Firma contra la actuación del Sr. Josep Borrell en la crisis de Venezuela.

0 personas firmaron. ¡Ayuda a conseguir 7,500!


29 de septiembre de 2020

Excelentísima Señora

Úrsula von der Leyen

Presidenta de la Comisión Europea

 


Excelentísimo Señor

Charles Michel

Presidente del Consejo Europeo


Y Excelentísimos Ministros de Relaciones Exteriores de los países de la Unión Europea,

Respetuosamente nos dirigimos a ustedes para denunciar las incongruencias y nefastas consecuencias –tanto para la nación venezolana como para la estabilidad de la región latinoamericana– de las iniciativas políticas promovidas por el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, en conjunción con el gobierno del Reino de España, el cual, lamentablemente, ha dejado de ser el legítimo y respetado vocero de los intereses de América Latina ante la comunidad europea, como lo ha sido históricamente, y el interlocutor independiente que la Unión Europea necesita para considerar la tragedia venezolana.

En particular, queremos alertar sobre las graves consecuencias del proyecto del Alto Representante de buscar unas supuestas “condiciones mínimas” para avalar con la observación de la Unión Europea unas ilegítimas elecciones parlamentarias. Con este fin, el Sr. Borrell decidió enviar una misión a Venezuela.

Para el Sr. Borrell, los crímenes de lesa humanidad recientemente conocidos en el informe de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas, quedarían solventados si se consiguen seis meses de prórroga de una farsa electoral. 

El Alto Representante intenta minar el consenso internacional sobre la necesidad de establecer un gobierno de transición en Venezuela para re-institucionalizar el país, gestionar la crisis humanitaria, y poder entonces convocar a elecciones presidenciales verdaderamente libres y soberanas.  Este compromiso ha sido expresado en comunicados y declaraciones de diversos organismos regionales y grupos de naciones abocadas a la resolución de esta cruenta crisis regional, que incluyen a la OEA, al Grupo de Lima, al Grupo Internacional de Contacto, al gobierno de los Estados Unidos y a la misma Unión Europea; pero, que ahora inexplicablemente se retrotrae con esta inaceptable maniobra del Alto Representante.

Desde su posición, el señor Borrell pretende imponer a los venezolanos su peculiar concepción de “salida democrática”, caracterizada por el aberrante concepto de obtener unas “condiciones mínimas” para unas elecciones parlamentarias que, según él, deberían llevarse a cabo sin importar que se den en un país devastado, invadido, sin soberanía nacional y sin Estado de Derecho.

Es inaceptable mendigar “condiciones mínimas” a un régimen probadamente criminal, cuyos cabecillas están señalados internacionalmente por crímenes de lesa humanidad y por ser parte de una organización criminal transnacional estructurada. Este concepto de “condiciones mínimas” representaría por sí mismo una violación más a los derechos humanos de los ciudadanos venezolanos, en este caso promovida nada más y nada menos que por la comunidad de naciones que históricamente se ha erguido con el liderazgo mundial en la lucha por el respeto de los derechos humanos. No tenemos dudas que la UE no consideraría jamás aceptar en sus procesos electorales estándares basados en “condiciones mínimas” similares a los que apunta el Alto Comisionado, cuando la “mínima” condición es libertad y democracia plenas. 

Incluir a los presos políticos en la negociación de “condiciones mínimas” para unas elecciones inaceptables, que sólo servirían para profundizar el control del régimen sobre el país, constituye incitación y estímulo al crimen, porque le provee resultados y ganancias en su inhumana práctica de tomar y soltar rehenes para usarlos como fichas de negociación. Tal proceder es lo que los activistas de los Derechos Humanos han llamado la “puerta giratoria”.

Es notorio que al tiempo que se incrementa la preocupación en el seno del Consejo de Europa por las tensiones con Turquía en el Mediterráneo oriental, la desacertada estrategia del Sr. Borrell en Venezuela se produce con la facilitación expresa del gobierno turco, fungiendo como un adicional mediador parcializado, por ser unos de los actores internacionales que participan en el saqueo continuado a la nación venezolana y en el esquema criminal transnacional que encabeza el régimen venezolano.

