El ingreso mínimo vital aprobado por el gobierno es un ataque a la dignidad

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Ricardo Pérez-Accino Picatoste ha iniciado esta petición dirigida a D. Pedro Sánchez Castejón, Presidente del Gobierno de España

Carta a D. Pedro Sánchez Castejón, Presidente del Gobierno de España

Sr. presidente, el ingreso mínimo vital aprobado por el gobierno es un ataque a la dignidad de aquellos a quienes va dirigido, pero es también un fraude para quienes con esfuerzo contribuimos a llenar las arcas públicas que tan torpemente el gobierno dilapida.

Ya sería bastante grave el simple mal uso de unos recursos públicos, nuestros, de los que contribuimos, no suyos Sr. presidente, ni del gobierno. Pero mucho más grave es que además se usen estos recursos que los contribuyentes aportamos al erario público, para humillar y faltar a la dignidad de las personas menos favorecidas de nuestro país. Toda persona de nuestra sociedad aspira legítimamente a formar parte efectiva de ella, a estar integrado, a recibir y contribuir en un compromiso digno y justo.

Su obligación Sr. presidente es la de gestionar nuestras aportaciones de manera justa, digna, proporcionada y adecuada, no la de invertir nuestro dinero, nuestro esfuerzo, en un rédito electoral futuro con el pretexto de ayudar a quien lo necesita. Quien está necesitado lo está sobre todo de la dosis de dignidad necesaria en toda remuneración, la entrega de dinero o recursos sin contraprestación por quien los recibe es caridad, es limosna que se da o auxilio que se presta  a los necesitados (Diccionario RAE); Pero ni usted señor Sánchez, ni el gobierno tampoco, están haciendo caridad, ya que lo hacen no con sus propios recursos, no con su sueldo, no con su esfuerzo sino con el nuestro, con el de todos los que contribuimos. Usted pretende hacer caridad con nuestro dinero, y ese fraude tiene un nombre, latrocinio. El gobierno que usted preside está metiendo la mano en el bolsillo de toda persona esforzada y productiva, a cambio de nada, humillando a quien lo recibe y privándole de la posibilidad de sentirse útil, responsable y libre, sí, libre Señor Sánchez.

Gestionen ustedes la entrega de esas cantidades, u otras superiores si fuera necesario –de nuestro dinero, no lo olvide- a cambio de trabajo, a cambio de unas horas de ese servicio que acompañado de esfuerzo, hace digna la acción a la que llamamos trabajo. Son muchos los campos en los que pueden dignificarse esos recursos, especialmente en el terreno de la ayuda social, cuidar de nuestros mayores, de nuestras instalaciones públicas, de nuestros montes, y tantas otras.

Ésa si es su obligación, gestionar adecuadamente los recursos, los servicios y la dignidad de los ciudadanos y trabajadores, aunque lo sean a tiempo parcial. No utilice su poder para hacer indigno a quien reciba el fruto de nuestro trabajo. No dilapide recursos, no fomente el parasitismo, no cree más seres improductivos en un país donde con la clase política ya tenemos bien cubierta la cuota de seres improductivos más alta de nuestro mundo.

Déjenos la caridad también a nosotros los contribuyentes, no le quepa duda que la llevaremos a la práctica también, como todo lo demás, con nuestro esfuerzo y nuestro bolsillo; no iremos a rascarle el suyo, Sr. presidente, téngalo por seguro porque nosotros señor Sánchez, los que sí sabemos lo que cuesta ganar un sueldo, cuando queremos hacer caridad simplemente abrimos la cartera, la nuestra, de donde sale todo recurso siempre, y la hacemos, y seguiremos haciéndola sin vender ni pedir nada a cambio, porque una limosna, cuando se entrega noblemente a quien la necesita, y sale de la cartera de quien la da, es también un acto digno que deja el corazón alegre; pruébelo Sr. presidente, no se arrepentirá.

No regale más pescados Sr. Sánchez, enséñeles a pescar, nosotros pagamos los gastos y usted Sr. Sánchez, siempre podrá inaugurar la factoría.

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