A LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

Carta abierta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
De mujeres sobrevivientes y en situación de prostitución, activistas y organizaciones por la abolición de la Explotación Sexual
15 de marzo de

Honorable Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Nosotras las mujeres sobrevivientes y que sobrevivimos en la prostitución, las organizaciones y les activistas que abajo firmamos, nos permitimos distraer su valiosa atención en relación a la audiencia pública que se realizará el próximo 18 de Marzo denominada “Trabajadoras sexuales en América”, por lo que solicitamos, comedidamente, a la Comisión Interamericana:

1. Nos oponemos a que se pronuncien o realizar recomendaciones a los Estados Parte sobre la reglamentación del denominado “Trabajo Sexual” nunca, bajo ningún concepto o premisa.

2. Apoyamos nuestra solicitud en los siguientes artículos del Pacto de San José:
Artículo 5. Derecho a la Integridad Personal
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
Artículo 6. Prohibición de la Esclavitud y Servidumbre
1. Nadie puede ser sometido a esclavitud o servidumbre, y tanto éstas, como la trata de esclavos y la trata de mujeres están prohibidas en todas sus formas.

O bien como se consagra en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;…

…Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

3. Tomar en cuenta el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena (especialmente los Artículos 1 y 6); La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés, especialmente su Artículo 6); el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños/as que complementa la Convención contra la Delincuencia Organizada (especialmente el Artículo 9 Fracción V).

4. Les informamos que los efectos de la reglamentación de la prostitución viola los derechos humanos de las personas en esa situación y sobre las víctimas de trata de personas con fines sexuales cuyos daños son equiparables a la tortura y es violencia contra las mujeres.

5. Exigimos a los Estados Parte y a la CIDH asumir la posición abolicionista, como lo dice la Convención de DDHH del 49. La legislación argentina o mexicana son un buen ejemplo, que van más allá del Protocolo de Palermo y que no exige nunca que la víctima pruebe que ha sido explotada y/o tratada.

6. Exigimos a la CIDH asumir su responsabilidad de garantizar la restitución de los derechos humanos violados a las personas actualmente en situación de prostitución, como agenda prioritaria de los derechos humanos de las mujeres, trans, travestis, niñas y niños.

7. Equiparar la prostitución con “trabajo sexual” afecta los derechos humanos de todas las personas, en especial las mujeres, además de que empeora la situación de las que están en situación de prostitución y no pueden salir.

8. Escuchar a las víctimas y sobrevivientes de la explotación sexual en la prostitución, y las organizaciones que les apoyan y que, aunque no contamos con los recursos para viajar a la sede de la Comisión, queremos presentarles nuestra experiencia y solicitar a los Estados que tomen todas las medidas para proteger a las poblaciones tradicionalmente discriminadas de la explotación sexual y la trata de personas, a través de la adopción del modelo de igualdad de género para el abordaje de la prostitución y solicitamos una audiencia temática en su próximo período de sesiones.

9. Ponemos en consideración las peticiones específicas de las mujeres sobrevivientes y que sobreviven en situación de prostitución le hacen a los Estados:

a. La prostitución en todo caso es un trabajo precarizado que no tiene ninguna de las características del trabajo decente, según lo definido por la OIT y es un trabajo nocivo, no sólo para las mujeres en situación de prostitución, sino también para toda la sociedad.
b. Exigimos que la CIDH y los Estados parte respeten la Convención del 49, que establece que no se puede reglamentar la prostitución, porque no queremos que los explotadores sexuales estén amparados por la ley, pues esta reglamentación nos impone cargas y sanciones a nosotras, y facilita la conducta de nuestros explotadores, que bajo este enfoque son tratados como empresarios y empleadores.
c. No queremos pagar impuestos o cuotas de seguridad social a los Estados Proxenetas que son cómplices de nuestra explotación.
d. Queremos que quede claro que esta violencia que vivimos y la angustia de estar en esta situación, ha dejado huellas en nuestra salud física y mental y en la de nuestros hijos e hijas, además de exponerles a todo tipo de violencias, incluida la explotación sexual.
e. Queremos que se reconozca que muchas hemos sido empujadas a la prostitución, desplazadas por las violencias que hemos sufrido en nuestras casas o por las violencias de todo tipo que hemos experimentado en el conflicto armado en Colombia o la violencia de la delincuencia organizada en México y toda la Región Latinoamericana y Caribeña.
f. Queremos políticas públicas que nos reparen integralmente, que nos permitan acceder a oportunidades para reconstruir nuestras vidas y tener trabajos dignos, que deben empezar por reconocer que nuestros derechos han sido vulnerados como mujeres y población discriminada.

Por lo anterior, todos los Estados Miembros y la CIDH tienen la obligación inexcusable de contribuir a la eliminación de cualquier forma de explotación sexual y de violencia sexual, trabajar hacia la prevención, la erradicación de la prostitución y la protección de las víctimas. Todas las políticas que justifican, promueven o califican la prostitución como “trabajo sexual” son incompatibles con la legislación internacional en materia de Derechos Humanos, e incumplen los compromisos internacionalmente adquiridos.

El fenómeno de la prostitución tratado con ligereza en aras de una supuesta postura progresista, enmascara el contenido siniestro de la trata y la explotación sexual, que son actos criminales y que están previsto en el Protocolo de Palermo, ratificado por todos los Estados Parte.

El llamado “consentimiento --o política de elección personal”, se basa en una visión liberal occidental de los derechos humanos que eleva la voluntad y las elecciones individuales por encima de todos los otros derechos humanos y de toda noción de bien común (BARRY, 1995).

Cualquier acto sobre este problema debe regirse por los siguientes principios:

 Los países no pueden reglamentar la prostitución o someter a las mujeres a registros o a otros controles.
 El “consentimiento” no puede ser utilizado como instrumento de defensa de los acusados o como excluyente del delito.
 La prostitución no puede ser reconocida como un trabajo.
 No se puede hacer distinción entre prostitución “libre” y “forzada”.
 La trata con fines de prostitución y “la explotación de la prostitución ajena” no pueden estar disociadas porque es un negocio ilícito que se rige por la Ley de la Oferta y la Demanda.

Pese a lo anterior, contraviniendo los tratados internacionales, hay pequeños grupos que quieren legalizar l a prostitución, a pesar de que la tendencia mundial en relación con la prostitución, está encaminada a legislar e implementar políticas de prevención y salida de la prostitución, con una amplia gama de apoyos a las víctimas, despenalizando la prostitución, sancionando al cliente y penalizando la publicidad de contacto sexual. Así se constata en Suecia (1999), Noruega, Islandia, Irlanda del Norte, Irlanda, Korea, Canadá, Francia, Guatemala y El Salvador. En abril de 2016 la Asamblea Nacional Francesa adoptó una ley contra el sistema prostitucional, a favor del acompañamiento y apoyo integral a las víctimas y la prohibición de la compra de cualquier acto sexual.

La trata, la prostitución y la explotación sexual de mujeres y niñas en los Estados Partes de la OEA, determinan y condicionan un orden social basado en la desigualdad y la violencia, que constituye una seria amenaza para el desarrollo, la paz, la igualdad de género y la democracia.

En las experiencias de otros países el reconocimiento de la prostitución como trabajo no asalariado y su despenalización resulta contrario a la exigibilidad de derechos, porque:

1. Es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
2. Promueve la trata para la explotación sexual.
3. No supone un control de la industria del sexo, la expande.
4. Aumenta la prostitución de calle.
5. Promueve la prostitución infantil.
6. No protege a las mujeres que están en situación de prostitución.
7. Aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar sexo de paga en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.
8. No promueve una mejora de la salud de las mujeres.
9. No aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.
10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.

Por todo lo anterior, las y los firmantes rechazamos categóricamente el reconocimiento de la prostitución como trabajo, ya que legitima una actividad que enmascara la trata y la explotación sexual en la que las mujeres, las y los adolescentes, las niñas y los niños son reducidos a objetos que se pueden comprar, vender o alquilar bajo el neoliberalismo salvaje impuesto por el capitalismo y la globalización de la industria del sexo.

Anexamos a continuación información basada en la evidencia y recomendaciones sobre el abordaje de la explotación sexual en la prostitución, junto con la lista de firmas que adhieren a esta carta abierta.


