aceptó. En dos segundos la dependienta lo devolvió a su dueña. Había desactivado el "modo reunión". 

Ellos cometen toda clase de fallos, perjuicios y malas prácticas y no hay forma de obtener una compensación. ¿Se les audita en su relación con los clientes? ¿Cómo puede ser que las compañías telefónicas tengan el mayor volumen de reclamaciones de consumidores y no se haga nada al respecto?

Reclamo una legislación que obligue a estas empresas a que cumplan con los servicios contratados y a utilizar canales de comunicación transparentes y veraces. 

No quiero que cuando sea una anciana y ya no sea capaz de lidiar con la sofisticación del mundo de las telecomunicaciones, mi único recurso sea acudir a una tienda física donde también me mentirán y estafarán.