Petición cerrada

Que equiparen las penas económicas de la corrupción a las de la defraudación fiscal.

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Estamos hartos de ver cómo cuando hay un caso de corrupción se aspira a conseguir que devuelvan lo robado.

Esto es incongruente con otras sanciones que tienen mucho que ver con el hecho de apropiarse del dinero público. Me refiero a la normativa fiscal, por la cual si un contribuyente defrauda al fisco debe pagar lo defraudado más una multa del doble al séxtuplo de esa cantidad. Es decir, que el defraudador tendrá que pagar de tres a siete veces lo que no ha ingresado en la caja pública. Independientemente de que, debido al monto del expolio, deba ingresar en prisión.

Ahora la pregunta es clara: ¿Qué es más grave? ¿Intentar retener lo que has ganado tú mismo con tu trabajo o tu saber, o meter la mano en la caja para llevarte lo que otros han aportado con su trabajo o su saber?

Personalmente lo tengo muy claro. Es peor lo segundo. Sin embargo cuando uno de esos chorizos se lleva la pasta el anhelo de la administración – y parece que del público en general - es conseguir que devuelva lo robado.

No pretendo defender al defraudador fiscal, sino que, al menos, se equiparen pecuniariamente ambos delitos. Sobre todo porque si hacemos que el corrupto sólo devuelva lo robado, lo que devolverá será sólo lo que se le ha pillado. Lo que no se le ha pillado se quedará en su bolsillo. En otras palabras, la corrupción sale económicamente gratis. Como mucho tendrá que devolver parte de lo robado.

Si a esto añadimos que todos los corruptos condenados acaban yendo a la cárcel/hotel de Soto del Real, la corrupción es rentable y además supone un importante coste añadido – el coste de un preso en una cárcel como ésa es exagerado – para las arcas públicas.

Todo esto me lleva a pensar que la normativa legal está pensada para estrujar al sufrido contribuyente, pero no para hacer lo mismo con el corrupto. Pero… ¿Quiénes son los corruptos?: Normalmente – no siempre – los políticos. Es decir, los mismos que aprueban las leyes que deberían castigar la corrupción.

Y digo “no siempre”, porque no debemos olvidarnos de la corrupción administrativa, que en mi opinión es tan grave como la política. Recientemente, viendo una web de concursos, puede comprobar cómo el ejército español, concretamente la base aérea de Getafe, había adjudicado a dedo en Octubre de 2012 un concurso por el que pagó  50.000 € por 12 baterías de coche. Baterías que yo pude comprar en una web de recambios por menos de 1.500 €. Y en esa cantidad ya va incluido un margen para la web. (No las compré, tan sólo las cargué en el carrito, sin llegar a efectuar la compra).

Porque lo más grave de la corrupción no es el 3%, el 4% o el 10% que se pueda llevar el corrupto (funcionario o político). Lo peor es que se abre la puerta a porcentajes mucho mayores. En este caso concreto el expolio es de más del 97% del precio de adjudicación. Así no sobrevive ninguna economía. Si acabáramos con la corrupción el Estado y todas sus administraciones tendrían superávit y se reduciría rápidamente la deuda pública. Y se podrían reducir los impuestos.

Si el castigo a la corrupción se equiparara al que tiene el fraude fiscal, los funcionarios y políticos se lo pensarían bien antes de hacer trampas, pues podría suponer su total ruina económica. Que es lo que más les duele. Mucho más que una cárcel/hotel.

Creo que el grupo político que tome esta iniciativa tendrá mucho ganado frente a la opinión pública. Tal vez no tanto frente a algunos de sus componentes, pero eso no debería importarle al resto.



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