Por un plan de control de aves en Sevilla que no implique tirotearlas.

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Carta al ayuntamiento de Sevilla sobre el “plan de control de cotorras”

No soy Mahatma Gandhi, ni siquiera pretendo parecerme a él, pero no se equivocaba cuando decía que “una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. Esta frase tiene que hacer reflexionar, ya no a los gobernantes, sino a la gente de Sevilla y otras ciudades de España que están tomando iniciativas que no corresponde con nuestra cultura de respeto por los animales.

Durante muchísimos años la caza fue casi el único sustento para las personas que vivían en zonas rurales de España, se cazaba para comer, para poder sobrevivir a los duros tiempos donde no había otra salida. Aunque parezca contradictorio, en general, los cazadores tenían gran respeto por la fauna y flora que les rodeaba, haciendo uso de la escopeta, como he dicho anteriormente, para poder alimentar a sus familias.

Cazar por diversión, ¡cazar loros!, no es nada loable, además de ridículo es despreciable, más aún para alguien que se quiera llamar cazador y sabe perfectamente que una cotorra no es un riesgo vital para el ser humano, no son dinosaurios, son animales perfectamente controlables por otros métodos menos agresivos que respetan ya no a los cotorras, respetan nuestra integridad como seres racionales.

En España tenemos dos tipos de cotorras consideradas plagas; Psittacula krameris (cotorra kramer) y Myiopsitta monachus (cotorra argentina). Los dos tipos de psitácidas fueron estableciéndose en Europa gracias a nuestro afán de enjaular a estos “graciosos loritos”. Una vez que, por un lado escapan y por otro la gente los deja en libertad, estos animales encuentran condiciones favorables para su rápido desarrollo, convirtiéndose en la actualidad en plaga. Esta plaga está generada –recordemos- por nosotros mismos; el ser humano, ciudadanos de Sevilla y otras ciudades de España, que ahora no pueden permitir que sus gobernantes atajen el problema de la forma más rápida y asquerosa.

El problema se puede y se debe solucionar de otra manera. Por supuesto son los técnicos de las ciudades donde tengan las plagas los que tienen que analizar la realidad concreta y utilizar las herramientas que tengan a su alcance para el control de aves, que para eso se investigan nuevos métodos y tenemos la experiencia de métodos fiables. Con el fin de que todo el mundo (incluido el ayuntamiento de Sevilla) sepa de la existencia de estos métodos, los voy a explicar como buenamente pueda:

Modificación del hábitat: Consiste en dificultar el acceso a alimentos y refugio. Existen ya una serie de artilugios que se pueden colocar en cornisas y árboles, además podemos contar con los maravillosos profesionales y estudiantes de ingeniería de nuestras universidades públicas, que estarían encantados de tener la oportunidad de poder diseñar los instrumentos más eficientes para este tipo de plaga.

Repelentes: En este caso lo que más me convence son los modelos inanimados de depredadores naturales de estas aves, por ejemplo las serpientes o águilas. Esto sería como el típico espantapájaros de toda la vida.

Control activo: Existen sustancias químicas que debilitan la cáscara del huevo o impiden la reproducción al ser esterilizadores (control químico). A mi parecer un buen servicio de destrucción de nidos es lo más inocuo para el medio ambiente (cuando no hay crías, insensatos).

Para acabar quiero decir veo a diario a todo tipo de personas entristecidas porque los países y ciertos colectivos utilizan las armas para solucionar los problemas, si nos quejamos de esto y permitimos la utilización de armas para controlar una plaga de aves, ¿Qué clase de hipócrita somos?



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