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Cierran cuatro Centros de Atención al drogodependiente en Madrid: CAID Dr. Santero, CTD Moratalaz (Cruz Roja), CTD Antonio López (Proyecto Hombre) y CTD Móstoles (Punto Omega), todos ellos dependientes de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid.

Con el cierre de estos CAID unos 1200 pacientes se verán afectados. Tendrán que abandonar su centro de referencia, lugar donde durante muchos años han encontrado asistencia sanitaria, terapias psicológicas, orientación y apoyo social, y orientación para el empleo.
Estos pacientes serán repartidos, de momento, a otros centros de la Comunidad de Madrid. Aparentemente no quedarían desatendidos, pero eso no es cierto, se verán “amontonados” en sus ya saturados servicios. Los centros donde serán derivados no podrán aumentar su plantilla. Muchos de los profesionales que integran los CAID cerrados van a ser puestos “de patitas en la calle”, perdiendo con ello su amplia experiencia profesional: psicólogos, trabajadores sociales, médicos, farmacéuticos, enfermeros, técnicos de laboratorio, educadores sociales, etc. Y, por desgracia, la pérdida de estos especialistas no es lo peor que tendremos que lamentar. Las características singulares de los pacientes de los CAID, hace que su recuperación dependa, en gran medida, de la complicidad que se establezca, tras mucho tiempo de tratamiento, entre los profesionales y el enfermo. Además, los pacientes no podrán escoger libremente sus Centros de tratamiento dado que se presiona para que sean derivados a determinados CAIDs.

En los CAID se atiende a personas aquejadas de múltiples patologías derivadas de la drogodependencia; VIH, VHC, ETS, enfermedades psiquiátricas. En ellos se realiza asistencia sanitaria, psicológica, social, además de talleres de empleo, de ocio alternativo al consumo, en la búsqueda de la recuperación y la integración de estos pacientes en un entorno normalizado y sano. También se presta atención a las familias, orientándolas, acompañándolas en el proceso de desintoxicación de sus hijos, padres, hermanos…
¿Qué será de todos ellos alejados de un entorno y de unos profesionales con los que habían conseguido establecer una relación de confianza tan difícil de alcanzar? ¿Qué será de nuestra sociedad si permitimos que siempre paguen los más débiles?

Letter to
Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid
Solicitar a la CAM que no cierre los CAID

Cierran cuatro Centros de Atención al drogodependiente en Madrid: CAID Dr. Santero, CTD Moratalaz (Cruz Roja), CTD Antonio López (Proyecto Hombre) y CTD Móstoles (Punto Omega), todos ellos dependientes de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid.

Con el cierre de estos CAID unos 1200 pacientes se verán afectados. Tendrán que abandonar su centro de referencia, lugar donde durante muchos años han encontrado asistencia sanitaria, terapias psicológicas, orientación y apoyo social, y orientación para el empleo.
Estos pacientes serán repartidos, de momento, a otros centros de la Comunidad de Madrid. Aparentemente no quedarían desatendidos, pero eso no es cierto, se verán “amontonados” en sus ya saturados servicios. Los centros donde serán derivados no podrán aumentar su plantilla. Muchos de los profesionales que integran los CAID cerrados van a ser puestos “de patitas en la calle”, perdiendo con ello su amplia experiencia profesional: psicólogos, trabajadores sociales, médicos, farmacéuticos, enfermeros, técnicos de laboratorio, educadores sociales, etc. Y, por desgracia, la pérdida de estos especialistas no es lo peor que tendremos que lamentar. Las características singulares de los pacientes de los CAID, hace que su recuperación dependa, en gran medida, de la complicidad que se establezca, tras mucho tiempo de tratamiento, entre los profesionales y el enfermo. Además, los pacientes no podrán escoger libremente sus Centros de tratamiento dado que se presiona para que sean derivados a determinados CAIDs.

En los CAID se atiende a personas aquejadas de múltiples patologías derivadas de la drogodependencia; VIH, VHC, ETS, enfermedades psiquiátricas. En ellos se realiza asistencia sanitaria, psicológica, social, además de talleres de empleo, de ocio alternativo al consumo, en la búsqueda de la recuperación y la integración de estos pacientes en un entorno normalizado y sano. También se presta atención a las familias, orientándolas, acompañándolas en el proceso de desintoxicación de sus hijos, padres, hermanos…
¿Qué será de todos ellos alejados de un entorno y de unos profesionales con los que habían conseguido establecer una relación de confianza tan difícil de alcanzar? ¿Qué será de nuestra sociedad si permitimos que siempre paguen los más débiles?