Xenofobia y tortura en España

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1. Desde el año 2011 hasta 2013 mi familia fue víctima de tortura por privación de sueño. Esa tortura se llevó a cabo por una comunidad de vecinos y fomentada por la no actuación del Ayuntamiento de Catarroja pese a los requerimientos del Síndic de Greuges. El asunto consistió en que encima de nuestra vivienda estaba instalado ilegalmente el motor de presión de agua de la comunidad. Dicho motor se disparaba con mucha frecuencia y no nos dejaba ni vivir ni dormir con tranquilidad en nuestra casa. Nuestra hija, que por entonces tenía nueve años, se desmayó después de casi tres meses de insomnio por culpa del ruido y fue atendida en Urgencias del Hospital La Fe que así lo acreditaron, donde le prescribieron tratamiento con tranquimazin y la remitieron al psicólogo del Centro de Salud de Catarroja.

El Ayuntamiento estaba bien informado sobre el sufrimiento que padecía mi familia por culpa de una instalación ilegal que superaba los límites del ruido permitidos por la ley, igual que sabían que una de las personas afectadas tiene minusvalía con 51% reconocido. Somos tres afectados: nuestra hija menor de edad, mi marido minusválido y yo misma, rusa de origen y con nacionalidad española. Al pedirle en varias ocasiones la ayuda al Ayuntamiento de Catarroja y al no recibirla, nos vimos obligados a denunciar al Ayuntamiento junto con nuestros vecinos ante la justicia. Denuncia que, sobre ir acompañada de prolija documentación probatoria, no fue admitida a tramite por la fiscal de Catarroja por dos veces. Al recibir la negativa por segunda vez y por una extraña coincidencia, la máquina de tortura fue apagada, esta vez sin necesidad de que el Ayuntamiento (que anteriormete se negaba a apagar la instalación argumentando que no podían dejar sin presión a  la finca) diera su permiso por escrito. 

Aún sufro los daños que me causó esa tortura. Se me agravó la enfermedad crónica que tenía y me tuvieron que operar. La operación salió mal, llevo tres años padeciendo las secuelas, y estoy pendiente de otra intervención quirúrgica. No sé si voy a salir con vida de ella. Por eso quiero dejar constancia de lo que nos han hecho y pedir ayuda para que el Comité de Derechos Humanos instruya un expediente para reconsiderar el caso, ya que la justicia española no  quiso considerarlo en su momento.

2. Nuestros vecinos, no contentos con lo que nos habían hecho, pusieron una denuncia penal llena de mentiras, faciles de desmontar con las propias actas de la comunidad, y de falsos testimonios pues una de las firmantes ni siquiera vivía todavía en la finca. Cito el primer párrafo de la denuncia que sí, fue admitida a tramite por la fiscal de Catarroja: "Desde el primer momento que el vecino de la puerta 9 entró a vivir en dicha vivienda, ha venido ocasionando problemas a los vecinos de dicho inmueble... el inicio de todo fue que la persona que convive con él es de nacionalidad Rusa (se respeta la ortografía del original), y solicitaron a la presidenta, en aquel momento de la comunidad, que firmara un documento con el que se certifique que dicho vecino residía en España y en concreto en esta comunidad para que los familiares rusos pudieran venir a pasar una temporada en España. Por supuesto, la presidenta y resto de propietarios nos negamos a hacernos cargo de dicha responsabilidad, puesto que enendíamos que no era competencia nuestra. Esto fue el inicio claro de una guerra contra la tranquila convivencia entre los vecinos que veniamos disfrutando hasta ese momento". Este párrafo deja en evidencia la actitud hostil que tiene la comunidad hacia los extranjeros, ya que se trataba de un sencillo certificado que acreditara que realmente viviamos en la finca. Cometimos el error de no denunciar por xenofobia  a la presidenta de la finca que en el momento en que mi esposo le pidió dicho certificado en una junta de vecinos le dijo que no se lo iba a dar porque a saber a quién le iba a traer de Rusia. Tengo entendido que según la declaración de Derechos Humanos cualquier persona testigo de un delito de xenofobia tiene el deber de denunciarlo. Les ruego, valoren si dicho párrafo puede ser considerado como un supuesto delito de xenofobia y la actuación ante ello de la fiscal y de la jueza.  

