Petición cerrada

LEGISLACIÓN POR LOS AFECTADOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN MÉXICO

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La misma petición que iniciamos hace un tiempo,  destinada a los senadores de Argentina y en beneficio de argentinos, la repetimos ahora a los congresales de México, con esperanzas de mejorar un poco la situación de los mexicanos afectados por trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad consisten en desórdenes mentales caracterizados por miedo y ansiedad anormal y patológica.  Entre ellos se incluyen el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), las diversas clases de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), la fobia social en sus múltiples formas, y otros. Todos ellos suelen ser tremendamente incapacitantes, y generan depresión, por lo que quienes los padecen a menudo consideran la idea de suicidarse y/o lo intentan, exitosa o inexitosamente. Por sólo detallar uno, hablaremos de la fobia social o sociofobia.

Tener fobia social es sentir que uno es la única pieza que no encaja en el rompecabezas de la realidad; anhelar ser como cualquier persona común, y asumir que jamás podrá lograrlo. Es querer sociabilizar con las personas, pero sentirse invadido por una angustia sin nombre ante la sola idea de acercarse a alguien para decirle incluso una frase nimia. El simple hecho de saludar se transforma en un problema horrible, que se evitará, en la medida de lo posible, esquivando a las personas cuando se las ve de lejos. Permanecer en silencio junto a ellas también será motivo de espantosa mortificación, porque uno está en silencio, no por no tener ganas de hablar, sino por no poder hacerlo. La autoestima y la dignidad humanas se ven así menoscabadas de una manera que los no sociofóbicos difícilmente podrían comprender, no al menos en toda su magnitud, y quizás ni sospechen los alcances del sufrimiento del fóbico social. En los casos más graves, los fóbicos sociales se creen idiotas sin remedio, cuando su inteligencia es, en el peor de los casos, absolutamente normal; feos e incluso deformes, cuando no lo son más ni menos que cualquier otra persona de ésas que pueden encontrarse caminando por la calle. 

A menudo -sobre todo en la niñez y adolescencia, pero también más adelante- el entorno de la persona sociofóbica se vuelve verdaderamente hostil, en la medida en que, fuera de su hogar, en el colegio por ejemplo, se lo nota distinto del resto. Al ver que se mantiene aparte, lo creen presumido, o tal vez sólo raro; y a partir de ahí, se está a sólo un paso del temido bullying. En el mismo hogar pueden estallar crisis, al ver que el fóbico social no trabaja ni estudia y suponerlo vago. Pero de más está decir que la fobia social resulta extremadamente incapacitante para absolutamente todo. El sueño imposible del sociofóbico es tener amigos y novia. ¿Trabajo? ¿De veras alguien supone que es tan fácil conseguir trabajo o conservarlo sufriendo este padecimiento? La fobia social resulta absolutamente incapacitante para todo lo que tenga que ver con las personas y el trato social. De hecho, muchos jóvenes sociofóbicos no conciben otra esperanza más que la de morir, o incluso la de reunir coraje para matarse ellos mismos. El problema se agrava porque se da el caso de que muchos fóbicos sociales ni siquiera saben qué padecen en realidad, ni que no son los únicos en padecerlo.

Exijamos entonces a los congresales mexicanos UNA LEGISLACIÓN PARA INVESTIGAR Y DIFUNDIR ESTOS TRASTORNOS, PARA QUE PUEDAN SER DETECTADOS Y DIAGNOSTICADOS A EDADES CADA VEZ MÁS TEMPRANAS, PARA QUE SEAN TRATADOS COMO SE DEBE Y DE FORMA ECONÓMICAMENTE ACCESIBLE Y PARA QUE, EN LOS CASOS MÁS GRAVES, SE OTORGUE UN SUBSIDIO A LOS AFECTADOS, HASTA QUE PUEDAN SUPERAR O MANEJAR SU PROBLEMA.

LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD NO CONOCEN FRONTERAS. QUE LA SOLIDARIDAD TAMPOCO LAS CONOZCA.

 

 

 



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Eduardo Ferreyra necesita tu ayuda con esta petición «Camara de diputados de México: Legislación en favor de los sociofóbicos mexicanos». Unite a Eduardo y 78 personas que firmaron hoy.