La ruta propuesta por el Alto Representante y por el Gobierno del Reino de España, con la facilitación del Gobierno de Turquía, ignora y soslaya intencionalmente tres premisas fundamentales de la tragedia venezolana, que están por encima de cualquier posibilidad de negociar o apoyar algún tipo de condiciones para elecciones con el régimen criminal en el poder:

La masiva, sistemática y continuada violación de los derechos humanos de los venezolanos y los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el régimen criminal.
La ausencia de soberanía nacional en Venezuela y la ocupación prolongada por fuerzas y agentes extranjeros, en particular por el contingente cubano, agentes iraníes, y sus grupos terroristas de apoyo, FARC, ELN y Hezbollah.
La naturaleza criminal transnacional del régimen, con la inédita convergencia del narcotráfico con las mafias financieras del blanqueo de los cientos de miles de millones de dólares saqueados a la nación venezolana: mafiosos de cuello blanco, muchos de los cuales operan pública e impunemente dentro del territorio y el sistema financiero e inmobiliario español.  
Si la Unión Europea tiene dudas sobre estos tres puntos, en vez de conformar una misión de observación para unas elecciones inconstitucionales en un territorio devastado, con una población extenuada y brutalizada, debería conformar una comisión de verificación de hechos para informar al Consejo de Europa y a los gobiernos de la Unión sobre el status de estos tres dramáticos aspectos.

¿Están al tanto los ministros del Consejo Europeo de las inmensas fortunas producto del colosal saqueo a la Nación venezolana que se esconden en España en redes de criminalidad de cuello blanco? ¿Saben los cancilleres de cómo las autoridades españolas permitieron la fuga del narco-criminal y ex jefe de inteligencia de la tiranía venezolana General Hugo Carvajal, indiciado internacionalmente como narcotraficante, y del cual todavía se desconoce si aún se encuentra escondido en España? ¿Recuerdan los señores ministros las acciones del Alto Comisionado para minimizar las violaciones de España a las sanciones de la UE sobre funcionarios del régimen criminal?

Las acciones del Alto Comisionado con respecto a Venezuela en asociación con el Gobierno de España configuran un patrón que debería llamar la atención de todos los demócratas europeos. Acciones que se conjugan con una serie de operaciones llevadas a cabo por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y su Grupo de Puebla, así como por el actual gobierno español, encabezado por el Presidente Pedro Sánchez y Vicepresidente Pablo Iglesias, este último denunciado en tribunales españoles por recibir financiamiento del régimen criminal chavista.  

En un momento en el que finalmente ha sido plasmado jurídicamente lo que los venezolanos han sabido y sufrido por demasiados años, es decir, que los jerarcas del régimen chavista imperante son criminales de lesa humanidad, es evidente y obvio que la única negociación posible a la crisis venezolana es la negociación final para la salida del régimen. Este objetivo se puede lograr sólo y exclusivamente a través de una gran presión nacional e internacional, incluyendo la presión de la Unión Europea que debería desmarcarse de las posiciones y los intereses del actual Gobierno español, cuyos miembros han sido y son aliados ideológicos del régimen criminal. 

Si el Sr. Borrell actuara en función de la responsabilidad de su cargo, y no de aliado del gobierno español, debería apoyar las recomendaciones de la Misión de la ONU para acelerar la actuación de la Corte Penal Internacional y unirse a la OEA en tomar las medidas necesarias para desalojar al régimen criminal y expulsar a los agentes extranjeros que subyugan a la nación venezolana.

Los venezolanos y latinoamericanos, millones de los cuales también son ciudadanos europeos, confiamos recibir la comprensión y el apoyo de los gobernantes de toda Europa que creen en los valores democráticos, en la libertad y en el respeto de los derechos humanos.

Quedando de ustedes, nos despedimos.

Atentamente, quienes suscribimos:

Ingresa aquí para ver todas las firmas de la carta: https://bit.ly/2Gopl5q