No al macrogimnasio en el casco antiguo de Hortaleza

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El casco antiguo de Hortaleza está en peligro. La congregación religiosa San Vicente de Paul y la empresa Ingesport, quieren construir un macrogimnasio de la cadena GoFit en la centenaria plaza de la Iglesia, derribando una decena de edificios, entre ellos algunos con más de 150 años de historia, y transformando para siempre el único rincón del antiguo pueblo que no había cambiado nunca.

El Ayuntamiento de Madrid aprobó en 2016 a un plan que retiraba la protección de la que gozaban estos edificios y daba luz verde a este macrogimnasio con 300 plazas de aparcamiento subterráneo. Un proyecto tramitado a espaldas del vecindario y absolutamente innecesario en una plaza que es una postal de pueblo dentro de la gran ciudad.

El gimnasio se levantaría en terrenos de los Padres Paúles y lo explotaría comercialmente Ingesport, empresa del multimillonario Juan Abelló y de la Mutua Madrileña que gestiona importantes polideportivos municipales privatizados. Una operación especulativa que se llevaría por delante el patrimonio del antiguo pueblo de Hortaleza, como sus bodegas subterráneas, y se levantaría a apenas cinco metros de la iglesia neomudéjar de San Matías.

El actual alcalde José Luis Martínez-Almeida defendió entonces el proyecto afirmando que los edificios condenados a la piqueta "no tienen valor". Tanto el Partido Popular como Ahora Madrid apoyaron este plan que provocó un inmediato rechazo entre el vecindario, que no entiende la necesidad de una construcción de esas dimensiones en el corazón de Hortaleza cuando a apenas unos cientos de metros languidece otro gran gimnasio cerrado desde hace años.

Vecinas y vecinos crearon entonces la Plataforma en Defensa del Casco Antiguo de Hortaleza para intentar detener el proyecto. Junto a la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, alertaron a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que intervino en diciembre de 2016 solicitando al Ayuntamiento la paralización cautelar de cualquier tipo de licencia para evitar “daños irreversibles” en el patrimonio arquitectónico y arqueológico de Hortaleza

Este organismo remitió entonces una serie de requerimientos a los promotores para que adaptasen su proyecto. La opacidad de los Paúles e Ingesport es total, pero siguen empeñados en sacar adelante su negocio privado. Ya trabajan en preparar el terreno: el Ayuntamiento de Madrid autorizó en febrero la tala de casi cien árboles en la parcela donde pretenden construir.

El Consistorio de Martínez-Almeida no quiere poner obstáculos al gimnasio, y será cuestión de tiempo que los promotores consigan la licencia de obra. Solo el rechazo masivo del vecindario podrá salvar el casco antiguo de Hortaleza.