Operación de cadera PAMI

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De mi infancia recuerdo….
Tengo a mi papá, mi mamá y dos hermanas, una mayor y otra menor. Durante mi niñez, mi relación con ellos era… (describir, especialmente con tus viejos)
Hice mi primaria en el Colegio Manuel Belgrano de Temperley.
La secundaria me pasé al Instituto Vicente Pallotti, de Turdera. Nunca logré, sin embargo, establecer una buena relación con mis compañeros, en ese segundo año. Fue por entonces, a mis 13 años, que empecé a probar marihuana, en 1986 y poco después comencé con cocaína. No recuerdo de qué manera se enteró uno de los adultos del colegio cuya función era acompañarnos como consejero, con quien yo tenía una buena relación. El se preocupó mucho, y me habló, aunque yo estaba seguro de lo que estaba haciendo. Recuerdo que me hizo hablar con uno de los chicos de quinto, de nombre Leandro, muy carismático, que también había probado marihuana pero había dejado. Me habló como un hermano mayor, pero yo seguía en la mía. Con mis padres, la relación por entonces era … (completar)
Mi mamá hablaba mucho con el consejero del colegio, que sin embargo no lograba hacerme entrar en razón, estimularme a hacer otras cosas (incluso me había conseguido una batería para entusiasmarme con la música, pero no resultó). Yo estaba cada vez peor. Probaba más y distintas cosas. Con el paso de los años comencé a vender cocaína para poder conseguir la que necesitaba yo. Y hasta robé. Y me contagié el virus HIV y hepátitis C por compartir jeringas con gente afectada, en las rondas de consumo. Fue por entonces, a mis 17 años, que caí preso. Me tocó la suerte de una jueza que tuvo confianza en mí, y me impulsó a comenzar mi primer período de rehabilitación y presentarme en el juzgado una vez por semana en lo que no pasó mucho tiempo y volví a mis andanzas. Por aquél entonces ya demasiado involucrado Casi viviendo en la villa de Bustos hoy un barrio. En un viaje inesperado para mí por lo menos termino en Córdoba, más específicamente en Mina Clavero. Fue un brote de esperanza un decirme a mí mismo no quiero volver a Buenos Aires. Mis padres sin tituviar hablaron con una familia conocida y fue así que me quedo en Córdoba. Fue poco lo que me sostuve en sobriedad ya que no realizaba ningún tipo de tratamiento. Y a los tres meses de estar ahí conozco a Andrea quien fue mí compañía durante casi nueve años no pasó mucho tiempo para que los dos termináramos consumiendo y vendiendo drogas y todo lo que estaba a nuestro alcance lo vendíamos, yo que me inyectaba y lloraba, tenía una gran angustia dentro mío sentía que me moría… caminando sin rumbo y sin plata y al mismo tiempo viendo la manera de comunicarme con mí familia en Buenos Aires, un kiosquero me da 10 $ en monedas para que llamara. Le agradecería mucho lo que está haciendo por mí con mis lágrimas que no cesaban. Me comunico con mi padre le comento mí situación y automáticamente me preguntó donde estas… no te muevas de ahí y así fue que lo esperé en la terminal de omnibus y comenzamos un largo camino hasta mí internación y el ambulatorio de Andrea mí pareja quienes mis padres fueron su contención en la calle. Se llamaba “Programa Cambio”. Funcionaba en Córdoba. Allí fui. Corría el año 1989, yo tenía 18 años. Fue duro. Incluso una vez me escapé. Me dieron otra oportunidad, pero era la última. Si me volvía a escapar, quedaba afuera del programa. Me visitaban regularmente mis viejos y mis hermanos. Alguna vez vino también el consejero del colegio, con quien seguía en contacto. En este lugar tuve una fuerte experiencia religiosa. Me encontré con Dios, a quien nunca había yo tenido en cuenta. Redescubrí el valor de las canciones religiosas que se cantaban en el colegio, en mi secundaria. Cuando me visitaba el consejero, que tocaba la guitarra, se las hacía cantar una y otra vez.
Y en 1991 egresé. La ceremonia fue hermosa. Estaba la jueza que había confiado en mí. Estaban mis padres, mi familia. Estaba el consejero. Era un nuevo comienzo . Mis padres compraron una casa en Saldan un pueblo pegado a Córdoba capital, para estar más cerca de mí.
Estuve 11 años limpio. Me quedé en Córdoba, porque debía evitar volver a contactarme con lo que había sido “mi junta”. Y comencé una nueva vida, en donde debía buscar una forma de obtener ingresos junto a mí pareja Andrea, comenzamos a montar una agencia de remises. Me fue muy bien: llegué a tener 70 unidades trabajando para mi. Al cabo de siete años más o menos conozco a Cecilia quién sería muy poco tiempo después la madre de mi hijo Thomas nacido en Carlos paz . Pero al cabo de unos años, la cosa empezó a andar mal. De transgresión en transgresión Liquidé todo y volví a Buenos Aires y con mí hijo Thomas . Era un error, pero entonces no lo sabía. Estábamos en el año 2001, el de la crisis. Alquilamos una casa en Témperley, y tomé otra decisión equivocada: puse un bar, “Barroco”, con el cal volví a la vida de la noche. Y a mis antiguos conocidos. Al mismo tiempo venía mí segundo hijo Teo.

