Exigimos JUSTICIA para la menor víctima de violación tumultuaria por policías

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Claudia Sheinbaum Pardo. Jefa de Gobierno de la Ciudad de México/ Presidenta del Sistema de Protección Integral de las Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de México/SIPINNA

Ernestina Godoy Ramos. Procuradora General de Justicia de la Ciudad de México

Jesús Orta Martínez. Secretario de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMEX)

Juan Carlos Sánchez Flores. Director General del Programa de Atención a Víctimas del Delito Programa de Atención a Víctimas del Delito (PROVÍCTIMA) de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos

Juan Martín Pérez García. Director Ejecutivo de la Red por los derechos de la infancia en México (REDIM)

Frente a la violación cometida en agravio de una menor por cuatro presuntos agentes de la policía capitalina en las inmediaciones de la alcaldía Azcapotzalco y por los reiterados casos en los que los procesos judiciales se han visto entorpecidos por la mala integración de las carpetas de investigación  que los sustentan, situación que permite que se mantenga impune la comisión de los más terribles crímenes cometidos en nuestro país, los ciudadanos que suscribimos la siguiente petición…

Exigimos!

·         Que la menor agraviada y sus familiares no sean re-victimizados como frecuentemente sucede cuando los afectados interponen una denuncia ante las autoridades.

·         Que exista la suficiente sensibilidad por parte de las autoridades para brindarles no solo el apoyo médico, jurídico y psicológico que requiere el caso, sino que también les proporcionen todos los mecanismos de seguridad para protegerlos en caso de que alguien quisiera amedrentarlos o amenazarlos para que desistan de su legítima exigencia de justicia

·         Que los presuntos culpables -que han sido ubicados por sus superiores- sean tratados como cualquier otro detenido en riesgo de fuga, en lugar  de ser “resguardados “ por sus propios compañeros de corporación 

·         Que los culpables reciban un castigo ejemplar por el acto de barbarie cometido, pues si los mismos “servidores públicos representantes de la ley” no la respetan, quién se sentirá obligado a hacerlo?

·         Que cada individuo, que en este caso sea encontrado culpable, reciba no solamente la sanción prevista para cualquier sujeto que cometa un crimen semejante, sino que se consideren para establecer la sanción correspondiente al caso, las siguientes agravantes: la violación se cometió en contra de una menor de edad; se hizo alevosamente de manera tumultuaria, se llevó a cabo abusando de la investidura de servidor público (que evitó que la víctima pidiera y recibiera auxilio de manera oportuna); se llevó a cabo en una unidad de servicio de protección ciudadana; se realizó en un tiempo en que los agresores estaban siendo pagados por la sociedad para servirla y proteger a sus miembros, no para hacerlos su víctimas

·         Asimismo, esperamos que desde la política de Transformación moral que propone el actual gobierno se analicen adecuadamente nuestras exigencias empezando por reparar el daño ocasionado a la víctima y a sus familiares, además de hacer un reconocimiento de la responsabilidad  por la inadecuada formación de los elementos policiacos  tomando acciones concretas  para limpiar el nombre, la imagen y la labor cotidiana que realizan sus cuerpos de policía, al eliminar de sus filas y condenar con todo el peso de la ley a quien con sus actos denigra esa importante función social.
 

 

El clima de violencia e inseguridad que sufrimos todos sumado a la impunidad  con la que se cometen los crímenes más inhumanos contra los sujetos más vulnerables de nuestra sociedad, nos obligan a no dejar pasar como una noticia más la terrible situación que vivió una menor de edad a manos de quienes en todo caso  estaban obligados a protegerla: elementos de la policía capitalina. Si queremos verdaderamente erradicar  la corrupción y la impunidad imperante para tener las condiciones que nos permitan tener una VIDA DIGNA, debemos levantar la voz como ciudadanos para exigir justicia para la víctima y castigo para los criminales uniformados que la torturaron física, mental y emocionalmente.