Salva de Peñalosa al Museo Nacional y salva la vida digna de su vecindad

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Firma en contra de la reforma del POT de la zona vecina del Museo Nacional. Peñalosa está empeñado en cambiarlo para convertir al Museo de la Nación y a la reserva arquitectónica vecina en el chic telón de fondo de la nueva zona rosa del centro internacional. Como treta para aliviar las protestas que ya se han presentado por esta brutalidad re bautizó su proyecto como Zona Gourmet Museo Nacional. La trampa se esconde tras la habilitación de los establecimientos que ya hay y los que proyecta como restaurante -bar-salón de eventos, lo que significa parranda hasta el amanecer con borrachos y otros que orinan y destrozan reservas a su paso. El patrimonio no resiste este impacto y por eso tradicionalmente se protege con el POT. El patrimonio público se administra para la ciudadanía y para la Nación.

De paso, con este proyecto rumbero Peñalosa patea a más de 300 familias y a 50 ancianos que residen en la zona afectada. A pesar de las prohibiciones vigentes el plan adelanta. Ya comenzaron millonarias reformas que se pagan con impuestos para favorecer negocios privados de amigos. Al tiempo hay licencia para rumba ilegal y escandalosa con la que se presiona la venta veloz y barata de las casas proyectadas para la fiesta.

Firma en contra del cambio de este POT e impide mas violencia y daño al país.

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Si tienes familiares o conocidos perdidos en el mundo de la rumba y de la droga sabrás que en el centro internacional de Bogotá hay empresarios, jíbaros y proxenetas que se lucran de esta desgracia. La situación se está agravando seria y rápidamente, por lo que el problema de salud y seguridad pública caerá más hondo, mientras el patrimonio de la Nación se expondrá a un gravísimo daño.

El Alcalde Peñalosa, aliado con Asosandiego, presidida por Nayib Neme (Volvo, Transmilenio, construcción, etc.) está trabajando aceleradamente para dejar establecida la zona rosa del centro internacional, justo al lado del Museo Nacional, de colegios públicos, y de la herencia de arquitectos como Rogelio Salmona. El problema ya comenzó a tomar forma y hasta hoy no ha habido demanda o queja que haya prosperado en contra de los empresarios de la parranda. Ellos parecen blindados en contra las acciones de los afectados. Aunque el POT prohíbe actividades parranderas en 200 mt a la redonda de la existencia de instituciones educativas y culturales, hay rumba intocable al lado del Museo Nacional de amigos del Alcalde, lo cual él proyecta reforzar con el arribo de muchos mas mediante la modificación del POT.

La mayoría de los empresarios de la parranda en esta zona son afiliados de Asosandiego (organización que el alcalde presenta como su aliada). Asosandiego, sin ánimo de lucro –según su página- y asociada de bancos, etc., vive de contrataciones con la Alcaldía y de la venta de afiliaciones a los comerciantes del centro internacional (a pocos residentes también). La contraprestación a esas afiliaciones es seguridad privada con perros (aún en frente de la estación de policía vecina al Museo) y gestiones por el bienestar de los afiliados, lo que parecería traducible como tráfico de influencias ante diferentes poderes.

La parranda resulta ideal para Asosandiego. Es un afiliado que hace negocios jugosos y que paga mensualidades sin falta porque requiere blindaje e influencias, sobre todo si es ilegal, si está en zonas no permitidas y si no cuenta con medidas de mitigación. La vecindad del Museo Nacional está llena de lindas casonas, empobrecidas muchas, pero con un aire chic, óptimas para un desarrollo rumbero. Aunque muchas de esas casas estén habitadas por familias establecidas hace tanto como 100 o 50 años, los obstáculos se están librando. Se está forzando la venta barata y rápida con ruido y con abusos cometidos por los afiliados de Asosandiego. Mientras tanto Ingetec (Hidroituango, Metro, Transmilenio, etc.) reforma las calles -29 bis y 30, entre carreras 5 y 6- con sus errores y despilfarros habituales sumados a bolardos en exceso.

Hilda Henao (Dir. Asosandiego) y los Alcaldes (Mayor y local), mas representantes del Planeación y de la Cámara de Comercio, se pasean sin disimular por este escenario de reformas vendiendo promesas y afiliaciones a Asosandiego a cambio de ventajas sobre un POT nuevo que lo permitirá todo, aunque ni siquiera ha sido socializado ni discutido. A los abundantes restaurantes de la calle 30 entre 5 y 6, que venden almuerzos, se les están otorgando licencias para funcionar como bares hasta las 11 p.m. con la promesa de que pronto será hasta las 2,30 a.m. Se les ha rebajado la cuota al 50% para que empiecen ya y para que firmen los cambios que urgen en planeación.

La Alcaldía de Peñalosa no puede concluir sin que este negocio quede armado. En respuesta a los reclamos de vecinos y a las posibles denuncias ya se diseñó la estrategia para camuflar bares y discotecas: restaurante habilitado como salón de eventos. La fórmula ha sido exitosa para Tábula (calle 29 bis) y la Pielroja (calle 28), espacios frecuentados por los Alcaldes Mayor y Local, quienes le prometen a la vecindad respeto mientras se ríen de ella y del país con su ilusión patrimonial. Por lo mismo hay un nuevo nombre para la zona rosa, que es zona gourmet Museo Nacional. Con este disfraz llegará pronto al lado del Museo de la Nación el descontrol fiestero del norte de Bogotá. A los “restaurantes” pobres, que son los chivos sacrificables del inicio del gran plan se les pagará la prima de bonificación por colaborar. No dejes de firmar. No lo permitas. Ya sabes por qué es un desastre la seguridad pública de Peñalosa.



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