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El día 15 de febrero se iniciaron las protestas contra el régimen de Gadafi en Libia. A pesar de la represión violenta, esas protestas fueron creciendo, hasta que los manifestantes anti Gadafi se hicieron con el control de numerosas ciudades. Sin embargo, el ejército libio se reorganizó y poco a poco ha ido recuperando el control del territorio. El 16 de marzo el Gobierno libio anunció que en 48 horas habría tomado las ciudades que aún escapaban a su control. Todo esto sucedía frente a los ojos y la incapacidad de actuar de la comunidad internacional que por su inacción favorecía la represión de las protestas. Finalmente el 17 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1973 (2011) que autoriza el uso de la fuerza para “para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque” en Libia, así como para impedir vuelos sobre Libia. Esta resolución también “Exige que se establezca de inmediato una cesación del fuego y se ponga fin completamente a la violencia y a todos los ataques y abusos contra civiles”. El uso de la fuerza debe ser siempre el último recurso y debe ser el mínimo para conseguir el objetivo de lograr el alto el fuego. La fuerza no solucionará la situación en Libia y aunque las negociaciones parecen hoy en día muy difíciles, debe agotarse cualquier ocasión para buscar una solución pacífica. Por eso, creemos que la Resolución 1973 debe interpretarse como una autorización a usar la fuerza sólo para garantizar la seguridad de los civiles y siempre sin cerrar la puerta a las negociaciones, no como una carta blanca para destruir el ejército libio, asesinar a Gadafi, o favorecer a grupos armados contrarios al gobierno. Y el alto el fuego que el Consejo de Seguridad de la ONU exige es un punto que debería servir para lanzar negociaciones, que ofrezcan al menos una oportunidad a una salida negociada. La violencia no será la solución, sino que puede ocasionar más problemas, por lo que debe agotarse cualquier oportunidad de negociación y fin pacífico del conflicto. En otras guerras hemos visto como sólo la negociación servía para poner fin a la violencia. El día 19 Francia comienza las operaciones militares en Libia, a las que se sumarían rápidamente el Reino Unido y Estados Unidos, así como otros países, entre ellos España. Estas operaciones decían ampararse en la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin embargo, los ataques lanzados por estos países se desarrollan no sólo en las zonas de combate sino en zonas muy alejadas e incluyen objetivos que poco tienen que ver con el desarrollo de los combates, como un complejo de Gadafi en Trípoli. Además, diferentes portavoces de los países que están interviniendo han manifestado que eliminar a Gadafi podría ser un objetivo legítimo de la operación. Con estos datos, parece claro que las acciones militares contra Libia superan con mucho lo autorizado en la Resolución 1973, persiguiendo el fin militar del régimen de Gadafi y la mayor gloria de algunos políticos. No parece que el objetivo de salvaguardar a los civiles esté siendo el más importante al actuar. Aunque Gadafi sea un dictador deplorable, debemos seguir las normas internacionales, que limitan el uso de la fuerza a proteger a los civiles, y que exigen el alto el fuego a todas las partes, no sólo a Gadafi, sino también a milicias rebeldes. Por ello, queremos pedir al presidente del Gobierno, señor José Luis Rodríguez Zapatero que España se retire de la operación contra Libia, que en estos momentos se ha convertido en una guerra ilegal al superar los límites marcados por la Resolución 1973, que es la que esgrimen los países participantes como justificación. No se trata de apoyar al régimen de Gadafi, ni de una falsa equidistancia. Sino de decir que el camino para la protección de los civiles y para buscar una solución pacífica no es este. No es esto lo que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU, no es esto lo que miles de ciudadanos de todo el mundo hemos pedido.
Letter to
Presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero
A la atención del Excelentísimo Señor Don José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del gobierno español,

Excmo. Sr. Presidente,

Me dirijo a usted para mostrarle mi rechazo a la participación española en las operaciones militares contra Libia en las actuales circunstancias.

La Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU autoriza el uso de la fuerza en Libia para asegurar la protección de los civiles y persigue lograr un alto el fuego que permita lograr avances para solucionar el conflicto por otros medios.

Sin embargo, los ataques realizados hasta la fecha incluyen objetivos situados muy lejos de las zonas de conflicto y a instalaciones que no tienen nada que ver con la violencia y la represión en el este de Libia. Además, diversos responsables de países participantes han señalado que sus objetivos son mucho más amplios que los establecidos en la resolución, como el ministro de defensa británico que dijo que se consideraba la posibilidad de matar a Gadafi.

Las operaciones parecen responder a otros intereses diferentes a los declarados públicamente y pueden tener graves consecuencias para el pueblo libio.

Por ello, parece que las operaciones militares exceden los límites establecidos en la Resolución 1973 y se salen por tanto de la legalidad internacional. En estas circunstancias no considero que España pueda participar en estas operaciones, y por ello le pido que retire a las tropas españolas desplegadas y que intensifique la actividad política para favorecer una salida pacífica a la situación que permita al pueblo libio recuperar su soberanía cuanto antes.

Quedo a la espera de su respuesta.

Atentamente,