Petición Cerrada

No a la destrucción ambiental y arqueológica del Proyecto Minero Caballo Blanco, Veracruz

Esta petición conseguió 252 firmas


El proyecto minero de la canadiense Candelaria Mining Corp, está ubicado en los municipios de Actopan y Alto Lucero. La empresa extranjera va a desaparecer la sierra de La Paila usando dinamita para extraer el oro y recuperarlo con Cianuro de Sodio un agente altamente tóxico, prohibido en Europa y otros países de Latinoamerica. La zona es altamente rica en biodiversidad con especies amenazadas y en peligro de extinción y vestigios arquelógicos muy importantes para el patrimonio nacional, este lugar será arrasado, desvastado y depredado para por una empresa extranjera rapaz y ambiciosa, a quien no le importamos los mexicanos.

El área de influencia de la mina tiene una gran biodiversidad, debido a la constante humedad del Golfo de México y los distintos orígenes de suelo. En esta región se establecen variados ecosistemas, como son los bosques de encinos tropicales, posiblemente relictos de las glaciaciones del pleistoceno; las selvas tropicales subhúmedas, secas e inundables; los humedales, pantanos y manglares; las dunas costeras y lagunas. Numerosas especies de la flora y fauna de estos ecosistemas están consideradas en la NOM-059-ECOL-2010 como especies amenazadas o en peligro de extinción y, además, varias son endémicas.

 Dos características biológicas están en alto riesgo y corren peligro de desaparecer por la ambición de la minera canadiense y la corrupción de los gobiernos locales y federales.

La primera es la presencia de una comunidad vegetal de cícadas, especies que se consideran fósiles vivientes, ya que son plantas sobrevivientes de la época de los dinosaurios, las cuales, no pueden ser removidas de su sitio, según la Ley General de Protección al Ambiente, sin embargo, las autoridades cierran los ojos pues están justamente en la zona de construcción de la mina, es una especie en riesgo, altamente amenazada, en peligro de extinción.

La segunda es la migración, en otoño y en primavera, de cientos de miles de individuos de varias decenas de especies de aves; a este fenómeno se le llama Río de Rapaces y es el más importante del mundo, los cuales pueden descender a beber agua contaminada con cianuro y morir al instante, también, perder su orientación al destruir la minería de oro los cerros que utilizan para guiarse y reposar durante el viaje.

Los expertos de la UNAM, Instituciones religiosas y ONG internacionales señalan otros riesgos tanto para la población local como para los ecosistemas y cuerpos de agua, resultado de los desechos de cianuro, la disposición de la tierra con residuos tóxicos, la generación de polvo, las explosiones, el ruido y la iluminación constantes así como por la sustentabilidad de la fuente de agua. Al ser una zona expuesta a huracanes y tormentas tropicales, los riesgos del manejo del cianuro aumentarán.

No hay argumentos que justifiquen este desarrollo minero que, irremediablemente, destruirá la naturaleza de esta región. La empresa arguye la creación de entre 350 y 400 empleos, no obstante, dichos empleos no compensan los que se perderán por los impactos a los sistemas agropecuarios y, mucho menos, los empleos potenciales vinculados al desarrollo ecoturístico que no se generarían si se destruye el medio ambiente. 

Tambien, la mina esta solo a 3 kilómetros de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, en dónde los explosivos utilizados en la mina pueden dañar las estructuras del reactor nuclear y competir por el agua que utiliza la CFE.

Dentro de la zonas de construcción existen vestigios arqueológicos y ruinas de la desaparecida cultura totonaca, los cuales son parte del patrimonio histórico de México, principalmente, por la escasa información que se tiene de esta cultura prehispánica.

La mina literalmente abrirá un hoyo en el cerro de La Paila, destruyéndolo por completo para extraer anualmente, 100 mil onzas de oro, para ello, sería necesario movilizar diariamente cerca de 30 mil toneladas de tierra y consumir alrededor de 3 mil metros cúbicos de agua del acuífero de Actopan, así como emplear mil 500 toneladas de cianuro de sodio al año.

La verdadera riqueza de esta región no está en el oro del subsuelo, sino en la importancia biológica y ecológica de la zona, en su valor estético y su significado histórico. Sin embargo, esta riqueza no se ha aprovechado en beneficio del bienestar social de la población local.

Esta región debería ser un destino ecoturístico mundial que permitiera a su población obtener empleos e ingresos permanentes y de largo plazo, conservando su riqueza natural. En contraste, con la mina, después de 10 años, el panorama será una población desempleada con la naturaleza desvastada.

En resumidas cuentas, tal y como lo argumentan los expertos, las instituciones académicas, la sociedad civil y el gobierno del estado de Veracruz: la Semarnat no debería autorizar la mina Caballo Blanco.



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