Ley de fomento a la producción camelida

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La llama y la alpaca son las únicas especies de ganadería autóctona de la Argentina, que se adaptan a condiciones ambientales y climáticas extremas. La producción de estos camélidos tiene ventajas de viabilidad con respecto a otras ganaderías en áreas en las que ciertas actividades pecuarias serían poco eficientes. No ha habido acciones de carácter estatal y empresarial contundentes y masivas que promuevan la producción y comercialización de los productos de estas especies, ni que aseguren una presencia significativa en el mercado formal. Además de una importante población de llamas en las provincias del NOA, existe un notable crecimiento del rodeo de llamas en la región extrapuneña. Las posibilidades de comercialización de carne y fibra comienzan a insinuarse como económicamente viables. Es necesario trabajar sobre aspectos de manejo, reproducción, genéticos, logísticos, comunicación, asesoramiento, financiamiento y mercado. Las cifras existentes sobre la población total de llamas y alpacas del país están desactualizadas, solo hay proyecciones de estimaciones (no hay censos). Las autoridades competentes se basan en estas cifras, sin darle la debida atención e importancia a los centenares de productores que dependen de esta ganadería. Es necesario un relevamiento serio y exhaustivo que permita estudiar la situación actual y diseñar acciones productivas certeras y fundamentadas, midiendo eficiencia en la conservación del suelo (preservación y generación de pasturas en sitios degradados), en su desarrollo en predios con escasa disponibilidad de agua, su prescindencia de suplementos o aportes externos de forraje, y diseñando los mejores criterios para su manejo y cubriendo las necesidades asesoramiento y capacitación. Es irónico que existan leyes de fomento ganadero para especies exóticas y poco representativas en cuanto a escala e impacto social y ambiental (como la ley de producción bubalina - búfalos, o la ley ovina, una especie que desertizó nuestra Patagonia), sin embargo, no existe una ley que fomente la cría y producción de camélidos domésticos. Tampoco existen proyectos ni programas de la Nación que se estén ocupando de la ganadería camélida de camélidos domésticos, ni del manejo de camélidos silvestres, con la escala e importancia que esos recursos poseen y merecen.  ¿Por qué pedimos una Ley de fomento a la producción camelida? 1. Hasta el presente, todas las iniciativas ignoraron la escala e importancia del recurso. Considerar que la producción de fibra de llamas, guanacos y vicuñas pueda incrementarse sin ocuparse del manejo del recurso animal es perder dinero y tiempo; 2) Para el caso de las llamas, si no se hace ganadería para producir carne, jamás habrá volumen y calidad adecuada de fibra. Hace 35 años que se malgasta dinero en estudiar la calidad y producción artesanal de fibra de llama en el campo (INTA, CONICET, Min de Agroindustria) pero jamás se impulsó la ganadería… No hay ni hubo censos del recurso. Es necesario impulsar la producción ganadera y ocuparse de formalizar y escalar el resto de la cadena. Mataderos, frigoríficos, producción de cortes frescos y procesados de calidad con trazabilidad, etc. No existen frigoríficos para camélidos con tránsito federal (salvo uno en Santa Isabel La Pampa). Son cientos de productores en la Puna (380 mil cabezas) y otros tantos en siete provincias extrapuneñas (60 mil cabezas) que esperan una salida productiva y que están deseosos de multiplicar sus rodeos. En resumen, si producimos carne, tendremos volumen de fibra. 3) Para el caso de las vicuñas: Se deben multiplicar las esquilas utilizando una tecnología de arreos pasivos que es la más eficiente y que supera en todos sus aspectos a los tradicionales chaccu comunitarios tanto en sus cualidades de conservación y bienestar animal, como en el volumen de producción. Este modelo esquila el 90% de vicuñas bajo producción (3.100 animales). Hay mucho para avanzar, pues la población argentina es de 137.000 vicuñas!!! Cabe señalar que el kilogramo de fibra en bruto de vicuña para la exportación se paga USD 300 /kg (en mano al productor, en el campo) y que esa fibra descerdada a mano se paga casi el doble. La fibra de guanaco, que es de similar finura y calidad, pero que aun no ha desarrollado un mercado como el de la vicuña, vale USD180 el kilogramo de fibra en bruto; 4) Para el caso del Guanaco, la población actual es la más abundante toda su historia contemporánea (o desde los primeros registros). Hay más de 2,5 millones de animales!!! Solo entre Santa Cruz, Chubut, Rio Negro y Neuquen se concentra el 85% de la población. Eso representa más de un millón de kilogramos de fibra fina por año!!!. Además, es posible aprovechar su carne: con una saca anual del 10%, porcentaje que en términos de conservación es por demás cautelar (cualquier programa de uso sustentable de mamíferos silvestres consuntivo recorta un 20% anualmente). Todas estas intervenciones requieren de apoyo político y compromiso del Estado. Nunca se pudo avanzar por la falta de políticas a largo plazo, falta de capacitación a los productores, falta de apoyo a iniciativas de manejo productivo a escala, falta de apoyo a la industria (textil y cárnica). Sin ello, no se puede responder al mercado, que existe… no hay que inventarlo. Esta petición tiene por objeto lograr el interés y apoyo del Congreso para elaborar una Ley que promueva el desarrollo de este sector productivo que jamás pudo expresar su potencial, que es único, que es autóctono, y que es 100% ecológico (ninguna otra producción animal lo es!!!). Hay mucha más información para ilustrar la potencialidad y opciones de desarrollo para producir con estas especies y generar trabajo genuino, económica y ambientalmente sustentable, como en ningún otro recurso. Es necesario abrir los ojos y destinar los recursos financieros y tecnológicos donde corresponde.



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