Petición cerrada

Modificación de los criterios que regulan la asignación y ratios de monitores establecida por el Gobierno Vasco para ofrecer un servicio de calidad al alumnado

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Ante la problemática suscitada en los centros escolares del País Vasco con respecto a la asignación de monitores para los comedores escolares y la imposibilidad de modificar los ratios de asignación por nuevas incorporaciones (ya sean comensales habituales o eventuales) a lo largo del curso escolar,

 Solicitamos:

-          Modificación de los criterios que regulan la asignación de monitores establecida por el Gobierno Vasco, exclusivamente en función de los “comensales habituales” matriculados antes del 15 de octubre de cada año,  para dar cabida a la incorporación a lo largo del año de “comensales habituales” y “comensales eventuales”.

 Las actuales condiciones socio-laborales derivan en una situación en la que predomina la contratación eventual y precaria de los trabajadores,  hecho este que sigue en crecimiento, con las consiguientes dificultades para la conciliación de la vida laboral y familiar, la imposibilidad de establecer horarios y períodos de trabajo estables y un nivel salarial a la baja, que imposibilita la contratación de personal para el cuidado de los hijos, en los períodos en los que se desarrolla el trabajo.

 Como consecuencia de esto, en ocasiones se plantea la situación de tener que rechazar un puesto de trabajo de carácter temporal, ante la imposibilidad de utilizar un servicio que pagamos con nuestros impuestos y al que no se puede acceder, excepto en el caso de ser becario o tener un trabajo fijo, lo cual, supone una clara discriminación para las personas que tratan de conseguir un empleo, numerosas en la actual coyuntura.

 Según el Consejo de Relaciones Laborales / Lan Harramanen Kontseilua, órgano consultivo en materia socio-laboral del Gobierno y Parlamento Vasco, nos movemos en cifras de temporalidad que afectan en 2014 al 49,7% de los hombres y al 50,3% de las mujeres (datos del 2014).

 Por otra parte, el centro escolar se ve impotente ante la imposibilidad de aumentar el número de monitores para permitir el acceso de nuevos comensales y poder atenderlos en condiciones mínimas, dado que los ratios de asignación de monitores vienen marcados por ley desde el propio Gobierno sin contemplar nuevas incorporaciones a lo largo del curso escolar.

 La regulación de los comedores escolares data del año 2000 (Orden 22 de  marzo de 2000) posteriormente modificada en 2004. En la misma, se habla de la detección de una “creciente demanda del servicio de comedor” como consecuencia de un entorno laboral cambiante que dificulta la conciliación de la vida laboral y familiar. Estamos hablando de una situación detectada hace nada menos que 15 años, antes de comenzar una crisis económica a nivel mundial, que ha modificado más que sustancialmente las condiciones laborales y sociales de la mayoría de las familias. La situación ha sufrido un cambio radical, no así la adaptación de la ley a las nuevas condiciones.

 Por otra parte, la misma ley contempla la disminución de comensales habituales para ajustar el número de monitores y ratios, sin contemplar, en ningún momento, el incremento del número de alumnos, que a lo largo del año, puedan necesitar del servicio y su correspondiente ajuste al alza. Todos los centros poseen datos sobre las incorporaciones realizadas o solicitadas a lo largo del curso escolar que no se han podido atender, para poder ser analizadas y utilizadas para modificar  la asignación de monitores y adaptarla a la situación real.

 

-          Modificación del ratio de monitores para ofrecer un servicio de calidad y seguridad para el alumnado.

 Tomando como ejemplo, la asignación de hasta 37 comensales por monitor en los niveles de primaria, resulta paradójico denominarlo  “servicio educativo complementario”.

 Además de la función básica de proporcionar una alimentación de calidad, adaptada a las necesidades de los escolares, se configura como un recurso complementario en materia de educación para la salud o desarrollo de habilidades individuales y sociales (utilización de cubiertos, comportamiento en la mesa, aprender a desenvolverse correctamente en un restaurante, desarrollo de la capacidad de elección de buenos alimentos…), entre otras, aprovechando este espacio que resulta idóneo, pero que resulta imposible llevar a cabo dada la saturación de trabajo del personal.

 Solicitamos una respuesta efectiva que contemple las diferentes situaciones y sensibilidades sociales y se configure como un elemento de inclusión de la nueva realidad socio-laboral además de configurarse como labor educativa, a través del estudio de alternativas que den solución a esta situación (creación de bolsines de monitores para momentos puntuales, establecimientos de plazos de revisión semanal de asistentes, asignación realista de ratios/monitor…)y que permitan ofrecer una respuesta de calidad tanto a padres como alumnos.

 Necesitamos la colaboración de todos vosotros, para que esta situación mejore y los comedores escolares desarrollen las funciones para las que fueron creados:

 Garantizar una comida de calidad en un entorno seguro

 Contribuir a la educación en salud y habilidades sociales de los niños

 Favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar.

 Es posible que ahora mismo no necesites el servicio de comedor, pero puedes necesitarlo en un futuro y estamos seguros/as de que te gustaría que todo funcionase correctamente.

 Así que… ¡manos a la obra!

 ¡Es responsabilidad de todos/as!



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