Manifiesto en defensa del patrimonio industrial y de la memoria obrera de Puerto de Sagunt

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Este MANIFIESTO nace desde el profundo malestar que nos provoca la situación de dejación y desamor en que se encuentra nuestro Patrimonio Industrial, y particularmente por la desatención que sufre por parte de los poderes públicos, quienes deberían ser los abanderados de su defensa.

            Entendemos por Patrimonio Industrial de Puerto Sagunto el conjunto de los vestigios materiales, inmuebles y muebles, así como los inmateriales de su pasado minero e industrial. Ahí podemos incluir naves y maquinarias industriales, objetos, herramientas y utensilios de todo tipo relacionados con estas actividades o con la sociedad que les dio cobijo, pero también los documentos, libros, fotografías, películas y planos que les dan soporte. Al mismo tiempo, no nos olvidamos de abarcar la memoria y testimonios de quienes les dieron vida, aquellas personas, hombres y mujeres, con sus trabajos, sus luchas, sus sueños y sus ilusiones. Nuestro objeto patrimonial se liga estrechamente con nuestros orígenes, con la extraordinaria mezcolanza de una sociedad engendrada en la multitud de procedencias de nuestros antepasados. Y su legado, algo que parece intangible, pero que nace del coraje de quienes vinieron aquí para desarrollarse como seres humanos. Conocer sus historias es comprender nuestras actuales vidas, ayudándonos a modelar el presente para vislumbrar un horizonte humanamente más cálido.

            Sin embargo, nos encontramos hoy que uno de los principales instrumentos que debe gestionar todo ese Patrimonio Industrial, la Fundación de la Comunidad Valenciana de Patrimonio Industrial y Memoria Obrera de Puerto Sagunto, se encuentra absolutamente inoperante. La Fundación, que se constituyó en mayo de 1994, ostenta la titularidad de tres bienes históricos: el Horno Alto, la Nave Almacén de Efectos (prevista para Museo) y el Archivo Minero-Industrial. En su creación intervinieron dos Consellerías, el Ayuntamiento de Sagunto, Bancaja, la Autoridad Portuaria, Temarsa, Ingruinsa, AHM y el Centre d´Estudis del Camp de Morvedre, quedando inscrita como una Fundación cultural privada bajo el control de la Generalitat Valenciana. Desgraciadamente, con el paso de los años se fueron retirando casi todos los socios de su Patronato, única fuente de sus ingresos, hasta quedar en la actualidad reducidos a la Generalitat y el Ayuntamiento de Sagunto, más la vocalía del Centre d´Estudis. A todas luces, su gestión pública hasta aquí no ha sido acertada, y ha dejado caer a nuestra Fundación en un estrangulamiento financiero que le impide cualquier acción más allá de su mera supervivencia al borde de la inanición. Por ello, debemos preguntar: ¿Para cuándo una sede digna para el Archivo Minero-Industrial que permita catalogarlo y ponerlo a disposición de la investigación? ¿Para cuándo la declaración de Bien de Interés Cultural del Alto Horno? ¿Para cuándo su reapertura y la puesta en marcha de su ascensor? ¿Para cuándo el Museo Industrial y de Memoria Obrera?

 

            Además de los elementos patrimoniales tutelados por la Fundación, existe un amplio rastro de otros bienes históricos, públicos y privados, extendidos por todo el núcleo urbano de Puerto Sagunto, sin cuya visión de conjunto no se puede comprender la importancia del pasado industrial de la población. La Gerencia, el Pantalán, la Nave de Talleres Generales, el antiguo Sanatorio, el Casino, el Economato, el Hospital Viejo, los grupos de viviendas… Un extenso legado que precisa de una clara y decidida protección legal y, en muchos casos, de una apuesta pública por su recuperación y puesta en valor. Una tarea cuya magnitud exige convicción y planificación a corto, medio y largo plazo, mediante la participación y el consenso de todos los ámbitos sociales implicados. Esa labor para lograr la planificación, protección, recuperación, catalogación, y difusión de tan vasto Patrimonio Industrial y de la Memoria Obrera es ilusionante, pero es necesario actuar con urgencia y previsión para evitar su acelerada degradación y muerte, y corresponde al Ayuntamiento de Sagunto liderar este renacimiento, con la imprescindible e inexcusable participación de otras instituciones públicas y privadas.