Atentamente,


Organizaciones, Activistas, Sobrevivientes y Víctimas

Información relevante basada en la evidencia sobre el abordaje de la explotación sexual en la prostitución

Si eres neutral en situaciones de injusticia
has elegido el lado del opresor
Desmond Tutu


• La explotación sexual no está definida por la “voluntariedad, autonomía o agencia” de sus víctimas. Es una conducta cometida por el explotador donde solo su dolo está en juicio. La explotación sexual, de acuerdo con la ley modelo del protocolo de Palermo y el glosario de Naciones Unidas, consiste en la obtención de beneficios económicos, o de otro tipo, mediante la participación de una persona en la prostitución, incluidos los actos pornográficos o la producción de material pornográfico. Es cualquier abuso o intento de abuso de una posición de vulnerabilidad, desequilibrio de poder o confianza, con fines sexuales. Incluyendo pero no limitado a ganancias económicas, sociales o políticas producto de la explotación sexual de otra persona.

• No hay ninguna constitución en el mundo, que afirme que el “trabajo sexual” es trabajo y es legal. Y es que el foco no debe estar en si la prostitución es legal, sino en que la explotación sexual es ilegal. Quien “ejerce” la prostitución no son las mujeres, sino los proxenetas y los que pagan por sexo, al pretender obtener el consentimiento a cambio de pago, abusando de la vulnerabilidad económica, social, psicológica, de género-edad-etnia de ellas. Querer reglamentar el “trabajo sexual” hace invisible y aceptables los delitos de explotación sexual poniendo la responsabilidad en las víctimas de su propia explotación.

• La gran mayoría de quienes se encuentran siendo explotadas sexualmente en la prostitución, son poblaciones vulnerables por desplazamiento forzado, abuso y maltrato en la niñez y adolescencia (incluida la explotación sexual), por falta de oportunidades laborales y económicas basadas en discriminación. No son los estereotipos alrededor del “trabajo sexual como indigno” los que contribuyen a la exclusión y marginación de esta población, sino la falta de reconocimiento social de que se trata de una violencia basada en género con graves impactos en la vida de las niñas, niños, adolescentes, mujeres, transgénero y hombres gay principalmente.

• En la explotación sexual la violencia es la norma por parte de sus explotadores sexuales directos e indirectos, es decir proxenetas y los prostituyentes o consumidores de sexo de paga: quienes adicional a la explotación que ejercen sobre ellas, también son los autores de ataques físicos y verbales, tortura, violación, esclavitud, feminicidio, desaparición, entre otros crímenes. Es imposible estar “libre de violencias” en la prostitución y así lo constatan hasta la minoría de mujeres de estratos altos y tratadas internacionalmente para la prostitución.

• En el caso de la explotación sexual en la prostitución, el cuerpo SI es la mercancía, base fundamental de la lucrativa industria del sexo. Es decir, el cuerpo o una parte se alquila o vende al que paga por tener sexo o por humillar y maltratar. En la prostitución una persona quiere sexo y la otra no, por lo cual esta última debe cobrar. Entonces, la “cosificación institucional” que lleva al menosprecio y la subordinación de las personas es inherente a todo el sistema que prostituye a esta población y que se beneficia de su explotación. Es imposible separar los supuestos servicios sexuales de la integridad sexual y la dignidad de la persona, y disminuir sus riesgos.

• Las personas en situación de prostitución no escogen voluntariamente esta violencia, ni la disfrutan como “trabajo” (son mínimas las personas que dicen hacerlo con gusto y son presentadas glamurosamente por los medios de comunicación), la inmensa mayoría, aun las que se dicen trabajadoras sexuales reconocen que llegaron a la prostitución por falta de oportunidades. Reglamentar o legalizar la prostitución como “trabajo sexual” no cambia la violencia inherente a ella.

La solución
Para considerar el iceberg completo, es fundamental poner el foco en los explotadores, aplicando las prohibiciones sobre la explotación de la prostitución, prohibiendo el pago por sexo, reestableciendo los derechos de las mujeres, niñas y niños, transgenero y gays a través de políticas públicas eficaces. También requiere de una sociedad que defienda la igualdad de género y que considere a estas poblaciones tradicionalmente discriminadas como iguales en dignidad y derechos, y por lo tanto no comercializables. El modelo de IGUALDAD DE GENERO, implementado por los países Nórdicos y en Francia entre otros, es la solución.

 

This petition will be delivered to:
  • Comisión Interaméricana de Derechos Humanos
  • CIDH - OEA


    CATWLAC Coalition Against Trafficking in Women & Girls started this petition with a single signature, and now has 443 supporters. Start a petition today to change something you care about.