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¡JUSTICIA PARA OSWALDO!

BULLYING: NIÑO ASESINADO EN JILOTEPEC
¡PEDIMOS JUSTICIA!

La opinión pública de México se ha visto profundamente conmovida por los tristes hechos ocurridos en Cd. Victoria, Tamaulipas, que la prensa (TV, periódicos y radioemisoras) han difundido profusamente. 

Todo parece indicar que las autoridades educativas y el propio Gobierno del estado de Tamaulipas han reaccionado con responsabilidad y sensibilidad para investigar este caso claro de bullying en una de sus escuelas.

En el Estado de México el gobernador Dr. Eruviel Ávila Villegas y las autoridades educativas proceden de forma muy distinta, se hacen cómplices de los responsables del crimen de Oswaldo Joaquín Correa Romero ocultando, con todo el poder del estado, los hechos que llevaron a nuestro hijo a la muerte.

Hace casi un año y ocho meses ocurrió un asesinato en el interior de la Escuela Primaria “Lic. Isidro Fabela” del Municipio de Jilotepec, Estado de México. Fue exactamente el 27 de agosto de 2012 en que nuestro hijo, Oswaldo Joaquín Correa Romero de 11 años de edad fue asesinado por sus compañeros en el baño de la escuela que dirige la profesora Angélica Teresa Barrales Polo, pagando un terrible precio por simplemente ser de reciente ingreso en ese centro educativo.

¿Cómo ocurrieron los hechos? Aparentemente de una manera muy sencilla, según la opinión de una maestra que se atrevió a hablar con nuestra familia: uno o varios niños sofocan a Oswaldo en el interior del pequeño baño de la escuela, quien lucha desesperadamente por su vida y logra gritar pidiendo auxilio, gritos que oyen varias niñas que estaban en el baño de al lado, según relataron inmediatamente antes de recibir “indicaciones” de qué deberían declarar. Allí queda Oswaldo tirado en el baño escolar ya sin vida. 

Después vienen los acomodos, los testimonios “a modo”, las maniobras de ocultamiento, la corrupción a todo nivel, ya no de niños sino de adultos, para “tapar con tierra” un crimen vergonzoso.

La primera versión escolar la dio el Promotor de Educación Física, Profesor Habacuc Trejo Maldonado, que argumentó que Oswaldo pidió permiso para ir al baño en medio de la clase de Educación Física y que “un niño gordito” (que no puede identificar) le avisó que estaba desmayado. Su primer testimonio de dudosa veracidad se contradice totalmente con el primer testimonio (también dudoso) de la maestra del grupo de Oswaldo, Profesora Norma Montiel Anaya, que mencionó que ella misma había acompañado al niño hasta el baño y que lo esperó “10 minutos en la puerta”… Que lo acompañó... uhm… y ¿no oyó nada la profesora?

Desesperados ante el crimen y ya muerto Oswaldo, lo sacan del baño y lo llevan a una farmacia exactamente a un lado de la escuela donde una doctora lo revisó y días después declaró al Ministerio Público que en ese momento nuestro hijo ya no tenía pulso, sus pupilas estaban dilatadas y su cuerpo había perdido temperatura y le dijo a la directora de la escuela que ya nada se podía hacer; en pocas palabras ya estaba muerto… Aún así subieron el cuerpo de nuestro pequeño en una camioneta de color rojo que pasaba por ahí y lo llevaron a la clínica del ISSEMyM de Jilotepec. Los médicos que lo reciben ven que está desde hace muchos minutos muerto y comentan que murió por asfixia al ver el color azul de la cianosis en su cara. Todo esto ocurrió en nuestra ausencia porque mi esposo se enteró del fallecimiento de nuestro hijo y corrió desesperado a la escuela, viendo al llegar como la camioneta roja partía con rumo al ISSEMyM donde él los alcanzó 

Por cierto, la maquinaria gubernamental y sindical echada a andar para ocultar el crimen se encargaría posteriormente de presionar a los médicos de la clínica que ya no opinarían sobre la cianosis…

La Directora de la escuela Profesora Angelica Teresa Barrales Polo, no perdió tiempo e inmediatamente reunió a los maestros y empleados de la escuela para hacerles saber que las cosas se podrían complicar si se hacía una investigación y los instó a juntar dinero (“Hagamos una tanda”) para entregárselos a los policías judiciales de Jilotepec para que ellos “arreglaran” la situación y no inculparan a los responsables de la primaria. Al otro día, a las 8 de la mañana, cuando aún no habíamos enterrado a Oswaldo, ya tenían el dinero reunido.

Llegan los policías judiciales de Jilotepec y reciben el dinero, como nos lo confirmó el Comisario de la Policía Ministerial en el Estado de México, dependiente de la Procuraduría de Justicia del Estado, que envió nuevos policías judiciales (por todo el “manoseo” que ya habían hecho las autoridades de la escuela primaria, nos dijeron) y éstos son recibidos airadamente por la directora que les reclama “ya les dimos dinero para que nos dejen en paz y ustedes otra vez aquí…?” La directora confundió a los policías judiciales de la Procuraduría del Estado con los de Jilotepec…

Cuando vimos que se empezaba a complicar todo, fuimos a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México a presentar una carta con la descripción de los hechos ocurridos que llevaron a la muerte de nuestro hijo. Allí nos atendió un abogado que recibió nuestra carta y nos comentó que apenas hacía dos meses habían ido los padres de una niña de 6° año que había sido asesinada en una escuela primaria del Municipio de San Mateo Atenco por otra niña que le clavó un lápiz en la yugular. Caso éste que también quedó “enterrado” por la eficiencia de la Procuraduría de Justicia del Estado de México.

