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    JURISTAS Y SOCIEDAD CIVIL ANTE EL FENÓMENO PSICOLÓGICO-LEGAL DEL PRETENDIDO “SÍNDROME DE ALIENACION PARENTAL” (SAP)

    21/11/2007 versión para imprimir
    JURISTAS Y SOCIEDAD CIVIL ANTE EL FENÓMENO PSICOLÓGICO-LEGAL DEL PRETENDIDO “SÍNDROME DE ALIENACION PARENTAL” (SAP).

    Las y los profesionales del ámbito del Derecho y miembros de la sociedad civil firmamos este documento, en relación con la irrupción en el ámbito de la justicia del supuesto síndrome de alineación parental, el cual desemboca en consecuencias perjudiciales y de alto riesgo para los menores. Después de estudiar con detenimiento la información científica y jurídica más relevante, relativa al pretendido Síndrome de Alienación Parental (SAP) que acuñó Richard A.Gardner, llegamos a las siguientes conclusiones:

    1.- EL SAP NO ES FRUTO DE UN SÍNDROME CIENTÍFICO SINO LA DESCRIPCIÓN SESGADA Y TENDENCIOSA DE UN FