Petición cerrada

Prohibición, persecución y sanción de prácticas pseudocientíficas

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Cada año es más habitual ver como surgen nuevas terapias en muy diversos ámbitos asociados a la salud. Sin embargo, no todas ellas son beneficiosas para el paciente ni para la consideración de algunas profesiones como tales, algunas no se someten a contrastación y pueden suponer un auténtico peligro para la integridad física y  psicológica de las personas a las que se les aplican. Estas terapias son mejor conocidas como pseudocientíficas.

La APETP (Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas) las recoge todas ellas en su web: http://www.apetp.com/

Las medicinas alternativas han aumentado a lo largo de estos años en un 470%, provocando el deterioro de la salud general de muchas personas y, en casos muy extremos, la muerte.

Pese a ser un mal conocido, se sigue sin hacer nada. Estas terapias siguen proliferando y los que las anuncian y aplican quedan impunes incluso en aquellas ocasiones en las que se trata de prácticas intrusivas.

Por otro lado, esta queja no va orientada solo a la pasividad y la inactividad de las instituciones sino también a aquellas veces que facilitan la difusión de estos fraudes ¿Cuántas veces las propias universidades dan charlas sobre "bioenergía"? ¿Por qué motivo se siguen aplicando terapias como el psicoanálisis, la gestalt o terapia humanista? ¿Con qué frecuencia MUERE gente o no encuentra solución a sus problemas, perdiendo su tiempo y dinero por el camino?

Estas formas de terapia deberían prohibirse, perseguirse y evitarse a toda costa, en cambio se difunden, se promueven y se relativiza su eficacia.

Por último, en el caso de la Psicología, a menudo los profesionales de este campo tienen que soportar ser clasificados como una especie de "curanderos" o "chamanes", moverse entorno a creencias absurdas y sin base contrastable, ser ninguneados y poco respetados como pieza útil de la sociedad etc.

Hay neuropsicólogos, neurocientíficos y otros profesionales con títulos serios, rigurosos y prestigiosos que luego se dedican a hablar de Flores de Bach y de curar el Alzheimer bailando.

Parece que asistimos a una involución en vez de a una evolución en materia de conocimiento, tanto básico como aplicado.

Resumiendo, se pide a las personas a las que va dirigida este reclamo de atención (Y a todas las que puedan tener algun tipo de influencia en el asunto):

1. Un control más exhaustivo de lo que se enseña en las universidades, colegios, centros de FP (Especialmente en carreras como Psicología, una de las más propensas a este tipo de prácticas que no hacen más que desestimarla como ciencia). Es importante conocer todos los aspectos de lo que se estudia pero sin perder el norte sobre lo que es beneficioso aplicar y está comprobado que funciona.

2. Supervisar la divulgación que se hace en los centros antes comentados.

3. Anticiparse al daño que pueden hacer estas terapias impidiendo que se constituyan los gabinetes, bufetes o locales que las apliquen y no actuar a posteriori.

4. Penas más graves para los que practiquen dichas terapias, en los casos más extremos que sean de prisión.

5. Junto con penas más graves se exige la retirada de los títulos profesionales que ostenten estas personas y la imposibilidad de ejercicio durante, al menos, 10 años.

 



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