¿Y las autoridades del Estado de México qué hicieron cuando tomaron conocimiento de la muerte violenta de nuestro hijo??

Enterados el Secretario de Educación, Licenciado Raymundo Martínez Carbajal, y el Gobernador del Estado de México, Doctor Eruviel Ávila Villegas inicialmente por cartas enviadas por nosotros, y luego por entrevistas personales que sostuvimos con ellos, nada hicieron para apoyar la investigación. Apostaron a ocultar, a que nadie diga que en el Estado de México ocurren muertes de niños a causa del bullying. Por ello dieron indicaciones al Ministerio Público mexiquense que en lugar de asumir la defensa de nosotros, los padres del niño, defendieran a los maestros y detuvieran totalmente la investigación destruyendo pruebas (incineraron el corazón de Oswaldo para que no quedaran evidencias, siendo la pieza principal de la investigación) para hacer lugar a la acusación infundada de los maestros corruptos apoyada por los supervisores, subdirectores y directores educativos que sostienen que el niño murió de un infarto cardíaco. 

Hasta el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) se ensucia en este crimen con tal de proteger a sus maestros y envía –a través del Mtro. Luis Ángel Jiménez Huerta, Director General de Educación Básica del Estado  y Luis Daniel Maldonado Cuevas, en ese momento era el  Subdirector Regional de Jilotepec, a quien inmediatamente ascendieron,  nombrandolo Jefe de Departamento de Educación Secundaria en el Estado de México,  quienes se enteraron  del asesinato de mi hijo, antes que yo– prestamente a un par de abogados que en la clínica del ISSEMYM,  preguntan que si ahí esta el niño muerto de la Escuela "Lic. Isidro Fabela" les dice que sí, que la madre del niño “es esa señora” (yo también soy maestra estatal) y sentí el alivio de saberme apoyada por mi sindicato. Poco me duró el alivio porque los abogados dijeron: “Ah… no. Nosotros venimos a defender a los maestros de la escuela.” 

Sin saber qué había pasado con mi hijo, el SMSEM ya había juzgado el caso y se disponía a defender a la directora de la escuela y sus maestros sin el menor pudor. Situación totalmente diferente ocurrió ahora en Tamaulipas, donde el sindicato de maestros reaccionó con decencia y anunció que no defenderían a los maestros implicados en el crimen del niño de Cd. Victoria. Al ver esto tristemente me quedo con la sensación de que el Estado de México y el de Tamaulipas, pertenecen a países distintos… 

Aquí en el Estado de México nuestro gobernantes no quieren reconocer el grave problema social que es el acoso escolar (llamado bullying), prefieren ocultarlo y burlar a la justicia, por ello el Ministerio Público, cómplice del Gobernador, no quiere que la investigación llegue al Juez Calificador porque no han podido torcer a un médico honesto que con su diagnóstico de asfixia mecánica hace insostenible la tesis de la muerte por infarto de Oswaldo. 

Entonces, ¿a qué recurren? A estirar indefinidamente las averiguaciones, a cansarnos, a fastidiarnos, para que olvidemos a nuestro hijo asesinado. ¡Están locos si creen que el tiempo hará olvidar a nuestro Oswaldo! 

Tenemos pruebas irrefutables proporcionadas por una persona decente que tuvo conocimiento de estos correos electrónicos donde las autoridades dan instrucciones precisas de cuáles son los resultados que se deben difundir como “oficiales” y desacreditar a los médicos que con honestidad indican que la muerte de nuestro hijo fue por asfixia mecánica. Vean los documentos insertos al final de este mensaje

Así están las cosas en el Estado de México. Muy lejos de lo que ocurre en Cd. Victoria, Tamaulipas, donde gobierno, autoridades educativas y sindicato buscan esclarecer con transparencia los hechos y hacer justicia, esa justicia que sería un magro consuelo, pero consuelo al fin, que nos han negado para aumentar así nuestro dolor.

Lejos de que la Procuraduría de Justicia “trabaje en grande” como dice el eslogan del insensible Gobernador Dr. Eruviel Avila Villegas, trabaja en pequeño, tuerce los hechos, deja en el olvido la investigación, no permite que llegue al Juez Calificador para que prospere un juicio oral transparente al que nosotros, los padres de Oswaldo, y la sociedad entera tenemos derecho. 

Sépalo, Sr. Gobernador: no cejaremos en nuestra lucha por la justicia y castigo a los responsables porque así contribuiremos a que no haya más casos como los de Oswaldo.

 ¡NI UNO MAS!

 

This petition was delivered to:
  • Gobernador del Estado de México
    Dr. Eruviel Ávila Villegas
  • Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
    Dr. Raúl Plascencia Villanueva
  • Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos
    Dr. Marco Antonio Morales Gomez


    Anarouse Romero Monroy started this petition with a single signature, and now has 4,695 supporters. Start a petition today to change something you care about.