Aceite de palma en la hostelería

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 200!


Están obligados a poner en los productos envasados qué tipo de aceite se utiliza y en restaurantes y comedores están utilizando aceite de palma y no lo sabemos. Comedores escolares, en hospitales, hoteles, sitios donde comemos a diario y no sabemos lo que comemos. Hay colegios donde han prohibido la bollería industrial y en la cafetería utilizan aceite de palma.

No todos los aceites y grasas vegetales son iguales, algunas grasas vegetales tienen un gran contenido de grasas saturadas o hidrogenadas (margarina). Ya sabemos que estas grasas están asociadas al incremento del riesgo cardiovascular y problemas metabólicos entre otros. 

En diciembre de 2014, la normativa sobre el etiquetado en los alimentos de la Unión Europea 1169/2011 consiguió algunos cambios positivos, entre ellos ha dejado claro que tiene que aparecer el origen de los “aceites vegetales”. 

Entre las principales grasas ocultas detrás de ese etiquetado, figura el aceite de palma y sus múltiples derivados. Algunas empresas aún no han cumplido esta normativa o utilizan la estrategia de disfrazarlo, usando algunos pseudónimos, por ejemplo: aceite de palmiste, grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de palma, palmoleina u oleina de palma, manteca de palma o haciendo uso del nombre científico de la especie (Elaeis guineensis).

Su cultivo intensivo en países como Indonesia, Malasia y América del Sur ha provocado la destrucción de grandes bosques tropicales, ha puesto en peligro de extinción a gran cantidad de seres vivos, como el orangután; ha incrementado las emisiones de CO2, implicadas en el cambio climático, y ha dañado los hábitats de las zonas de cultivo. 

El aceite de palma se utiliza en uno de cada dos productos de supermercado. Los derivados del aceite de palma también se emplean en la industria de la cosmética –con él se elaboran cremas, pasta de dientes o jabones– y en la producción de biodiesel.

También se puede encontrar en una amplia variedad de platos preparados, helados, salsas, margarinas, galletas, bollería, pizza, chocolates, confitería en general, aperitivos dulces y salados, palitos de pan, etcétera.

Como consumidores tenemos el derecho a saber lo que comemos y la ley sólo se aplica a los fabricantes y no a la restauración donde muchos servicios de alimentación utilizan el aceite de palma en su cocina sobre todo para abaratar costes.  

Solicitamos que se aplique también la normativa en cualquier servicio de alimentación, ya sea restaurante, cafetería o comedor.  

 



Hoy: Paula cuenta con tu ayuda

Paula Figueroa Fernández necesita tu ayuda con esta petición «Consumo y sanidad: Aceite de palma en la hostelería». Únete a Paula y 103 personas que ya han firmado.