Miles de quejas contra un cambio de movilidad en Valencia tan necesario como absurdo

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Todo el mundo está de acuerdo en que todas las ciudades se dirigen o deben dirigir a un cambio sostenible y una movilidad más libre de humos, sobre todo en aquellas ciudades en que el tráfico, la polución y la vida cotidiana se hace inaguantable.

 

Pero al contrario que Barcelona, Madrid y otras capitales europeas, Valencia era una ciudad sin apenas problemas de tráfico ni polución, en la que podías circular sin dificultad, recibiendo incluso elogios por este motivo, hasta que comenzaron los cambios de movilidad en la pasada legislatura.

 

Generalmente, todo el mundo coincide en que hay que dar alternativas saludables a los vehículos a motor, dando entrada a otros como bicicletas o patinetes eléctricos,  hay muchas maneras de hacerlo y aquí se ha decidido hacerlo por las bravas, sin consultar con nadie, e intentando eliminar al coche por la fuerza, generando un problema y unas disputas entre ciudadanos que eran totalmente innecesarias.

 

Muchas ciudades, cada vez más, se dirigen a un sistema de movilidad más sostenible y su propio sistema de transporte alternativo, pero ejecutados de maneras muy distintas y generalmente intentando no perjudicar a ningún colectivo, como por ejemplo pudieran ser los carriles de San Sebastián o Vitoria, con carriles sin segregar y con la anchura acorde al tamaño de calzada y normalmente de un solo sentido, para evitar riesgo con los peatones y conseguir que todos circulen con la mayor fluidez y armonía posible (al contrario que aquí donde se busca el máximo tamaño posible y segregarlo además para restringir y complicar al coche). Ciudades además, donde al contrario que aquí, cuentan con un gran sistema de transporte público implementado con anterioridad y no intentando construir la casa por tejado. Unos sistemas de transportes públicos que además de funcionar mucho mejor, con mucha mayor frecuencia de paso y cantidad de vehículos, no han tenido problemas externos como pueden ser el robo de 4 millones, huelgas, subida exponencial de altos cargos, contratación del despacho de abogados del cuñado del alcalde… pero estos son otros temas.

 

Es lo que tiene poner al mando de la transformación de la movilidad de la ciudad a un activista de la bicicleta, que parece que esté en continua guerra con todo el mundo y reconocido anti coche, es como si le dieran el cuidado de un parque natural a un pirómano, donde seguramente, acabaría destrozándolo todo a su antojo. Un personaje que no solo es radical en su guerra contra el coche si no que lo es en en todos los ámbitos, Grezzi es aquel que se dedicaba a hacer escraches a la anterior alcaldesa de Valencia, o que asistía a eventos luciendo una camiseta donde se le podía ver dibujado a él mismo azotando a la propia alcaldesa, con esto se describe al personaje y aún hay quien le ríe las gracias, además que se dedica a silenciar o bloquear a todo el mundo que no piense como él en redes sociales aunque se le dirijan con total educación, para vivir en su falsa burbuja.

 

Un cambio de movilidad significa que la gente que utiliza cierto vehículo lo cambia por otro más sostenible, pero esto está muy lejos de lo que realmente está ocurriendo en Valencia, ya que en su inmensa mayoría, los que usan este tipo de transporte sostenible son jóvenes sin vehículo propio o extranjeros que vienen de turismo, como se ha podido comprobar en estos meses sin colegios, universidades y falta de turistas, los carriles bici han parecido auténticos desiertos, cuando en el día a día, el número de vehículos no ha descendido un ápice en todos estos años, si no todo lo contrario

 

Además para realizar este cambio tan brusco, lo peor casi han sido las formas en lo que lo han realizado, empezaron creando una web ciudadana donde se ponían propuestas que en un principio parecía que eran propuestas y decisiones ciudadanas, pero no tardamos mucho tiempo en descubrir que era el propio ayuntamiento el que ponía las que quería, eliminaba las que no le interesaban, y en una buena parte movilizaba a su gente para poner “de manera ciudadana” las que le quería que salieran, haciendo que sus colectivos votasen para obtener los resultados deseados, volviéndolas a poner cuando no salían ganadoras, como ha pasado por ejemplo en el carril bici de Reino de Valencia, donde el consistorio tuvo que poner por dos veces la votación ya que nadie lo quería de esta forma y no eran suficientes los votos de su gente, aún así lo aprobaron con unos ridículos 67 votos.

 

Su manera de ejecutar los proyectos ha sido siempre por las bravas y sin ningún consenso, no consultan a expertos, ni a servicios de emergencias, ni asociaciones vecinales o comerciantes, como hubiera sido lo lógico, aunando criterios e intentando que los máximos colectivos posibles estuvieran satisfechos, como si han hecho otras ciudades. 

