Declaración URSULA: RSU para construir una Universidad Saludable, Solidaria y Sostenible

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Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana lanzó esta petición dirigida para Comunidad y

La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) es la responsabilidad de las instituciones de educación superior por los impactos sociales y ambientales que generan desde el ejercicio de sus cuatro funciones inherentes (Gestión, Formación, Investigación y Extensión). Esta responsabilidad específica invita a crear otro modelo de universidad, alejado del modelo actual que comete el error de confiar la misión social de la universidad a la sola Extensión y proyección social extracurricular, en forma separada de los demás procesos. Al contrario, la RSU compromete a todas las funciones administrativas y académicas, y obliga a instituir políticas transversales de mejoras internas, así como alianzas externas a fin de cocrear ecosistemas de innovación social, rumbo al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El Proyecto continental de Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana - URSULA, fue oficialmente creado en noviembre del año 2016, para profundizar y promover esta concepción de la RSU, hacia una “U3S”: una Universidad Saludable, Solidaria y Sostenible, meta urgente en el contexto global actual de crisis planetarias. A sus 5 años de existencia, el análisis regional conduce a los siguientes considerandos:

a. Siendo integral y transversal, la RSU no es un órgano de la universidad, es su sistema inmunológico ético, que involucra a todas las funciones institucionales. Pero esta transversalidad se enfrenta a poderosos hábitos de gestión heredados que compartimentan, comprimen y aíslan los procesos, actores y funciones de la universidad, impidiendo que las buenas prácticas permeen en toda la institución; que los proyectos sociales hacia fuera cambien algo hacia dentro; que lo que se pregona en el salón de clase se practique en el campus; que la innovación ética venza a la rutina administradora. Las dos investigaciones continentales de URSULA (2018-2019) han comprobado en 80 universidades de 11 países latinoamericanos que hay iniciativas socialmente responsables en todas, pero faltan las políticas que las sistematicen y garanticen su impacto dentro y fuera de las instituciones.

b. Dichos obstáculos gerenciales se vinculan estrechamente con las normativas y sistemas de evaluación, licenciamiento y acreditación que operan en el continente, y que todavía no integran las exigencias de responsabilidad social, que ya deberían ser norma en la educación superior. La investigación sobre políticas públicas de URSULA (2021) comprobó en 10 países latinoamericanos la escasez de indicadores de acreditación e instrumentos legales que puedan obligar las universidades a gobernarse según altos estándares éticos, sociales y ambientales, tanto en gestión administrativa como académica, tal como las 12 metas y 66 indicadores del Modelo URSULA lo plantean. No se suele practicar la vinculación de la formación profesional y la investigación científica con la Agenda 2030 de los ODS, aunque se trate de un compromiso político público de cada país ante la ONU. La “calidad” universitaria promovida sigue siendo básica, abstracta, burocrática, e ideológicamente dependiente de los modelos hegemónicos del hemisferio norte, especialmente a nivel de la reducción de la investigación a la mera publicación en revistas académicas anglófonas. Por lo tanto, podemos lamentar que las políticas públicas y agencias de acreditación no promuevan suficientemente los impactos sociales y ambientales positivos en la educación superior. Es decir, no alientan a la RSU.

c. La llamada “tercera función sustantiva” de la universidad latinoamericana, dedicada a la vinculación y proyección con la comunidad externa, en lugar de dinamizar la RSU en toda la institución, funciona muchas veces al contrario como una pantalla que impide la responsabilización. Concebida como un órgano aparte y al lado de las dos principales funciones de Formación e Investigación, la Extensión y Proyección Social no tiene incidencia transversal en toda la universidad, pero sirve de pretexto ideal para justificar que la institución sí trabaja en bien de su territorio de incidencia. Sin embargo, los proyectos extra-curriculares de Extensión no tienen mucho impacto, porque les falta el debido soporte de las Facultades y la Investigación. Esto, aunado al hecho que se crea, equivocadamente, que RSU es igual que Extensión, hace ininteligible una exigencia ética de impacto social positivo para todos los procesos universitarios.

Sin embargo, hay una toma de consciencia: las autoridades universitarias latinoamericanas reunidas en la III Conferencia Regional de Educación Superior (CRES 2018, UNESCO, Córdoba), han declarado: “La responsabilidad social de las instituciones de educación superior exige una nueva relación con la sociedad y postula una transformación innovadora de la educación superior. […] El enfoque limitado de proyección social y extensión universitaria, que les visualiza como apéndices de la función central de formación estudiantil y producción de conocimientos, debe superarse cualitativamente…” (Declaración final). ¡Ojalá que este llamado a superar la visión estrecha del rol social de la universidad se haga rápidamente realidad!

