CARTA ABIERTA DESDE HONDURAS

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Las personas que adherimos esta carta somos gente que nacimos y vivimos aquí con el deseo de que éste sea el lugar donde crezcan quienes continúan, rodeadas de este paisaje y caminando sobre este país con el hondo nombre de Honduras.

Hay muchas crisis en este mundo, casi todas se originan en la injusticia, la explotación, la exclusión y el despojo. Hoy, la epidemia del coronavirus aprieta en los cuerpos de todas y todos el miedo, el dolor, la rabia. El día 2 de junio perdimos a una compañera de las redes de mujeres de la ciudad de Tegucigalpa, Lorena Hernández, y sabemos que muchas mujeres y hombres más han muerto a causa del COVID 19, y más que por el virus, por la miseria intencional que caracteriza nuestro sistema de salud.

El día de hoy, la directora del más importante centro de atención médica para enfermedades respiratorias, bien conocido como el Tórax, la doctora Suyapa Sosa, directora de Neumología, se dirigió al pueblo de Honduras para advertir que la situación del hospital es calamitosa y que en pocos días no será posible atender a las personas enfermas y morirán sin ningún tipo de atención.

El régimen actual ha conseguido tener una bolsa de nueve mil millones de lempiras para enfrentar esta crisis, sin embargo, el Tórax no ha recibido nada de esto. La doctora denunció la farsa de las estadísticas presentadas por El SINAGER, organismo avalado y sostenido por la cooperación internacional e instrumento mediático del régimen para enmascarar la corrupción atroz que realizan los funcionarios de la dictadura, insistió sobre  el increíble retraso de pruebas que son vitales para cualquier persona sospechosa de contagio y por supuesto nuevamente denunció la escasez de todo. Advierte de un inminente escenario de terror en el que vamos a perder muchas vidas. Aún con esta realidad, la élite económica decidió volver a una normalidad financiera en la que la vida no es importante, porque en este país sobran pobres y su política es sólo la acumulación a su beneficio.

Hay muchas acciones que será necesario realizar para exigir que el dinero de este país se ponga al servicio de la vida de la gente, de toda la gente que llega a los hospitales a buscar atención digna y bienestar.

Hoy, hacemos esta carta para que se escuche la voz de muchas y muchos que acuerpamos la exigencia de médicas y enfermeras de los hospitales. Que de inmediato los fondos públicos que pertenecen al pueblo sean utilizados para que se dote de toda la tecnología, seguridad sanitaria, medicamentos, pruebas y procesos de educación para ATENDER y CURAR a las personas que llegan por coronavirus, y también por otras enfermedades endémicas para que sea la vida su horizonte y no la muerte por despojo.

No podemos quedarnos calladas ante el asesinato silencioso de este pueblo por la falta de atención, la negligencia, incapacidad y la indiferencia de un régimen que no tiene ningún empacho en comprar miles de bombas lacrimógenas como respuesta a las demandas populares.

Hasta todos los confines de este país, de este continente y el mundo llegue esta voz de protesta y denuncia. Que las personas, organizaciones y movimientos hermanados con nuestra lucha compartan en sus redes, espacios políticos y medios de difusión esta carta. Que entre nosotras no perdamos la esperanza tan necesaria en este momento, sin dejar de luchar por la vida con valor.