QUIERO VER LO FELIZ QUE ES MI PERRO CUANDO JUEGA Y CORRE EN UN ESPACIO ADECUADO Y SANO.

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Luisa Victoria García Cohen ha iniciado esta petición dirigida a Ayuntamiento de las palmas (Concejalía de Parques y Jardines)

NECESITAMOS QUE SE ADECÚEN LA NORMATIVA VIGENTE A LAS NECESIDADES REALES Y ACTUALES DE LOS ANIMALES DOMÉSTICOS EN LAS PALMAS, Y LA REFORMA URGENTE DEL PIPICAN DEL BARRANCO DE LA BALLENA.

Cuando se tiene un perro hay que asegurarse de que sus necesidades básicas estén cubiertas; por ejemplo, comida, bebida, sueño, paseos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el juego es una de las necesidades básicas de los perros. Es una actividad que les ayudar a desarrollarse intelectual y emocionalmente y es especialmente importante si el perro pasa mucho tiempo solo dentro de casa. El juego en los perros ayuda al desarrollo intelectual e incita a los perros a comprender mejor su entorno, conocer el funcionamiento de las cosas, aprender reglas básicas de conducta, aprender a controlar su fuerza y a desarrollar habilidades y destrezas, como por ejemplo reaccionar adecuadamente a los estímulos. El juego además les ayuda a socializarse, tanto si juegan con otros perros o con humanos, y desarrollan diferentes habilidades con distintos compañeros de juegos. Los juegos con perros estimulan la fuerza bruta y el instinto cazador y los juegos con humanos desarrollan la cooperación y la inteligencia y son más dinámicos. En ambos casos los perros aprenden a respetar a los demás además de liberar energía y desahogarse, lo que impide la aparición de estrés y ansiedad y hace que el perro no se comporte de forma violenta. 

Los perros utilizan la boca como instrumento principal porque conocen el mundo a través del sentido del gusto y del olfato. Por eso lo huelen todo y lo muerden todo. Pero es precisamente lo que asusta a las personas que no conocen a los animales o a los que simplemente no les gustan los perros. 

Los juegos pueden realizarse tanto dentro como fuera de casa, pero cuanto más grande sea el espacio, más energía liberará, porque podrá correr más y practicar juegos de búsqueda y persecución, así que el lugar ideal es un campo apartado y lejos de la carretera, donde se pueda tenerlo sin correa y no haya peligro, practicar el agility, el canicross o el bikejöring. EL resultado es un ciudadano satisfecho con un perro sano y bien enseñado, que no necesitará recurrir a conductas violentas dentro o fuera de éste ambiente si se ve amenazado.

Lo que antecede viene a colación para hacer comprensible la importancia del lugar donde sucede el juego, y cómo transcurre. El diseño de los pipicanes, su tamaño, y los materiales que contiene, la mayoría sin fuentes de agua ni mantenimiento regular, constituyen un peligro real para su salud física y su emotividad, hecho que repercute en nosotros, ciudadanos de segunda, relegados a un confinamiento mas propio de la edad media que a un país que forma parte de la Comunidad Europea. Es simplemente retrógrado, lamentable y bochornoso.

No solo hemos sufrido esguinces y caídas, incomodidades, temperaturas extremas, lluvias, oscuridades, estancias muy frustrantes, que se han complicado con crisis de asma, picaduras de insectos, el acoso y e intimidación por parte de la Policía Local, salir de allí recubiertos de polvo, piedras, partículas adheridas a nuesteos cabello  y vestimenta, al igual que nuestros perros, y un  largo etcétera. Omitimos los detalles de la llegada a casa.

Lo peor es nuestra preocupación, los gastos en veterinarios para tratar a toda clase de infecciones, sobre todo respiratorias o digestivas, esguinces, sobrecarga de insectos, enzarzamientos inevitables por falta de espacio por su instinto territorial, el aumento de la irritabilidad tanto de dueños como de perros, y el regreso a casa malhumorados y estresados. Todo ello comprende el cuidado del calendario de vacunación y antiparasitación, de todos conocido como exigido y muy caro, a veces excesivamente para algunos de nosotros.

Durante el invierno ese esfuerzo se duplica al faltar la luz solar así como algún punto de luz que nos permita localizar las heces y al propio perro.

Cada vez somos más los usuarios de las zonas de ocio o recreo que paseamos con nuestros perros, y no cabemos físicamente todos en muchos de los pipicanes, y de ninguna manera en el del barranco de La Ballena.

Insistimos en que los llamados pipicanes son un problema sanitario permanente que no recibe la atención que requiere, son demasiado pequeños, y especialmente el situado en el barranco de La Ballena de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que no reúne las condiciones mínimas para asegurar una estancia cómoda mientras cumplimos con nuestro deber de velar por las necesidades de nuestros perros. Hasta ahora ha sido imposible solucionar definitivamente el problema, ya que la actitud de las autoridades ha sido el sistema psrcheo, totstotalm insuficiente.

Sorprende la alarmante falta de la atención por parte de las autoridades competentes que actúan sistemáticamente con el "sistema parcheo". El hartazgo ante esta impasibilidad nos obliga a exigir que estos pipicanes sean reformados, cerrados, o reconstruídos por profesionales cualificados.

Los que hacemos dicho llamamiento somos los que acudimos regularmente al barranco de La Ballena, donde es perfectamente factible la ampliación con un gasto mínimo del pipican actual, al que solamente haria falta habilitar además de ese recinto, las zonas limítrofes apenas transitadas. De esta forma se garantiza un óptimo esparcimienton y nuestra tranquilidad con respecto a la seguridad y los juegos que disfrutarán nuestros amigos más queridos.

De poder conseguir  dicha ampliación y mantenimiento se acabarian con las enfermedades y accidentes que el diseño actual del pipican nos está causando, incluyendo la debida consideración por parte de las autoridades competentes, tratados con el respeto debido y ya no como a ciudadanos de segunda, semi-delincuentes a los que han confinado por andar con chuchos. Nos han demonizado a causa de otros que si se despreocupan sistemáticamente de sus perros, sus deposiciones y los envases de plástico de chucherías y bebidas, que rondan estos mismos espacios a altas horas de la noche.

Insistimos en el estrecho lazo que nos une a nuestros perros, que obramos con responsabilidad y civismo, que revindicamos la atención a nuestras necesidades como ciudadanos especialmente sensibilizados, que necesitamos un cambio drástico y urgente a nivel normativo para garantizar nuestros derechos a disfrutar de nuestro tiempo libre junto a nuestras  mascotas en un lugar tan idóneo como el barranco de La Ballena. Es la unica forma de poder velar adecuadamente por la salud y el juego de nuestros animales domésticos, nuestros mejores amigos.

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