Petición cerrada

Contra la imposición de lenguas regionales y su permanente y erróneo uso en la política

Esta petición ha conseguido 63 firmas


Varias regiones de España tienen lengua propia, una particularidad más de las muchas que conforman la diversidad de un país. Es inadmisible que estas lenguas constituyan un motivo de división entre los ciudadanos. Se premia en las instituciones a aquel que las habla y se castiga a los que hablan español, nuestra lengua común, la que nos une con el resto de regiones en España y con más de 400 millones de personas en todo el mundo. En las regiones con lengua propia, hay ciudadanos en injusta desventaja, si no pasan por el aro de las exigencias lingüísticas de las administraciones públicas y a veces, también privadas. La lengua regional se impone de forma obligatoria, algo que nunca triunfará, pues pocas cosas son tan espontáneas e imposibles de cambiar como el idioma que a cada uno le da la gana hablar. Se ha constituido lentamente y ante la pasividad de todos, una farsa lingüística política de proporciones gigantescas, imponiendo las lenguas propias y estableciendo un agravio diferencial entre ciudadanos. Se destruye de este modo, la convivencia espontánea y pacífica que siempre ha habido, pues una lengua, puede enfrentar cuando genera desigualdad. Un idioma debe unir, no separar. Son estas lenguas además, tristemente utilizadas, como arma para justificar el independentismo ya que no existe ninguna otra diferencia entre ciudadanos de estas regiones y el resto de España. ¿Tenemos los habitantes de estos lugares, menos derechos sobre la tierra en que vivimos por hablar español? ¿Somos menos valencianos, gallegos o vascos que los que hablan la lengua regional? Este disparate de política lingüística, impide además la libre movilidad de ciudadanos de otras regiones, ya que la exigencia de otro idioma dificulta la incorporación a cualquier puesto de trabajo, colegios etc...genera de nuevo desigualdad, tambien entre los ciudadanos de España. Si quiero trabajar en Burgos, no me pedirán un título que acredite que hablo español. A la inversa sí ocurre, alimentando la mediocridad que conlleva la elección de trabajadores en base a sus méritos lingüísticos y no a los realmente relacionados con el trabajo que van a desempeñar. ¿De qué forma más absurda impedimos que acuda gente brillante a trabajar a diversas regiones de España, condicionando su elección a los problemas que sabe encontrará en relación con el idioma? Que endogamia más corta de miras, más necia.

Sobre todo, lo más importante y para finalizar: Es tremendo el gasto, recursos y tiempo dedicados por nuestros políticos a perpetuar esta dictadura lingüística en detrimento de una adecuada atención a los problemas que realmente tienen importancia y que hacen avanzar el país y todas sus regiones. 



Hoy: Paloma cuenta con tu ayuda

Paloma Lluch García necesita tu ayuda con esta petición «Contra la imposicion de lenguas regionales y su permanente y erróneo uso en la política». Únete a Paloma y 62 personas que ya han firmado.