Petición cerrada

SOS Valencia Jazz, por una educación digna y de calidad

Esta petición ha conseguido 5.406 firmas


La especialidad de Jazz del CSM de Valencia está pasando muchas dificultades derivadas de una pésima gestión y demandamos: 

  • Que nuestros profesores sean escogidos por tribunales competentes y transparentes
  • Que los profesores sean contratados de manera que se nos permita empezar el curso en les fechas previstas por el calendario escolar
  • Que se cree un Departamento de Jazz independiente del de Viento-Metal y Percusión
  • Que se le dote del equipamiento necesario para desarrollar las clases dignamente
  • Que desde el ISEACV se tengan en cuenta las particularidades de nuestra especialidad en cuanto a la organización de los estudios y la regularización del acceso a la docencia

EN EL TEXTO TE INFORMAMOS DE LOS AGRAVIOS QUE ESTAMOS SUFRIENDO DESDE HACE AÑOS. CON DOS MINUTOS Y UNA FIRMA, PUEDES AYUDARNOS A CAMBIAR LAS COSAS, PARA NOSOTROS Y LOS QUE VENDRÁN:

Según el Instituto de Enseñanzas Artísticas de la Comunidad Valenciana (el ISEACV), este organismo se ha creado con el objetivo de ser un referente internacional en formación artística superior, integrados en el Espacio Europeo de Educación Superior, y distinguidos por la creatividad y la innovación de nuestro alumnado.

Es un gran objetivo, sin duda, pero para la especialidad de Jazz del Conservatorio Superior de Música de Valencia (CSMV) esta visión idílica queda muy lejos de la realidad que vivimos curso tras curso desde los incipientes inicios de la implantación de los estudios de jazz, hará unos 10 años, aproximadamente. Si bien es cierto que poder cursar el grado superior de Jazz en nuestra casa, cuna de grandes músicos pioneros del jazz en todo el estado, fue un hecho ilusionante y motivador, las esperanzas de llegar a disfrutar de la excelencia educativa que se pretendia y se podía suponer por el nivel de nuestros músicos y potenciales profesores han sido menguadas por toda una serie de agravios comparativos, dejadeces, menosprecios... que nos han llevado a un punto en que no solo no hemos crecido en calidad ni en cantidad, sino que nos colocan al borde del desprestigio y, por tanto, del peligro de desaparición de esta pequeña especialidad que con tanta ilusión se creó y con tan poca atención ha estado tratada por los distintos gobiernos. De hecho, con el cambio político producido por los resultados de las últimas elecciones autonómicas, la comunidad educativa musical vio una oportunidad para retomar las reivindicaciones históricas, para reformar y revitalizar aquello que se había mantenido más gracias a la voluntad de alumnos y profesores que no al interés de la Administración. Pero la realidad ha sido la que es actualmente y que necesita de reparación, justicia y cambios profundos, de los cuales no vemos ningún indicio.

Hoy, una semana después de haber empezado oficialmente el curso, los alumnos de jazz continuan sin profesores. Algunas de las pruebas para contratar especialistas se llevaron a término la semana pasada; otras, ni tan solo tienen fecha de celebración todavía. Pero, eso sí, los alumnos se han matriculado y han pagado sus tasas sin saber cuándo comenzarán las clases, ni quién será el profesorado que las impartirà. Lo que sí sabemos y hemos podido comprobar es el perfil del tribunal que ha juzgado y juzgará a los profesionales del jazz que aspiran a formar parte del claustro de profesores: otros profesores de música, pero de música clásica. Sí, señoras y señores, en el año 2017, profesores superiores de música clásica han sido "obligados" a ejercer de jueces de una especialidad que desconocen completamente. No sabemos cuáles serían las consecuencias para los miembros de los tribunales si se negaran a participar en este acto de menosprecio hacia el jazz y sus profesionales, porque ninguno de ellos se ha negado a hacerlo. Todos han acudido a calificar los ejercicios sobre
una materia que nunca han estudiado y que ni tan solo tiene porqué gustarles.

Sin embargo, desde el mismo ISEACV se asustarían, probablemente, si alguien propusiera que profesionales del Jazz escogieran los profesores de clásico. "No saben nada de clásico", dirían. Y tendrían razón. Tampoco tenemos obligación de saber. Seguramente nosotros también nos asustaríamos y posiblemente nos negaríamos a participar, porque nadie como nosotros sabe lo que es que desde la Generalitat Valenciana, a través del ISEACV, te traten como si, después de tantísimos años dedicado al estudio, cualquier persona sin cualificación específica pudiera determinar hasta qué punto eres o no válido para ejercer la profesión que amas y que a ellos les parece "menor". Da igual lo que reclamemos y con la paciencia que lo reclamemos, por lo visto: eso ha sido así siempre y no hemos encontrado ningún interés en revalorizar el respeto a los músicos, menos aún a los de jazz. Es humillante para aquellos que se sienten examinados per alguien que no sabe ni tan solo qué criterios seguir para puntuarlos.