La única forma que conocen es la imposición y el “aquí mando yo, como si viviéramos en otra época del pasado, solo hay que ver lo que han realizado en la calle Colón, donde vecinos y comerciantes se han negado rotundamente a que cierren el acceso y quiten otro carril, y el Ayuntamiento no solo no les ha hecho ni caso, si no que no se les ha ocurrido otra cosa que hacerlo durante la pandemia, con los comercios necesitados de afluencia, con recomendaciones sanitarias de utilizar el transporte privado y poniendo dos carriles de autobús totalmente innecesarios, estando totalmente vacíos la mayor parte del tiempo, no solo por su nula frecuencia de paso, si no por que apenas hay líneas que pasen por ahí y solo ha servido de excusa para restringir, tomando por estúpida a la ciudadanía una vez más, como por ejemplo, ha pasado con la calle Ruzafa, cambio en el que ni se pidió opinión, ni votaron sus amigos en la web de participación ciudadana, y que se ejecutó directamente, como no, y una vez más, mintiendo a todo el mundo, diciendo que cambiaban el sentido de Cirilo Amorós para beneficiar el paso de los autobuses, cuando lo único que querían es evitar que los coches accedieran desde la calle Ruzafa por el colapso que estaban a punto de generar, aún así modificaron el sentido y se siguieron montando colapsos día tras día, teniendo que colocar 4-5 policías locales a solucionar el tráfico diario y que pasados los meses y visto el problema que habían generado, en lugar de solucionarlo y dejarlo como estaba, lo que hicieron fue prohibir más accesos, e impedir que se pudiera girar desde la Gran Vía o que tampoco se pudiera acceder a la Gran Vía desde Reino de Valencia, prohibiciones y más prohibiciones...

 


El centro de Valencia está cada vez más desolado, los comercios cerrando a una velocidad de vértigo y muchos vecinos cambiando o buscando nueva residencia, porque se hace imposible acceder al barrio de toda su vida. 

 


En Valencia, la verdadera obsesión del consistorio, no es tanto hacer carriles bici, como eliminar al coche, en una ciudad que era amable con todos, que nunca había tenido grandes problemas de tráfico, ni de polución, ni malestar entre los ciudadanos y su manera de conseguirlo ha sido poniendo las máximas restricciones al vehículo de motor, ralentizando los semáforos, quitando carriles, prohibiendo la entrada en determinadas calles, poniendo dificultades en el giro, segregando y delimitando zonas de carril bus que antes no estaban, quitando todo el estacionamiento en la calle que pueden

 

Lo único que han conseguido con todo esto es aumentar el tráfico, la polución y el malestar de vecinos y comercios. Solo hay que darse cuenta como este gobierno actual, ha sido muy proclive a sacar estadísticas cuando le han sido beneficiosas y curiosamente no han sacado ni una sola noticia de polución en todo este periodo, solo hay que imaginar si esta hubiera sido positiva la de datos y artículos que hubieran sacado al respecto, ahora, solo faltaría que sacaran alguna de este tipo cuando la población ha estado sin poder salir de casa ni utilizar el vehículo durante meses por el tema del COVID, e intentar colarlo como un éxito propio, aunque capaces de esto y de cosas peores son. A nadie le extrañaría que después del desaguisado efectuado en Colón y de haber colapsado la Gran Vía Marqués del Turia, realizaran además algún tipo de carril bici allí y aumentar el despropósito, cuando apenas hace dos años decían que era imposible realizarlo por la cantidad de vehículos y tránsito que había y ahora que todavía es mayor, son capaces de hacer cualquier cosa.

 


Hablando del COVID, nos damos cuenta de que vivimos en una época muy difícil para todos, donde las personas, los autónomos, los comercios necesitan la máxima ayuda posible por parte del ayuntamiento, en cualquier otro lugar se volcarían en ayudar a las “personas” y dedicar la práctica totalidad del presupuesto para ello. Aquí seguramente y viendo como actúan, todo el presupuesto irá destinado a lo único importante para ellos, los carriles bici y restringir al coche, como la licitación sacada en el mes de julio de este año para hacer otro carril bici hasta tres Forques por un valor de 900.000€ que realmente es lo más imprescindible en esta época de recesión económica y números récord de paro, y lo que tendrán pensado y todavía no sabemos…

 

Hay muchas formas de cambiar la movilidad de una ciudad. Miles de personas están en contra de la forma y formas de hacerlo en Valencia, si eres una de ellas, firma la petición, difúndela y que se sepa cuantas personas somos.