Solicitud a la Fac. Derecho UNAL frente a la renuncia de la profesora Diana Carrillo G.

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Estimadas(os) Profesoras(es)

Escribe Julio Cortázar en una carta ya olvidada que si la crítica es posible, esta solo puede hacerse gritando, sobre todo cada vez que se lo cree justo: solo así podremos acabar un día con los chacales y las hienas. Siguiendo esta recomendación quisiéramos exponer algunos puntos en apoyo a la profesora Diana Carrillo González y su carta de renuncia y algunas preguntas que nos suscita. Esto no solo lo hacemos como profesionales sino como profesores ocasionales, orgullosos de pertenecer a la Universidad Nacional de Colombia.     (La renuncia puede consultarse en el link: https://cl.ly/113c9d72ed14)

Es nuestra obligación política y académica ir más allá de la burocracia de los cerebros y de las instituciones, pues detrás de los decretos, las resoluciones y las reglamentaciones, que muchas veces se aducen para negar los derechos y sus garantías, se encuentran múltiples historias de personas de sangre y hueso que entregan su vida al conocimiento y a los demás (como es el caso de la profesora Diana Carrillo), sin embargo esta entrega o sacrificio no es óbice para el silencio ni para  dejar pasar el tiempo y que así el grito se convierta en susurro.

Los docentes ocasionales del programa de Derecho nos encontramos en unas condiciones abiertamente desiguales frente a los profesores de planta, sin embargo, nuestras funciones de docencia son las mismas, implican un tiempo para preparar las sesiones, la evaluación, la atención a estudiantes, tiempo que no es reconocido por la Facultad, pues aunque se asume la misma carga laboral no se reconocen las horas correspondientes a la labor realizada. No deja de ser paradójico que en la Facultad de Derecho se genere esta desigualdad, pues no se encuentra reglamentación alguna que especifique que dichas horas no pueden ser pagas o reconocidas. No se trata entonces de asumir una posición de oscuridad y ser retirados como un mueble que estorba bajo la máxima “si no le gusta ¿por qué no se va?”

Esto va más allá del simple reclamo económico, se trata de equidad y de justicia. Sorprende que a pesar de las solicitudes de la Profesora Carrillo, la institución decida callar. Ante los cuestionamientos es inadmisible que la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia enmudezca, más cuando en el programa académico de la carrera de Derecho más del 64% de las asignaturas obligatorias de la malla curricular están a cargo parcial o totalmente por docentes ocasionales.

Si bien es cierto se puede afirmar que las cuestiones sobre los docentes ocasionales atañen a la Sede y no a las Facultades, también es necesario aclarar que son estas las que definen la carga académica de los docentes. Por ello, nos preguntamos ¿Cuáles son las directrices de Sede, o la normatividad que cobija a la Facultad sobre el asunto? ¿En qué resolución exactamente se encuentra la política que impone estas exigencias a los docentes ocasionales? o ¿Se trata más bien de una costumbre o de un acto voluntario que se ha quedado estancado en la negación sin justificación alguna?

Valga la oportunidad para hacer explícito nuestro asombro ante los resultados del concurso docente para el espacio académico de investigación jurídica donde se prefiere a un hombre que cumple con esfuerzo los requisitos de la convocatoria, mientras una mujer que lo hace holgadamente, que tiene experiencia en el área y título de doctorado, queda en segundo lugar. Caben hacerse algunas preguntas ¿Cuáles son los criterios objetivos que permitieron dicho resultado? ¿Qué elementos  tuvieron en cuenta los jurados para dejar de lado la experiencia docente, investigativa y académica en este caso? Como ya ha señalando Stuardo-Concha “el problema de fondo es que las profesionales mujeres demuestran ser mejores en su trabajo, pero no se les reconoce a causa de los valores patriarcales que están operando en los sistemas de reconocimiento”.

Además, si es de público conocimiento que en la Facultad se ejercen violencias de género  en contra nuestras estudiantes ¿Qué tipo de decisiones ha tomado la administración que permitan que las aulas sean espacios seguros para ellas?

Es discordante que en las aulas de la Facultad de Derecho hablemos a los estudiantes de democracia, igualdad, garantía de derechos, equidad, enfoque de género, pero que la institución educativa más importante del país no las incorpore en sus prácticas, quedando de este modo como letra muerta o bonitos adornos en los discursos, resoluciones y reglamentos.

Los abajo firmantes, solicitamos respuestas a las preguntas planteadas en esta carta y apoyamos el gesto de la profesora Diana Carrillo González, mujer valiente, que nos enseña la digna rabia y su grito de justicia.

Celebramos su no tener miedo, su valentía, su coraje que nos contagia.

Celebramos la convicción que nos transmite de que si no hacemos nada para cambiar un sistema desigual al final solo somos cómplices de él.

No duden que si vuelve la edad media estaremos del lado de las brujas.

Nos quieren en soledad, nos tendrán en común.

 

Santiago Patarroyo Rengifo

Cesar Augusto Sanchez Avella

Docentes Ocasionales de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

Universidad Nacional de Colombia



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