Exhorto a la aprobación del Matrimonio Igualitario en Baja California

Exhorto a la aprobación del Matrimonio Igualitario en Baja California

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Como parte de la Universidad Autónoma de Baja California, caracterizada porque en los últimos años ha impulsado la política de cero tolerancia hacia la violencia de género y de reconocimiento, atención e integración de la diversidad sexual y de género, consideramos que no debemos colaborar en la perpetuación ni reproducción de las marginaciones y exclusiones históricas de las que han sido víctimas todas aquellas personas que no se identifican con las categorías de género pre-establecidas, ni con la heterosexualidad obligatoria.
Entendemos que el trabajo legislativo es arduo. Sobre todo, es un trabajo que implica gran responsabilidad no sólo frente a aspectos como la representatividad, sino de reconocimiento e impulso de las garantías de las que deben gozar todas y cada una de las personas, independientemente de su género, clase, raza, manera de pensar.
Debemos recordar que en 2011 la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que nuestra Constitución no “alude ni refiere un tipo específico de familia y que el matrimonio no se conforma exclusivamente por la unión de un hombre y una mujer” Quien posea este tipo de argumentos, se encuentra en un estado inconstitucional.
Además, el 11 de marzo de 2020, la Comisión Nacional de Derechos humanos pide a los “congresos locales de las entidades federativas que aún cuentan con deudas históricas con el derecho a la igualdad y no discriminación, cumplir con el mandato constitucional que les fue encomendado y realizar lo procedente para garantizar el derecho al matrimonio a cualquier persona, con independencia de su orientación sexual”.
Como comunidad académica bajacaliforniana, no sólo recordamos a ustedes la obligación de acatar lo decretado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como lo solicitado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sino que nos sumamos a los reclamos de quienes demandan igualdad ciudadana, y que les sean garantizados los derechos humanos básicos.
Nos reconocemos como una comunidad con visión ética, humana y ciudadana que nos permite afirmar con contundencia, que la diversidad sexual y de género, NO es una patología médica o biológica, NO es una anormalidad psicológica ni una desviación social.
Es necesario que el sistema partidista se profesionalice y profundice su conocimiento científico y legal apropiado para discutir y reflexionar a la altura de una comunidad cada vez más versada en temas de derechos ciudadanos y derechos humanos. Además, debe estar en condiciones de conducir la discusión en términos exclusiva y explícitamente constitucionales. Así mismo, es imprescindible que quienes legislan en temas tan relevantes y trascendentes como el matrimonio igualitario, puedan documentarse con suficiencia sobre los efectos generados a partir de esta aprobación: en ningún país, en ninguna ciudad, en ninguna comunidad en que se ha aprobado el matrimonio para personas del mismo sexo, incluso, en donde se ha permitido la llamada adopción homoparental, existen indicios de una catástrofe social o familiar.
Afirmamos, además, que una sociedad verdaderamente democrática debe velar por la protección de los derechos humanos de todos y todas, y vigilar que los derechos y garantías sean efectivos para cualquiera. La legalización del matrimonio igualitario responde al desarrollo histórico de sociedades cada vez más incluyentes e igualitarias, a la construcción de justicia social, basada en principios de laicidad, pluralidad y de respeto a los derechos humanos. Quienes deseen unirse en matrimonio, deben gozar de las mismas responsabilidades, obligaciones y derechos que cualquier persona, independiente de credo, posición política, clase social, género, sexo u orientación sexual.
No aprobar derecho alguno a favor de la diversidad de género y sexual, garantiza la discriminación, la marginación e incluso promueve el asesinato al amparo y cobijo del Estado, tal como sucede en algunos países. Privar de derechos a grupos sociales es una forma de violencia que conduce al desprecio generalizado por la dignidad de la persona.
No sólo es necesario pronunciarse a favor del matrimonio igualitario, aprobarlo es un deber ético que abona a la democracia, y que ayuda a saldar la deuda histórica que el Estado tiene con la comunidad de la diversidad sexual.
Exhortamos al Congreso del Estado a votar a favor de la democracia, y no del prejuicio y el oscurantismo. Los exhortamos a defender un país plural y con libertades y derecho para todas y todos sus ciudadanos.
Quienes formamos parte de una comunidad académica amplia y plural, hemos manifestado nuestra posición con la firme convicción de que la legalización del matrimonio igualitario en Baja California será aprobado en beneficio de una población bajacaliforniana que comienza a descubrirse a sí misma como una entidad con fuertes cimientes democráticos.

Atentamente,
Dr. Raúl Balbuena Bello/Universidad Autónoma de Baja California
Dr. Pedro Antonio Be Ramírez/Universidad Autónoma de Baja California
Dra. Érika García Meneses/Universidad Autónoma de Baja California
Mtra. Éricka Cristina Guerrero Camacho/Universidad Autónoma de Baja California
Dra. Kenya Herrera Bojórquez/Universidad Autónoma de Baja California
Mtra. Basilia Madrid Navarro/Universidad Autónoma de Baja California
Lic. Gabriela Badilla Kanagui/Universidad Autónoma de Baja California
Mtra. Paula Cruz Ríos/Universidad Autónoma de Baja California
Dr. Julián Beltrán Antonio Marquet/Universidad Autónoma Metropolitana
Mtra. Linnette Avendaño/Universidad Autónoma de Baja California
Mtra. Marycarmen Arroyo Macías/Universidad Autónoma de Baja California
Dra. Martha Patricia Medellín Martínez/Universidad Autónoma de Baja California
Dra. Claudia Salinas Boldo/Universidad Autónoma de Baja California
Dra. Marlene Solís Pérez/El Colegio de la Frontera Norte.