A la luz de estas consideraciones, y de las dramáticas crisis sociales, económicas, sanitarias y ecológicas que azotan a la humanidad, fragilizando especialmente todos los avances del desarrollo humano sostenible en Latinoamérica (CEPAL), la Unión URSULA reafirma su compromiso con la RSU como modelo de calidad, ética, pertinencia y eficiencia para la educación superior:

1) Es tiempo de atrevernos a considerar la Universidad latinoamericana como un actor clave de desarrollo local y global para los ODS y más allá. No desperdiciemos más la fuerza que representan millones de estudiantes en formación, junto a una docencia-investigadora especializada, despilfarrando sus esfuerzos en tareas académicas sin impacto social directo. Sabemos que el aprendizaje basado en solucionar problemas concretos socialmente útiles complementa idealmente las competencias teóricas y es más interesante y eficaz que cualquier otro, además de generar aprendizaje significativo en los futuros profesionales. Es urgente universalizarlo en los programas de estudio de cada carrera, lo que permitirá además universalizar la investigación-acción formativa, para así elevar la calidad universitaria latinoamericana gracias a su pertinencia social.

2) Para ello, es necesario enfrentar los desafíos de los ODS desarrollando programas multiprofesionales en las universidades, asociando estrechamente equipos de docentes interdisciplinares alrededor de proyectos sociales comunes, duraderos y de impacto, cocreados con actores externos en forma transdisciplinaria, que funcionen como materia prima de enseñanza e investigación, y empoderen al estudiantado como agente de cambio, con sentido de propósito y autonomía. Sólo es posible si dejamos de aislar a las Facultades las unas de las otras, y de aislar a las y los docentes en estas, arrinconando el proceso de aprendizaje en cursos estancos dictados por docentes en soledad. El vínculo con los problemas complejos del territorio ayudará a superar esta costumbre curricular cómoda pero irresponsable.

3) Este cambio se dará, acelerará y será sostenible sólo si las agencias de evaluación y acreditación de la educación superior adoptan e incluyen a la RSU en sus criterios de calidad y baterías de indicadores. Adviértase que el mero compromiso de algunas autoridades y miembros de la comunidad universitarias, en un contexto normativo adverso, no será transformador. El Modelo URSULA es una fuente de inspiración para la medición de la pertinencia social universitaria, a disposición de todos los pares evaluadores. Solo con voluntad política se logrará medir el “prestigio” y la “excelencia” desde la incidencia social universitaria, y no desde una calidad abstracta, definida en contextos forasteros, y sin relación con los ODS y el bienestar de la sociedad. Incluso desde un enfoque de internacionalización, ya existen clasificaciones globales emprendiendo este camino (Times Higher Education Impact Ranking). Es una meta que todos los órganos públicos de tutela y agencias de evaluación deberían considerar, en la actual situación de crisis social, económica, ambiental, y que garantizaría la articulación entre la mejora continua y la autonomía universitaria.

4) En una gestión en silos separados de las funciones sustantivas, los proyectos sociales emprendidos actualmente en las universidades padecen de pequeñez, dispersión, y poco reconocimiento. No logran impacto y escalamiento porque están desvinculados con la formación profesional y las agendas de desarrollo. A falta de coordinación institucional y territorial, muchas micro-iniciativas similares se realizan en una misma zona de intervención. Se reinventa la pólvora por todos lados, en cada semestre académico, pero los territorios no mejoran. Necesitamos juntarnos entre instituciones y con muchos actores externos, en ecosistemas de innovación social, para cocrear macroproyectos duraderos y de impacto, a la vez útiles a la formación, la investigación y el desarrollo territorial. Debemos pasar de las buenas prácticas a los buenos impactos. El desarrollo sostenible nos quiere caminando juntos, porque los problemas sistémicos necesitan de respuestas sistémicas.

5) Finalmente, una comunidad universitaria saludable, solidaria y sostenible, asocia el cerebro con las manos pasando por el corazón. La empatía activa por la vida debería ser el decimoctavo ODS, guiando nuestro compromiso ante todos los demás ODS. La vida universitaria debe generar una cultura de paz con la naturaleza (UNEP, 2021), reconectando la salud, el bienestar y la innovación con la ética del cuidado que los pueblos originarios de nuestro continente siempre han sabido practicar. Latinoamérica puede ofrecer al mundo la sabiduría que le falta en este momento para superar su crisis de insostenibilidad, creando puentes y diálogos de saberes entre sus mega-diversidades biológicas y culturales, descolonizando las mentes para dar paso al desarrollo de superiores epistemologías.

La presente declaración está abierta a refrendo personal y/o institucional en la página web URSULA.

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