3. Cito otro párrafo de la denuncia: "Por otro lado, y a nuestro parecer no menos grave, ha intimidado muchas veces a los vecinos indicando (y utilizando) el hecho de tener una hija menor, que sufre de migrañas por culpa del ruido, culpando a la comunidad, sabiendo que al tratarse de una menor los vecinos nos sentiríamos más culpables y acosados, hecho que en caso de no ser así, entendemos que es muy grave decirlo, puesto que, tal como indicamos, se trata de una menor". El hecho del sufrimiento de nuestra hija  fue demostrado por la documentación que hemos aportado en nuestra denuncia que fue rechazada por dos veces por la fiscal de Catarroja. Les ruego que valoren si dicho párafo puede considerarse como la confesión de la comunidad sobre un supuesto delito de maltrato intencionado y consciente de una menor y la actución ante ello de la fiscal y de la jueza.

4. Les ruego, valoren la actuación de la fiscal de Catarroja que en la sala de juicio inventó una nueva acusación que no figuraba en la denuncia, hecho que se puede comprobar visualizando la grabación del juicio. Así como otra serie de irregularidades por parte de la fiscal como, por ejemplo, fijarse en una incoherencia entre mi testimonio y el de mi esposo al que simplemente se le olvidó un hecho insignificante y, en cambio, no quiso ver la gran diferencia entre el testimonio de la supuesta víctima y el de su único testigo que al mismo tiempo es su pareja. 

5. Les ruego, valoren el comportamiento de la jueza que no me dejó defenderme en igualdad de condiciones. En concreto, cuando le pedí que me dejara explicar la razón de la denuncia. 

6. Les ruego, valoren igualmente la actuación de la jueza que en su sentencia tergiversó mi testimonio. Solo hay que ver la grabación y la sentencia para advertir las diferencias.

7. Les ruego, valoren si se puede considerar falta de respeto (o algo más grave) por parte de la jueza que sabiendo las fórmulas de cortesía y aplicándolas a todos los participantes nativos españoles, incluso a mi marido, se refiere a mí en su sentencia como a Sra. Olga en varias ocasiones. 

8. Les ruego, reclamen a los Juzgados de Catarroja un trozo que falta en la grabación del juicio y donde el abogado de la comunidad (un influyente miembro del Partido Socialista Valenciano) me reprocha mi procedencia extranjera afirmando que yo no respeto las leyes de este país y por eso pide la condena máxima para mí. Se trata de uno de los momentos más desagradables y dolorosos de mi vida y no permitiré que nadie la convierta en una película de la que se pueden suprimir los momentos que pueden ser comprometedores para algún personaje político influyente.  

9. Les ruego, investiguen por qué después de que mi esposo y yo fuimos absueltos por la Audiencia Provincial, los Juzgados de Catarroja continuaron con las actuaciones inculpatorias por supuesto falso testimonio contra mi esposo y por qué el abogado de la comunidad fue informado de ello antes de que el interesado y su abogado. Por mi parte, le pedí explicaciones a una de las funcionarias de los Juzgados, ya que entiendo que se trata de la Ley de Protección de Datos Personales. La señora que me atendió no supo darme una explicaión correcta. 

10. Les ruego, tengan en cuenta la gravedad del asunto y de que ningún abogado del país querrá defendernos porque eso significaría poner una cruz en su carrera profesional. Nadie querrá enfrentarse al sistema. Por eso acudo a su humanidad y les pido el amparo y la justicia y también porque creo en su Institución como en la mayor autoridad para proteger a las personas independientemente del país de su origen. 

11. Les pido que intenten comprender la situación de desesperación en la que me encuentro. Estoy pendiente de una operación muy peligrosa, temo por mi vida y por lo que le pasaría a mi familia en el caso de que algo saliera mal. La tortura a la que fue sometida mi familia provocó graves daños a mi salud. No puedo llevar la vida normal, no puedo trabajar, me vi obligada a abandonar mis estudios universitarios. A mi hija le robaron la infancia, jamás olvidará esos dos años, aún me sigue preguntando a veces: "¿Mamá, por que nos han hecho eso?" No puedo contar aquí todo el infierno por el que pasó mi familia. Solo me gustaría decir que todas las personas tenemos los mismos derechos y cuando los violan sufrimos el mismo dolor. Y para acabar me permitiré citar la famosa frase de Shakespeare: "Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Si nos envenenan, ¿acaso no morimos? Y si nos agravian, ¿no debemos vengarnos?" Solo que en este caso no se trata de venganza sino de clamar a la justicia y a la humanidad de las personas. Y si alguien de ustedes tiene dudas, cierren los ojos e imagínense en mi lugar.

Con mis respetos, Oga Obedkova Tsukanova



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