Comunicado Ex Alumnas NSDC caso abuso sexual

Comunicado Ex Alumnas NSDC caso abuso sexual

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Natalia Isotta Silva ha iniciado esta petición dirigida a Dirección Colegio Nuestra Señora del Camino

6 de Diciembre del 2019

 

Directora, Autoridades, Profesores, Centro de Padres, Centro de Estudiantes (CENSC) apoderadas y apoderados, estudiantes, egresadas y, en general, a la comunidad educativa del Colegio Nuestra Señora del Camino:

 

A raíz del comunicado realizado por el Colegio Nuestra Señora del Camino de La Reina en su página web el 04 de Diciembre del 2019, como ex estudiantes de esta institución, deseamos dar a conocer nuestras precisiones, cuestionamientos, preguntas y reflexiones sobre el actuar de los diversos adultos que intervinieron en esta situación y que hoy  ha resultado en una clara afectación a la integridad y derechos de diversos niños, niñas y adolescentes, que integran o alguna vez integraron el Grupo Scout Taikuyen:

 

1)         Lo primero que queremos precisar y poner en relevancia,  es que el protocolo que el Colegio decía estar siguiendo en Enero del 2018 y los meses que le siguieron, no era conocido por los apoderados  del colegio. Ni siquiera, tal protocolo, era conocido por los apoderados cuyos hijos e hijas participaban del Grupo Scout Taikuyen. Hemos tomado conocimiento de esto por medio de una apoderada, la Sra. Pamela Aravena,  quien nos asegura que durante los meses de Enero a Junio de 2018 solicitó en reiteradas ocasiones el protocolo; este  jamás fue compartido por el colegio. No entendemos el manejo extremadamente discreto, reservado y opaco que se dio a este instrumento tan relevante para toda la comunidad que integra el Grupo Scout Taikuyen. Nos sorprende, por sobre todo, porque una socialización temprana de este instrumento probablemente hubiese permitido observar que, si bien, es un instrumento valioso al momento de establecer límites en la relación que Jefes y Scouts (menores de edad) deben mantener, por otro lado no consideraba la posibilidad de que existieran abusos sexuales entre adolescentes. Además, en él nada se dice respecto a cómo se debe actuar ante una situación de abuso sexual y cómo darle adecuado manejo de ésta. Un buen protocolo debiese incluir todos estos temas y debería, además, tener presente las obligaciones de los adultos a cargo (y de la organización educativa, en este caso) respecto de lo involucrados. 

2)          Lo segundo que como ex alumnas sentidamente cuestionamos, el actuar y el rol jugado por el Señor Artemio Espinosa como Jefe del Grupo Taikuyen y como adulto responsable de los niños y niñas involucrados, en particular de la niña víctima de abuso. Sabemos, cómo ex alumnas (por testimonios de jefas y dirigentes del grupo Taikuyen, quienes son ex estudiantes también) que, si bien, se notificó al Colegio y sus autoridades, esto se hizo tras 24 horas de haberse tomado conocimiento de la situación. En realidad, la notificación se produjo sólo después de una “ceremonia del perdón” que el mismo Sr. Artemio Espinosa propuso y dirigió como una forma para solucionar el “conflicto” entre los jóvenes. En esta “ceremonia”, la niña agredida debía perdonar a sus agresores con un abrazo, situación que por supuesto no se produjo.

Estos hechos  nos parecen de suma gravedad y no pueden ser obviados; las acusaciones que se realizaron en ese campamento y que se han ventilado públicamente estos días en redes sociales son graves y merecían otro trato. Por lo demás, estos hechos (que como ex estudiantes sumamos al debate que se está produciendo en la comunidad), contradicen la versión que el propio Sr. Artemio Espinosa aún sostiene; que él actuó en interés de todos los involucrados, con altura de mira, por lo que aún puede y merece seguir dirigiendo el Grupo Scout Taikuyen.

Como ex alumnas, cuestionamos severamente los actos y decisiones tomadas por el Sr. Artemio Espinosa en el mes de Enero del 2018 y siguientes. Nos parece que él insistió en intervenir en el proceso de investigación desarrollado, con la clara intención de ingerir en él de forma parcial.  Y no nos sorprende su postura, dado su parentesco con dos de los involucrados (padre de dos de los menores señalados por su conducta). ¿Cómo se permitió que el padre de uno de los involucrados actuara como “Juez y parte” en esta situación? ¿Aún podemos creer que este elemento no tuvo injerencia  alguna, en el hecho que la niña (que dice haber sido víctima de un abuso sexual y que incluso formalizó tal denuncia en una investigación penal) jamás pudiera reintegrarse a las actividades del Grupo Scout, pero que todos los jóvenes señalados como agresores sí lo hicieran, participando incluso en el Jamboree realizado el pasado mes de Junio en EE.UU en representación del Grupo Scout Taikuyen?

3)         Creemos y confiamos que el colegio actuó y tomó decisiones escuchando a los adultos a cargo del grupo Scout (Jefes y apoderados) y de los niños involucrados, al menos respecto de aquellos niños y niñas que era estudiantes del Colegio en Enero del 2018. Sin embargo, nos gustaría que también se escuchara el testimonio de Jefas y Dirigentes del grupo Taikuyen, varias de ellas, también ex alumnas del colegio, que realizan denuncias preocupantes sobre el manejo dado por el Sr. Artemio Espinosa durante el Campamento de Enero del 2.018. Muchas de ellas aseguran que hubo que pedirle a Sr. Artemio Espinosa en reiteradas ocasiones que no tomara parte en el proceso indagatorio de los hechos, ni en las actividades planificadas en el mismo campamento, a lo que él se negó, porque era Jefe de Grupo, haciendo prevalecer su posición de poder. Hay jefas que aseguran que, en el momento exacto que se tomó la determinación de informarle a los padres de la niña, él ordenó que se le  “Bájase el perfil”. Estos elementos deben ser sopesados para evaluar las decisiones tomadas por el Sr. Artemio Espinosa y también para cuestionar  si él  es o no, la persona idónea para seguir a cargo de este grupo de niños, niñas y jóvenes, actualmente.

4)         En cuarto lugar, como ex alumnas cuestionamos las atribuciones entregadas al Sr. Sebastián Pero. Este Jefe Scout, es uno de los acusados por la niña/joven denunciante, por haberla ridiculizado y cosificado por “el porte de su poto” delante de todos los niños de Tropa y niñas de Compañía que participaban en el campamento. Sin embargo, este hecho no impidió que el Sr. Pero participara de la comisión que evaluó y estableció las sanciones para los menores involucrados, al interior del Coelgio. La decisión no parece adecuada. Nuevamente, ¿a quién se le encomendaron los intereses de la niña vulnerada? ¿quién la representó a ella en esta comisión? ¿si se tenían antecedentes sobre esto, por qué se permitió?

5)         Conforme a la normativa vigente y  a los estándares fijados por el propio MINEDUC, es cierto e irrefutable que el colegio tenía la obligación de advertir que había una acusación de abuso sexual que afectaba a miembros de la comunidad; al menos debió informársele a la brevedad a todos los padres y apoderados de Scout, citándoseles a una reunión o asamblea, única instancia en la que todas las preguntas podrían haber sido contestadas. No obstante, se determinó que se informaría primero sólo a los padres de los niños involucrados y recién el 23 de mayo del 2018 (casi seis meses después de ocurridos los hechos), al resto de los padres y apoderados del Grupo Scout. Esto significó que muchos miembros de la comunidad – en especial los apoderados que tenían a sus hijos e hijas en Scout en ese momento- no pudieron discernir sobre qué era mejor para ellos y sus familias, pues tenían información parcial sobre lo ocurrido (un comunicado es siempre unilateral; no es equiparable a un diálogo). Tampoco tuvieron la oportunidad inmediata de discutir este delicado asunto con sus hijos e hijas. Nos parece que esta decisión vulneró los derechos de los padres y apoderados a decidir sobre la educación de sus hijos y los constriñó en su rol de padres y tutores. Creemos que se pudieron hacer mayores esfuerzos para abordar el tema con trasparencia absoluta, desde el primer momento, sin esa pausa de 6 meses, que precedió al diálogo cara a cara, con las familias del Grupo Scout. Las comunicaciones electrónicas fueron importantes y valiosas, pero como ex alumnas creemos que debió priorizarse el diálogo, que tanto caracteriza a esta comunidad.

6)         Por último, observamos con preocupación el hecho que la actual Directora, Isabel Fuenzalida, nunca hablase de “abuso sexual” en las múltiples oportunidades en que se refirió al tema en frente a los apoderados del colegio. Prefirió describir esta situación como un “desafío inocente” de un grupo de niños, que “se les arrancó de las manos por no saber detenerse a tiempo y no interpretar el pedido de la niña y de otras niñas que pasaron por el lugar para parar el hostigamiento”. Nos preocupa que este manejo lingüístico y conceptual de lo ocurrido sea un campo fértil para la relativización de los hechos o, peor aún, para la negación de los mismos. Tenemos el deber y la responsabilidad de abordar estos temas abiertamente y con valor, si queremos progresar como comunidad, independientemente que creemos y respaldamos que la identidad de los menores de edad tenía y debía manejarse con reserva y que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

 

Es por todo lo mencionado anteriormente, que como ex estudiantes del colegio y (muchas de nosotras) ex integrantes del Grupo Scout Taikuyen, solicitamos a las autoridades del colegio que se tomen medidas a la brevedad dentro de la organización, para evitar que más niños o niñas sean víctimas de situaciones como esta. Ponemos en su conocimiento el siguiente petitorio:

1° Exigimos la reestructuración profunda e inmediata del grupo, comenzando por la expulsión del Responsable de grupo Artemio Espinosa y del dirigente de la Tropa Sebastián Pero, por sus manifiestos conflictos de interés en esta situación y, en particular, por el manejo dado a la situación en el campamento de verano de Enero del 2018.

2° Para esta reestructuración, también exigimos la creación de un nuevo ¨Protocolo para la prevención de abusos en actividades Scout”, con enfoque de género, ya que el actual es insuficiente; no sólo no establece una adecuada prevención ante casos de abusos o vulneraciones entre niños, niñas y adolescentes de la misma edad, tampoco estípula un adecuado actuar de las respectivas autoridades en un caso de vulneración sexual. Solicitamos, además, que tal protocolo se ajuste al Protocolo que el MINEDUC ha establecido e informado para estos casos, el cual recoge la experiencia de muchos otros establecimientos que han presenciado casos similares a este o más graves.

3° Solicitamos, por último, la evaluación y discusión en comunidad de un nuevo protocolo que aborde la perspectiva de género, en las relaciones entre los alumnos y autoridades. El enfoque de género garantiza una mayor protección a la eventual víctima, pues entiende que los casos de vulneraciones sexuales se dan en un contexto patriarcal, es decir, de opresión de  hombre a mujer (o disidencias). En ese orden de ideas, es fundamental que el protocolo tenga una orientación que suponga esa relación, para proteger a las posibles víctimas de un procedimiento o sumario que no se dé en igualdad de condiciones.

Según un artículo del Ministerio de Salud de Chile, consultado en “Guía clínica: Atención de niñas, niños y adolescentes menores de 15 años, víctimas de ABUSO SEXUAL” es posible establecer que: “un aspecto específico de la dimensión sociocultural son los estereotipos y relaciones de género. El enfoque de género permite analizar las diferentes situaciones de niños, niñas y adolescentes a la luz de las expectativas, roles y comportamientos que les son socialmente atribuidos en función de su sexo, reconociendo así las oportunidades y/o dificultades particulares que dichas atribuciones generan a unos y a otras (2, 5). Estas diferencias deben ser consideradas en la prevención, detección y atención especializada de quienes han sufrido abuso sexual, identificando los sesgos y estereotipos de género que favorecen la reproducción de patrones de conducta violenta, los que alteran el desarrollo integral de niños y adolescentes de ambos sexos.

La evidencia muestra que la gran mayoría de los agresores sexuales son hombres, mientras que la gran mayoría de las víctimas son mujeres; esto permite afirmar que el abuso sexual se da en el marco de la socialización de género. Por ello, es imprescindible considerar el enfoque de género en el abordaje del abuso sexual infantil, ya que aún hoy, en una sociedad predominantemente patriarcal —a pesar de que se ha iniciado un lento proceso de cambio—, el hombre (padre, padrastro, abuelo, amigo) es reconocido como una figura que tiene el privilegio de posesión, no sólo de las mujeres, sino que también de los niños, niñas y adolescentes, particularmente al interior del hogar o de grupos comunitarios.”

Como comunidad de ex - alumnas esperamos que nuestras palabras no sólo sean recibidas, sino que también sean consideradas y escuchadas. Queremos que entiendan, que en el dolor e injusticia que esta joven niña debió soportar, vemos menospreciada la formación valórica que este mismo establecimiento nos entregó. No podemos seguir impasibles; cuando una es agredida, todas lo somos en dignidad.

Comunidad de Ex estudiantes Colegio nuestra Señora del Camino

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