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Acabemos con la úlcera de Buruli y sus consecuencias en la República Democrática del Congo

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En la República Democrática del Congo, cientos de personas sufren graves lesiones y discapacidades como consecuencia de la úlcera de Buruli, una enfermedad hasta hace poco desconocida pero a la que hoy sabemos cómo enfrentarnos. La mayoría de los afectados son mujeres y niños menores de 15 años.

A pesar de los valiosos recursos naturales del país, (además de cobre, oro, uranio, etc;  tiene más de la mitad del abastecimiento mundial de coltán, imprescindible para nuestros teléfonos móviles y ordenadores), la mayoría de su población no tiene medios para acceder a los servicios sanitarios y ello hace que la úlcera de Buruli siga teniendo para ellos unas consecuencias dramáticas.

Fontilles ayuda desde 2011 al hospital IME, cerca de Kimpese, zona en la que se detectan más de 30 casos nuevos de úlcera de Buruli al mes. El Hospital atiende los casos más complicados, pero, aun cuando se logra detener el avance de la enfermedad, muchos quedan con graves secuelas y discapacidades. Además del drama humano, estas personas no pueden trabajar y los niños abandonan la escuela lo que supone un gran coste socioeconómico para toda la comunidad.

Es necesario dar un paso más en la ayuda con cirugía reconstructiva, para reducir las discapacidades, y campañas de información y detección precoz de la enfermedad. Para ello hay que formar al personal sanitario del hospital y los voluntarios de las comunidades.

Debemos compartir nuestros conocimientos y recursos con las personas afectadas para que dejen de sufrir unas consecuencias que podemos evitar. Por eso te pedimos que apoyes nuestra causa y te unas a nosotros en este nuevo proyecto. Con tu ayuda podemos llegar a más personas.

A pesar de los valiosos recursos naturales de la República Democrática del Congo, (además de cobre, oro, uranio, etc; tiene más de la mitad del abastecimiento mundial de coltán, imprescindible para nuestros teléfonos móviles y ordenadores), la mayoría de su población no tiene medios para acceder a los servicios sanitarios y ello hace que la úlcera de Buruli, a pesar de que hoy sabemos cómo tratarla, siga teniendo para ellos unas consecuencias dramáticas.

Fontilles ayuda desde 2011 al hospital IME, cerca de Kimpese, zona en la que se detectan más de 30 casos nuevos de úlcera de Buruli al mes. El Hospital atiende los casos más complicados, pero, aun cuando se logra detener el avance de la enfermedad, muchos quedan con graves secuelas y discapacidades. Además del drama humano, estas personas, la mayoría mujeres y niños, no pueden trabajar y los niños abandonan la escuela lo que supone un gran coste socioeconómico para toda la comunidad.

Es necesario dar un paso más en la ayuda con cirugía reconstructiva, para reducir las discapacidades, y campañas de información y detección precoz de la enfermedad. Para ello hay que formar al personal sanitario del hospital y los voluntarios de las comunidades.

Debemos compartir nuestros conocimientos y recursos con las personas afectadas para que dejen de sufrir unas consecuencias que podemos evitar. Por eso apoyo a Fontilles en este proyecto: Juntos podemos llegar a más personas.