La cuestión es que en 2002 recaí. Y mal. Llegué a usar la complicidad de mi hijo Tomás para esconder la droga. Me inyectaba. Perdí el bar. Tuve un ACV, cuyas secuelas mantengo: camino con cierta dificultad. Estuve a punto de morir. Y todo producto de la droga. Llegó un momento en que la relación de pareja fue insostenible. Nos separamos. Estuve varias veces internado en el Hospital Evita, de Lanús. Mi estado de salud era crítico. Y mi sociabilidad también. Estaba nuevamente hundido. El consejero me visitaba, pero poco podía hacer. Viví un tiempocon un primo mío, aunque pronto se hizo insostenible para él. No recuerdo si no vendí algo de lo de él para comprar droga.
Bien: terminé en la calle. Mal comido, sucio, enfermo. Aguanté mientras pude, hasta que en el límite, llamé por teléfono al consejero. Me hizo tomar un tren hasta Adrogué, y allí me levantó y me llevó a un hotel, en Témperley, en donde me alojó y dejó pagada la comida en un parrillín que había en frente. Habló con mi familia, pero mi familia estaba harta de mis historias. Por supuesto que yo seguí drogándome. Incluso pregunté a los del parrillin si en vez de darme la comida me podrían dar la plata, que yo usaría para comprar droga. Por supuesto me lo negaron. Hubo lío en el hotel, también. Otra cosa que se hizo insostenible. El consejero, mientras tanto, y asesorado por una abogada, buscó ayuda en el juzgado. Una noche me vino a buscar: una jueza había determinado internarme en un establecimiento perteneciente al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Estaba en Opendoor. Un lugar siniestro, pero nosotros no lo sabíamos. El consejero me llevó, cuando me di cuenta de que me tenía que quedar, lloré, grité, me resistí. Pero era el único camino. El consejero se fue, con el corazón partido. Y allí quedé yo. Me sedaron. Y comenzó mi lenta agonía. En Opendoor vivía sedado. Corría droga con total libertad. Creo que nos tenían como si fuese una guardería de moribundos. Mi salud, que nunca había sido buena se deterioró aún mas. No sé si recibía la medicación para mi HIV. El consejero venía a visitarme a veces. La última vez que vino yo ya estaba en enfermería, inconciente. Le dijeron que moriría en breve.
Entonces él llamó a mi hermana menor, Maité, y le dijo: “Maxi está acá, el Opendoor, y se está muriendo. Si quieren despedirse de él, vengan rápido”. Esto movilizó a mi familia, que volvió a hacerse cargo de mí. Me sacaron de allí, me llevaron al Evita para estabilizarme, y luego se dispuso mi internación en una granja en General Rodríguez, llamada “Cuarta Opción”. Y otra vez la rutina de la recuperación. Corría el año 2003 . Fueron ___ años de recuperación. Los domingos había visita. Venían mis padres, mis hermanos, el consejero, pero fundamentalmente mis hijos, a quienes tanto necesitaba. Encontré muchas respuestas aquí. Y al cabo de esos _4__ años, salí. Y nuevamente a buscar la vida.
Me fui a vivir con mi papá, en la casa de mi niñez. Mis padres estaban separados, así que vivíamos él y yo. Pronto me hice cargo de mis hijos, porque la vida dela madre tampoco estaba muy ordenada. Y esto fe mi redención definitiva: hacerme cargo de ellos, especialmente del menor, el más vulnerable por tener una disminución cognitiva que de a poco fue y va superando.
___ años más tarde nos fuimos a vivir solos. Yo vivía de mi trabajo de remisero y la pensión por discapacidad. Nunca nos sobró plata, pero yo estaba feliz con mis hijos.
Hace ____ años que vivimos asi. Estuve en sobriedad todos estos años, salvo una pequeña recaída que ya superé. Mi hijo mayor (que ya no vive conmigo sino con la madre) me ayudó mucho en esta recaída, hablando con el consejero y “vigilándome”, en cierta medida Yo era consciente de que no tenía más “vidas”, más oportunidades. Choqué mucho con mi hijo mayor, que siendo sumamente capaz, fracasaba en el colegio. Supongo que como reacción por todo lo que había tenido que vivir. Desde que vive con su madre, nos llevamos mejor.
Bien: esta es mi historia, sumariamente contada. Hay mucho más. Viví en la calle, pasé hambre, estuve varias veces al borde de la muerte. Lastimé gente, en especial a quienes más me amaban. Estuve en el infierno. No sé si ahora estoy en el Cielo, pero ciertamente que me siento redimido. Amo la vida, esa vida que durante tiempo malgasté y maltraté. Amo a mis hijos, a mi familia. Y quiero seguir adelante, brindando mi experiencia a quienes puedan necesitarla, a quienes piensan que la droga es algo inocuo.
Yo puedo asegurarles que no.


Los temas que podés desarrollar:
1. Tu propia historia de vida
2. Qué pasa en la cabeza de un adicto cuando siente que está tocando fondo. Cómo se resiste a hacer algo para curarse.
3. Los fantasmas que aparecen en la post internación, una vez “curado”: tentaciones, miedo de volver a caer y de volver a tener que recorrer el camino de recuperación.
4. Los fantasmas respecto a la gente: qué piensan de mí.
5. La cuestión de la influencia de las viejas compañías. Cómo evitarlas.
6. ¿Cómo resociabilizar? Buscar relaciones sanas.
7. Reconstruir lazos familiares. La importancia.
8. Encontrar un sentido a la vida. Un por qué, un para qué.
9. Cómo manejar la soledad.
10. Contar la experiencia como factor de redención: una manera de mostrar que las drogas constituyen un problema serio.

HOY Y YA HACE DOS AÑOS INTENTO OPERARME HASTA AHORA NO TUVE SOLUCION. TENGO UN HIJO A CAEGO CON CAOACIDADES DIFERENTES Y YO CADA DÍA ME MOVILIZO MENOS, INCLUSIVE PARA TAREAS DIARIAS GRACIAS SE QUE ES POSIBLE