Carta abierta en respuesta a la propuesta de “coalición de la esperanza"

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Jhon Niño lanzó esta petición dirigida para @petrogustavo y

Solicito ayuda a ustedes para hacer llegar está carta a la mayor cantidad de personas. Muchas Gracias.

Carta abierta a la opinión pública en respuesta a la propuesta de “coalición de la esperanza”

¿A qué se refiere este juego de palabras y esta estrategia de marketing político que han llamado la "coalición de la esperanza"?

Veamos pues; nos proponen una profunda renovación pero con unas propuestas que tienen la deshonra política como bandera. ¿De qué renovación nos hablan?  ¿De la renovación de sus votos personales, de sus curules, de sus contratos o de sus alianzas oscuras para torpedear los intereses de la gente?

Esta es la supuesta renovación, con personas que han estado viviendo del estado por décadas, donde hay personas que son parte de las maquinarias tradicionales, donde expresamente dicen que la seguridad democrática fue un éxito pese a conocerse la macabra realidad de los falsos positivos, donde el hijo de uno de los pocos que se enfrentó al narcotráfico regalo las banderas de un movimiento a un demagogo, donde se ha utilizado la lucha feminista de una manera obtusa, incoherente y solapada, donde un sector en cabeza de uno de sus líderes ha torpedeado, saboteado y alienado a la verdadera alternatividad con gestos arrogantes, vanidosos sumidos en un anacronismo vil y descarado. Estos alternativos (algunos) que orientaron con dolo a la ciudadanía a votar en blanco y con esto ayudaron a que un inepto de proporciones mayúsculas hoy sea el presidente de este país, deshojado y marchito; son los que nos proponen una coalición de la esperanza.

Esa es la renovación que nos proponen y todo para poner de candidato al uribista disfrazado, al faro moral, al señor del correctísmo político, al que le cuesta desmarcarse y criticar la mano negra que gobierna este país, al profesor que no entiende las luchas de los maestros, al de los tratos oscuros con don Berna, al de la corrupción en Hidroituango, a la ficha del GEA, al promotor de los desplazamientos en Ituango y responsable del asesinato de un rio y todo su ecosistema.

Así pues están las cosas en esta moribunda democracia, por un lado la metralla y la motosierra que con el mayor descaro masacra a las comunidades y los desplaza de sus territorios con la venía y la complicidad del señor que sale en la TV todos los días a las 6 pm. Por otro lado los faros de la moralidad, los ambiguos y mal llamados moderados o bueno, moderados con su posición frente a la corrupción, al desplazamiento, las masacres y las políticas de atraso, obvio son adalides de ese correctismo político que no se moja, porque claro, es muy difícil hacer oposición cuando se tienen contratos y alianzas con quienes gobiernan.

Están esos, los pájaros negros que asolan los campos y ciudades, esos de poncho y sombrero y esos mismos pájaros en jeans y tennis disfrazados de alternativos.

Se hacen llamar la coalición de la esperanza, pero al igual que el centro democrático sus nombres no definen ni lo uno ni lo otro. No son coalición porque excluyen y desconocen a los territorios y a sus verdaderos líderes, no son coalición porque fragmentan la feliz idea de una democracia libre de prejuicios y odios, no son coalición porque usan un lenguaje que aparta, que obstaculiza y que aliena, no son coalición porque son los verdaderos polarizadores, son quienes dicen a viva voz que hay dos extremos, que hay buenos y malos, no son coalición porque están fundados sobre la arrogancia y la vanidad política y no son la esperanza porque con esas acciones la están matando.

 

La verdadera coalición de la esperanza no puede darse sin un gran pacto, sin una verdadera alianza que no excluya, que no señale y que no mire para donde no se tenga que mirar en los momentos coyunturales de la nación.

La verdadera coalición de la esperanza ya está en marcha y no depende de la mesa redonda excluyente que estos  ingenuos conforman.

La verdadera coalición de la esperanza ya está caminando solo que Colombia entera la reconoce como el Gran pacto histórico y será, la que dé verdadera esperanza a este país. Los territorios están hablando, los pueblos se están organizando y la gente se está preparando para la gran toma popular del poder.

Así que no nos vengan a hablar de grandes coaliciones cuando no logran llenar plazas, cuando en su ego no alcanzan a ver la realidad, la gente no está con esa visión centralizada del país, con esa mirada ausente y vaga de los territorios. La verdadera esperanza ya está pactada, el pueblo ya decidió solo que falta refrendarlo en las urnas.

La terquedad y torpeza histórica de estos auto nombrados “esperanza de Colombia” será por mucho tiempo el lastre con el que tendrán que cargar. Colombia no olvida el 2018 y es consiente del gran daño que su mezquindad política causó.

Abracemos la verdadera esperanza refrendando nuestra alianza con el Gran pacto Histórico que llevará a Colombia por fin a desmarcarse de esa terrible y oscura página llamada Uribismo y sus herederos, tanto los que lo dicen a viva voz como los que conspiran contra el poder popular en las sombras bajo el nombre de alternativos.    

 

Atentamente

Jhon Niño

Artista plástico y docente.  

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