Petición Cerrada
Petición para a todos los ex prisioneros políticos de la dictadura civico-militar 1973-1990

Todos los ex prisioneros políticos de la dictadura cívico-militar de 1973 a 1990 pueden adherir a esta carta


ACLARACIÓN A LA OPINIÓN PÚBLICA:TENEMOS LA DIGNIDAD INTACTA


Nosotros/as que estuvimos en las cárceles de la dictadura; que fuimos torturados/as por ejercer nuestro legítimo derecho a la rebelión; que tuvimos la osadía de enfrentar la violencia y el terror de los aparatos represivos y policiales de la dictadura, aclaramos que NUNCA fuimos consultados/as si queríamos que la Ley 19.992 (que estableció la pensión de reparación para quienes fuimos afectados por la violación sistemática de los Derechos Humanos, también conocida como Ley Valech), considerara dentro de sus atribuciones el secreto de nuestros testimonios por 50 años, porque eso solo se tradujo en una nueva Ley de Amnistía vedada, bajo el gobierno de Ricardo Lagos.
Nosotros, nosotras luchadores sociales que fuimos torturados por los esbirros de Pinochet, siempre hemos luchado por la justicia, por la verdad y por el castigo a los responsables de las violaciones que sufrió todo el pueblo de Chile. No queremos amnistía, no buscamos la impunidad, no hemos sido cómplices pasivos ni silenciosos de quienes fueron nuestros torturadores.
Durante los largos años de gobiernos pos dictatoriales, se nos ha negado constantemente el acceso a la justicia, nuestras querellas por torturas fueron archivadas en las cortes de justicia y nuestra lucha por terminar con la impunidad de los criminales ha sido desestimada por diversas instituciones. Esta denegación de justicia solo responde al pacto de silencio, al pacto de impunidad, a la negociación, a la llamada “transición a la democracia” firmada entre los traidores y el mismísimo responsable de la sostenida violación a los derechos humanos que sufrimos todos/as los/as chilenos/as. Para ello se armó incluso una coalición política, la Concertación, conglomerado que traicionó las aspiraciones de justicia, de verdad, de castigo a los responsables y las cambió por “una democracia en la medida de los posible”.
Los violadores de los derechos humanos siguen impunes, porque incluso hoy son los protegidos del nuevo pacto político, de esta Nueva Mayoría reciclada que sigue pagando con el dinero de todos/as los/as chilenos/as, cuantiosas pensiones a estos “honorables militares” que están encarcelados en penales de lujo y gozando de todos sus beneficios.
Como sobrevivientes, es nuestro deber testimoniar por aquellos/as compañeros/as que no lograron sobrevivir a la tortura, a la prisión; por nuestros/as hermanos/as de lucha que fueron objeto de montajes orquestados por el Estado chileno; por quienes aparecieron degollados, mutilados, quemados; por todos/as aquellos/as que fueron lanzados al mar, que fueron fusilados en falsos enfrentamientos; por quienes fueron hechos desaparecer.
Los representantes de estos pactos políticos que negocian con violadores de los derechos humanos su impunidad no son nuestros voceros, nunca podrán serlo, carecen de la calidad moral para ello. Los parlamentarios que responden a sus mezquinos intereses partidarios nos dieron la espalda; las autoridades de gobierno nos dieron la espalda; pero no cejaremos ni callaremos ante la traición.
Pueden mentir que algo queda, pero seguiremos exigiendo que toda la verdad salga a luz; que los delitos de lesa humanidad sean perseguidos y los perpetradores sean enjuiciados y castigados.
La Presidenta de la Republica tiene la postesdad para revertir esta situación, qué triste es escucharla diciendo que estudiará el levantamiento del secreto. ¿Cuánto tiempo más deberemos esperar a que terminen con su negociación? ¿Siguen esperando a que el tiempo se haga cargo de nosotros/as los/as torturados?
Una democracia no se basa en la impunidad, por eso ha sido imposible erradicar la práctica de la tortura o el frio asesinato en contra de trabajadores, de estudiantes, del pueblo mapuche. Las fuerzas policiales siguen dirigidas por quienes ejecutaron estas prácticas deleznables contra un pueblo indefenso..
Los/as torturados/as sabemos que nuevas generaciones toman esta bandera de justicia y luchan contra la impunidad y juntos/as seguiremos dando todas las batallas que sean necesarias.
Lo único que impide que se conozca la verdad, es el temor a la justicia plena, no tiene que ver con nuestra dignidad, porque nosotros/as tenemos la dignidad intacta y exigimos que terminen con el secreto de la información, exigimos que se termine con la impunidad y queremos que todos los involucrados en las violaciones a los Derechos Humanos, los que dieron las ordenes y los que las ejecutaron paguen por sus crímenes en contra del pueblo chileno.
BASTA DE IMPUNIDAD Y MENTIRAS. NADA ESTÁ OLVIDADO, NADIE ESTÁ OLVIDADO

Esta petición fue entregada a:
  • a todos los ex prisioneros políticos de la dictadura civico-militar 1973-1990


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