Y esto solo es lo que ha pasado en este inicio de curso, porque la desorganización inicial es ya una tradición. Cada curso, los profesores especialistas, que no tenían que pasar prueba cada año, han sido contratados a partir del primer día de clase, como muy pronto, unos profesores especialistas que estaban impartiendo todas las asignaturas, incluídas las troncales. No había profesores contratados en julio y, hasta bien entrado el curso, no se podían realizar ni pruebas de acceso, ni tareas de organización, porque, al menos teóricamente, el departamento de Jazz no tenía professores desde el 30 de junio, excepto dos profesores interinos que llevan trabajando en este régimen desde hace unos tres años. Eso, oficialmente, porque sí había actividades que requerían la presencia de los profesores durante el mes de julio: exámenes extraodinarios, resoluciones de reclamaciones sobre las pruebas de acceso... Estas actividades fueron facturadas este año por los profesores como "master class" para encubrir la ilegalidad de tener docentes trabajando sin contrato en vigor, y los años anteriores, mediante altas de dos días. Alumnos examinados y reclamaciones resueltas, pero, ¿quién ha firmado las actas? Todo un ejemplo de la transparencia que hemos escuchado a miembros de los partidos gobernantes como un latiguillo desde antes de las elecciones.

Por cierto, hablamos de Departamento de Jazz, pero realmente, la especialidad de Jazz no tiene departamento propio, ni lo ha tenido nunca. Pertenece al de Viento-Metal y Percusión de clásico. Parece ser que no tiene la importancia ni la entidad suficiente como para poder gestionarse independientmente de las especialidades clásicas.
¿Cómo es posible que se nos hable de excelencia educativa en estas condiciones? Mientras los compañeros de clásico comenzaban el curso y asistían a clase en aulas adecuadas a les necesidades de sus asignaturas, los alumnos de Jazz disponían de aulas peores y, con suerte, de una aula grande donde dar la clase de Big Band, además de alguna que se nos cedía como si se nos hiciera un favor. Ya a partir del último curso, nos instalaron en el sótano, aquella planta tantas veces inundada que desprende un olor difícilmente soportable en ocasiones. Es como si estuviésemos allí de visita, como si realmente sobráramos, o por lo menos esa es la sensación que se nos transmite con el trato, las condiciones de trabajo, las restricciones en el uso de las aulas o el auditorio...

Ese es el respeto que se nos muestra desde el ISEACV a los alumnos de Jazz: menos clases, aulas peores, profesores contratados tarde y "descontratados" pronto, tribunales de clásico eligiendo nuestros profesores... Y por si todo eso fuera poco, este año se ha sacado por primera vez una convocatoria para conformar la bolsa de Composición de Jazz y, como "referente internacional" que desea ser el ISEACV, no solo pide como requisito un Master en Investigación Musical que nada tiene que ver con el jazz, sino que la única titulación válida era la de Composición clásica. Un profesor superior de composición clásica puede enseñar armonía, análisis, composición o arreglos de Jazz, según el ISEACV. Un profesor de clásico puede escoger el profesor de Jazz, según el ISEACV. No hace falta ofrecer en ningún Conservatorio Profesional estudios de Jazz, aunque sea en el último ciclo, según la Conselleria de Educación. La pregunta, pues, es bien lógica: para qué sirven los estudios de Jazz si ya están los de clásico? Eso es lo que parece que se hayan preguntado los responsables de estos despropósitos. Y bien visto, por cómo plantean la educación superior de Jazz, se habrán respondido: para nada, así es que no hace falta tampoco tener mucho cuidado. ¿Es ese el nivel cultural que queremos en las instituciones que nos rigen? ¿Ese es el respeto que queremos para nuestros artistas, en general?

Sí, al final nos harán alguna cosa internacionalmente: reirse de nosotros. Reírsenos como ya se nos rieron muchos músicos europeos con el asunto de las comisiones de servicio del grado superior de hace dos años; como se nos rieron los profesores que no se habían reciclado en 30 años con los últimos accesos a catedrático; como se rieron por no llorar los interinos en las adjudicaciones fallidas de los conservatorios profesionales de los últimos dos años; como ríen de alegría los conservatorios españoles y europeos que reciben a los alumnos de Jazz que huyen de nuestro conservatorio porque no pueden soportar la decrepitud a la cual nos están condenando. Solo que nosotros, estudiantes y profesionals del Jazz, no vamos a dejar que se nos rían más. No vamos a soportar ni un agravio más, ni un menosprecio más. Es totalment intolerable y alguien se tiene que
hacer responsable. Y es por eso que solicitamos la dimisión de los responsables de las decisiones que nos han conducido a esta situación, especialmente del director del ISEACV, por su nefasta gestión de la contractación del profesorado. Pedimos también a la Conselleria de Educación el replanteamiento del funcionamiento y el currículo de los estudios superiores de Jazz del CSMV, por lo que exigimos que los músicos de jazz valencianos de reconocido prestigio (nuestra marca de excelencia, ellos sí) sean escuchados para hacer las reformas necesarias que coloquen la enseñanza del jazz en el lugar que, por tradición, le corresponde a nivel estatal y europeo. Exigimos respeto a la música y a los músicos, y la educación pública de calidad que merecemos.

Ya es hora de cambiar los viejos vicios y las viejas estructuras, de modernizarnos, de explotar nuestro potencial musical, de abrirse definitiva y claramente a las nuevas maneras de hacer las cosas. Ha llegado el momento de dejar que corra el aire nuevo, y está comprobado que los actuales responsables no son capaces de abrir puertas y ventanas.



Hoy: Alumnes cuenta con tu ayuda

Alumnes Jazz València necesita tu ayuda con esta petición «Conselleria d' Educació, Investigació, Cultura i Esport: SOS Valencia Jazz, por una educación digna y de calidad». Únete a Alumnes y 5.405 personas que ya han firmado.