Las personas SIN TECHO no necesitan Educadores e Integradores. Necesitan Dignidad

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  • EL PROBLEMA:

Actualmente en los centros sociales para personas sin techo de Barcelona se vive una realidad dramática, donde la totalidad del colectivo de personas en situación de calle y exclusión social tiene que obedecer ciegamente el dictamen y la autoridad de jóvenes inexpertos, infantiles y un tanto incompetentes en la materia de atención social. Por el simple hecho de estar interpretando un papel llamado "Educador Social", multitud de perosnas inexpertas y faltos de estudios psicológicos profundos hacen uso de un poder que nadie se los ha concedido, sino que lo han ido desarrollando las entidades sociales a falta de un serio desarrollo legislativo y una supervisión institucional sobre la materia y sobre el ejercicio profesional. Además de eso, su máxima expresión viene dada por los colegios de Educadores y Educadoras Sociales quienes, extendiéndose muy a menudo en sus competencias profesionales, logran formar y preparar más aún a la juventud de Educadores y Educadoras en las artes de la coacción sutil, la manipulación teóricamente responsable y el adoctrinamiento supuestamente necesario. 

Por mi propia experiencia, por la que me han contado y por la que he visto en terceros con mis propios ojos, puedo afirmar con total seguridad que ese papel, por su mera existencia, esta causando mucho daño a nivel emocional y psíquico en cualquier persona sometida al servicio caritativo y autoritario actual de casi cualquier entidad social. Antes de que un educador social abra la boca, tan solo por el hecho de representar ese papel de "Educador," ya desmoraliza a la persona usuària en cuestión, quien normalmente suele superar con creces en edad, experiencia de vida y formación general a la persona educadora. 

Que alguien se llame "Trabajador social" o "Asistente social", es algo profesional y hasta inspira bastante credibilidad y confianza, pero cuando oyes de alguien que te dice ser "tu EDUCADOR, o tu INTEGRADOR", te vienes abajo como persona, porque tu ego y tu orgullo se ven severamente dañados, y por lo tanto, tu autoestima y tú dignidad también resultan afectadas de forma casi irreparable. Una vez que te pasa eso, tu proceso de recuperación social queda paralizado de por sí, y es la razón principal del proceso de institucionalitzación y cronificación del los usuarios hacia los recursos socialees.

¿Nos gustaría ser educados a los 40 o 50 años por alguien de 20 o 30?

Si la respuesta es no, ¿Por qué lo estamos permitiendo para otras personas?

¿Por qué estamos permitiendo esa clase de guiones sociales, donde unas cuantas personas, bajo el rol de Educador e Integrador Social, puedan alimentar sus egos a costa de la humillación y pérdida de la dignidad en otras?

  • PROPUESTA:

He iniciado esta petición para proponer un cambio de dinàmica profesional en el ámbito de la exclusión social y el sinhogarismo.

Propongo la sustitución de los papeles de "Educador" e "Integrador" Social por otros ya existentes y con mucha connotación de dignidad y seriedad en la atención personal. Las alternativas serían de "Trabajador" y "Asistente" Social.

Aparte de cambiar las nomenclaturas, que ya sería una cosa muy importante, tendrían también que ser rediseñandos los roles, tanto el de los Trabajadores como el de los Asistentes, porque los límites y las formas de actuación, dentro del marco establecido para cada situación social, se confunden muy a menudo y desequilibran a veces el proceso de asistencia social de cada persona usuaria. 

La mayor parte de las personas usuarias y exusuarias coinciden en que, "La Educación social y La integración social" deberían de ser nombres asignados a departamentos de una entidad o programa, y no de oficios profesionales, es decir, que la educación y la integración social no son más que procesos que se logran por el camino de la atención social y no deberían de ser titulados como actividad profesional de alguien, porque nadie educa ni integra a ninguna persona adulta y, por lo tanto, es irreal e innecesario, para no mencionar además la ofensa y la humillación que producen.

Y para terminar, me gustaría exponer la forma del lenguaje represivo que tenemos hacia las personas usuarias de los servicios sociales. Hablamos de "Adultos con Derechos" y nos referimos al profesional que les atienden socialmente como "Educador". Hablamos del profesional que "asiste" a la persona usuaria, no como "Asistente o Asistenta" sino como "Educador o Integrador". El singinficado semántico de las palabras "Educador e Integrador" ya de por sí le da una "falsa licencia moral" al profesional con respecto a la persona usuària, produciendo en esta última una sensación de inferioridad, pero además, al tener que acudír y hacer caso a alguien que le dice ser "su educador o su Integrador", hace que la persona usuaria adquiera una idea vergonzosa y hasta sucia de si misma.

¿De verdad cree alguien que puede educar e Integrar a una persona adulta?

¿No son más bien, la educación y la integración, procesos resultantes de algo que se parece mucho al simple hecho de "vivir la vida"?

Si alguien dice ser mi Integrador o Educador social, yo siento que me ve, o soy, una pieza de puzzle que se salió de su sitio, y que esa persona está especializada en corregirme y educarme. ¿SERÍA DIGNO Y JUSTO PARA MI PENSAR ASÍ?

¡FIRMA!

  1. Firma esta petición si crees que, aunque seas pobre y sin techo, deberías de ser tratado con respeto y dignidad por los servicios sociales y no sentirte con necesidad de ser educado, integrado, o tutelado como un niño.
  2. Firma esta petición si crees que no sería justo y digno que alguien con menos edad y experiencia de vida que tu, te diga que es tu educador o tu educadora, así como tu Integrador o tu integradora social.
  3. Firma esta petición si crees que ningún adulto debería estar sometido, por necesidad de un plato de comida y un techo, al capricho de otra persona, que dice ser su educador, su educadora, su Integrador o su integradora social.
  4. Firma esta petición si crees que, al igual que en los hospitales existen Médic@s y Enfermer@s, en los centros de servicios sociales deberían de existir solo Trabajador@s Sociales y Asistent@s Sociales. Que la educación y la integración social podrían ser nombres de departamentos, programas o áreas de las entidades sociales, pero nunca de profesiones, poderes y capacidades de alguna persona.
  5. Firma esta petición si crees que sería injusto e índigo tener que soportar la idea de ser tratado como a educar o a ser integrado.

¡Entre todos podemos firmar por un futuro mejor!

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www.bcnsocial.org

 

 



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