A favor del rediseño curricular desde las comunidades normalistas

0 personas han firmado. ¡Ayuda a conseguir 5.000!


A las comunidades académicas de nuestras escuelas normales hermanas, la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” y la Benemérita Escuela Nacional de Maestros:

 Los docentes normalistas que participamos en el proyecto de Desarrollo Curricular de los Planes 2018, muchos de nosotros con toda una vida dedicada a formar a los mejores maestros que esta nación ha necesitado, y quienes hemos vivido diversas reformas curriculares, algunas de ellas, antes de que nuestros programas fueran de Educación Superior, en 1984. Otros, somos docentes que nacimos de esos procesos, conocimos cómo nos formaron, las fortalezas y las debilidades institucionales, así como la relación con nuestras autoridades estatales y federales.

Queremos decirles que en otro momento compartimos sus preocupaciones, las incertidumbres y suspicacias que genera este nuevo proceso de formación docente y de desarrollo institucional. Por ello, les externamos nuestra experiencia en estos últimos dos años.

 Tenemos infinidad de tiempo aplicando planes y programas de estudio que no sabíamos cómo se habían construido. Muchos años cuestionamos por qué solo nos llamaban a la capacitación, o a levantar la mano para opinar sobre tal o cual enfoque o curso, y queríamos que se escuchara nuestra experiencia y nuestra voz. Pues bien, esta demanda fue escuchada hace dos años, cuando se comenzaron a abrir los espacios no para opinar, no para levantar la mano, sino para discutir profundamente por días, semanas y meses sobre el rumbo que tendrían que tomar nuestras escuelas normales para las siguientes décadas. No sólo para ver si un nuevo currículo era necesario, sino para hacer posible un horizonte educativo promisorio para la educación normal.

 Como muchos de ustedes, creíamos que la Secretaría de Educación Pública ya tenía una reforma curricular hecha, que las reuniones nacionales y las visitas que hacían las autoridades a nuestras escuelas normales eran, únicamente, para maquillar segundas intenciones; que en cualquier momento nos dirían “estos son los nuevos programas, aplíquenlos a partir del ciclo escolar 2018-2019”.

 En estas reuniones, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), insistía en que la Estrategia de fortalecimiento y transformación comenzaba en fortalecer los lazos entre nosotros mismos, pues nos pudimos dar cuenta que de las 50, 90 o más de 100 escuelas normales que comenzaban a participar no nos conocíamos, no nos habíamos visitado nunca. Sólo algunos grupos de maestros, muy pocos, tenían algunos intercambios y proyectos. La sospecha en el interior de estas nuevas reuniones de trabajo de que eran solo distractores permeaba en la atmosfera de los encuentros, y entendemos que no tendría por qué ser distinto si así fue en todos los procesos anteriores.

 Sin embargo, en la medida que fueron avanzando las reuniones, nos fuimos dando cuenta de dos cosas:

 

 

 1. Que la Estrategia posibilita el desarrollo institucional y revitalizaba la vida académica de las escuelas normales.

 2. Que el diseño curricular es parte de la Estrategia para hacerlo posible. En este sentido, nuestras discusiones, reflexiones y aportes se reflejaban en los documentos, enfoques, perfiles de egreso y mallas curriculares. Así, nos fuimos apropiando del proyecto que siempre quisimos construir.

 Hay que reconocer que lograr consensos desde la visión de más de 140 escuelas normales que representan contextos tan heterogéneos en este país multicultural, ha sido más complejo de lo que nos podíamos imaginar, porque cada escuela normal por sí misma representa una voz única y su experiencia es igual de válida como las de otras escuelas normales. En este sentido, no hay escuelas normales de primera y de segunda, todas formamos maestros para el mismo país y para el mismo sistema educativo; por lo que son tan válidas las experiencias  de la formación inicial en contextos urbanos como en la Ciudad de México u otras o capitales de las entidades, como las vivencias de la nueva ruralidad mexicana que atienden las escuelas normales rurales distintos estados del país. Por lo que es tan válida la experiencia de una benemérita y centenaria escuela normal, como el trabajo más humilde que se lleva a cabo en contextos marginados, donde hay escuelas normales de nueva creación o las escuelas normales superiores.

Ante estos escenarios, el trabajo colaborativo entre escuelas normales del país de diferentes regiones ha permitido que ciertas relaciones de poder se diluyan, dando lugar a estos consensos que nos trascienden, y que hacen posible el desarrollo de cada escuela normal con sus particularidades, definiéndose las grandes líneas de formación que deberán desarrollarse en todo el país, con la suficiente flexibilidad curricular para que cada escuela normal haga las adecuaciones que atiendan sus contextos y necesidades.

 A partir de lo anterior, podemos decir que nadie ha sido excluido de este proceso, porque desde el inicio ha estado en las manos de maestras y maestros normalistas de todo el país, quienes nos hemos asegurado de que no se vulneren los principios filosóficos ni el compromiso social que caracterizan la esencia del normalismo que nos dio origen siendo base en la construcción de la identidad de este país.