            Y para ello RECLAMAMOS al Ayuntamiento de Sagunto y a la Generalitat Valenciana:

Reformular la gestión del Patrimonio Industrial a través de la Fundación. Tal y como está ahora, carente de recursos, la Fundación no es la herramienta de gestión adecuada. El Ayuntamiento, como su principal actor, debe aportar urgentemente una solución legal que reconduzca su formulación y le permita por fin acometer y desarrollar sus fines, ya sea mediante su gestión directa, la creación de un Consorcio con la Generalitat y la Diputación, u otras posibilidades.
La implicación real y efectiva de la GVA. Existe una competencia autonómica en materia de cultura y patrimonio que debe materializarse en una mayor participación. Aunque ostenta la propiedad de la Nave de Talleres Generales y pertenece al patronato de la Fundación, le falta implicación y sensibilidad hacia el desarrollo de un proyecto claro y global de recuperación y gestión del Patrimonio Industrial.
Una adecuada dotación de recursos para el Departamento de Patrimonio. Una ciudad con tan vasto Patrimonio que gestionar, y que pretende aspirar a formar parte del Patrimonio de la Humanidad, no puede depender de un Departamento municipal infradimensionado y casi sin recursos.
La confección del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos. De obligada redacción por la normativa autonómica desde hace más de veinte años, constituye un documento esencial para establecer las medidas de protección y salvaguarda de nuestro rico patrimonio.
La puesta en marcha del Museo de la Memoria Industrial y Obrera. No es realista esperar que la Fundación, en su actual situación, sea capaz de completar sus obras, implantar el Museo y correr con su gestión. Sin embargo, el Museo es pieza imprescindible para la comprensión del pasado industrial de la población, y como tal es necesario buscar su solución.
La urgente ubicación y catalogación del Archivo Minero-Industrial. No puede entenderse nuestra historia si las personas interesadas en ella no tienen acceso a sus documentos. Además, las especificidades de esa documentación precisan la ayuda, que no podemos demorar, de quienes hace ya muchos años participaron en su confección.
Vincular la ciudad y su Patrimonio Industrial con proyectos relacionados con ella. La Vía Minera de Ojos Negros es nuestro origen, no podemos vivir de espaldas a lo que ahora es la Vía Verde más extensa de toda la península y su trazado debe llegar hasta Puerto Sagunto. La Gerencia, con sus amplias posibilidades, sigue abandonada. El Horno Alto está cerrado y no puede recibir visitantes. La Nave de Talleres Generales sigue siendo un contenedor sin uso. Estos y otros muchos recursos pueden convertirse en germen y fuente de conocimiento y desarrollo.
La planificación y dinamización de La Gerencia. Es necesario comenzar con las tareas de planificación de usos y de desarrollo de la urbanización del recinto de Gerencia, de tal manera que los espacios públicos y jardines puedan abrirse cuanto antes. La Gerencia es pública y su gestión no debe comportar privilegios para nadie ni dejarse a decisiones improvisadas o arbitrarias. Debe garantizarse el bien común a través de la transparencia y la polivalencia de espacios.
Exigir a la Autoridad Portuaria de Valencia la inmediata rehabilitación del Pantalán. Un hito singular en la costa, cuya mera existencia se encuentra en grave peligro si no se actúa urgentemente. La Administración debe exigir el cumplimiento de los compromisos firmados por la Autoridad Portuaria.
Consenso político. No queremos una utilización política del Patrimonio Industrial. Queremos sumar voluntades y consensuar su gestión.
 

            Por todo ello, LLAMAMOS A TODA LA CIUDADANÍA, a partidos políticos, sindicatos, empresas, asociaciones, entidades culturales y sociales, a unir nuestras voces en defensa de nuestro PATRIMONIO INDUSTRIAL y MEMORIA OBRERA.

AMIMO // APIPS // APIVA // Buenaventura Navarro

Puerto Sagunto, a 27 de octubre de 2020