 No siempre han participado todos los que quisiéramos estar, pero en todo momento ha prevalecido el espíritu del normalismo: su historia y sus valores como cimientos sólidos sobre los cuales se han ido construyendo de manera incluyente y colaborativa los nuevos programas de estudio. No podemos reducir este esfuerzo titánico de la comunidad normalista a expresiones básicas que reflejan desconfianza: “si no estuve está mal construido, si no estuve, no es válido”. Este fantasma de la desconfianza que merodea el proyecto, limita el fortalecimiento de nuestras escuelas normales.

 

3. Lo referido a las modificaciones en las mallas curriculares de los nuevos programas, es justo mencionar que no han sido ocurrencias. La lógica de construcción ha sido muy clara: las mallas curriculares se han ido construyendo a partir de los consensos. Ese ir y venir entre las reuniones nacionales y la socialización de los avances en nuestras escuelas normales, permite recibir aportes de nuestros pares académicos para abonar al diseño y así regresar a las reuniones con nuevos aportes y precisiones al trabajo colectivo. Entonces, más que una práctica que refleje debilidad, lo debemos contemplar como una tarea nacional de enorme responsabilidad y que incluye la participación activa de nuestros compañeros formadores. El problema no es que haya diversas versiones de documentos en las redes sociales, el problema es que quienes los comparten, seguramente con las mejores intenciones, no ofrecen el contexto alrededor de los documentos ni la lógica de construcción de los mismos. Es un acto de arrogancia decir que la construcción de una malla curricular en una sola reunión nacional queda lista. En esta dinámica se han ido expresando las ideas de quienes han representado a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros y a la Benemérita Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”; siempre en el marco de la inclusión de todas las voces posibles.

 El “Documento base” al cual hacen alusión, fue un documento que se elaboró para que cada equipo de trabajo tuviera los mismos referentes en torno al diseño curricular: enfoques, competencias y perfiles de egreso; quienes elaboramos las mallas generamos documentos con los descriptores de todos los cursos. Con el apoyo y experiencia de los especialistas en diseño curricular se hicieron análisis de información, cruces y contrastes de información entre diversos documentos para asegurar que cada curso fuera pertinente. Cuando se refieren a que no se publicaban los avances, nunca fue para limitar la información, porque siempre se nos exhortaba a que la socializáramos en nuestras escuelas, y de ser posible, con otras. En su caso, hubo representantes con excelentes exposiciones, además de la participación de sus autoridades estatales de educación normal. Todas estas experiencias entre otras están grabadas y publicadas en el canal de DGESPE-TV a través de Youtube.

 4. Hay que considerar que la Estrategia Nacional de Inglés está planteada a 20 años. El idioma inglés no es para la enseñanza y aprendizaje, únicamente se empleará como aprendizaje para el desarrollo profesional de nuestros estudiantes, y para que tengan acceso a distintas becas, a la movilidad internacional, y a otros escenarios.

 5. En torno a este punto suscribimos que necesitamos más apoyos para el desarrollo institucional. Sin embargo, debemos reconocer que en estos últimos dos años hemos contado con mayor financiamiento que en otros períodos. Además se suman las experiencias formativas con otras Instituciones de Educación Superior nacionales y extranjeras tanto de estudiantes que han participado en becas de movilidad en distintos países: Francia, Argentina, Brasil, Cuba, Canadá, Costa Rica, entre otros. Algunos de nuestros compañeros docentes y directivos han tenido movilidad a otros países. Asimismo, se ha generado más desarrollo en investigación y redes académicas desde el normalismo, como ejemplo están las dos emisiones del Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN).

 

De las conclusiones de su documento

 Compañeros de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, hemos construidos cimientos profundos y firmes en estos casi dos años de trabajo. Después de buscar nuestra participación colectiva en la construcción del currículo de los programas para la formación inicial de maestros, finalmente existe la apertura a nuestras peticiones justo como lo hacen otras instituciones de educación superior. Ha sido un proceso formativo que sienta un precedente: las transformaciones al currículo nacional sobre la formación inicial de docentes deberán incluir, a partir de hoy y de estos esfuerzos, la participación activa de la comunidad normalista.

 Suscribimos el derecho a que más maestros de su escuela normal, y de todas las escuelas normales del país participen de esta construcción colectiva. Hemos acordado con la DGESPE que habrá una segunda etapa donde otros docentes podrán participar. Quienes estuvimos en la primera fase no necesariamente estaremos en la siguiente; pero ahora sabemos que la estafeta estará en buenas manos, en las manos de maestros normalistas. Les daremos el mismo voto de confianza que hoy pedimos para el trabajo que nosotros hemos realizado. Estamos convocados a escribir una nueva historia, la del normalismo del siglo XXI.

Fraternalmente,

Maestras y maestros normalistas que han participado de la construcción de los nuevos programas de estudio.



Hoy: Monica cuenta con tu ayuda

Monica Morales necesita tu ayuda con esta petición «Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” : A favor del rediseño curricular desde las comunidades normalistas». Únete a Monica y 3.847 personas que ya han firmado.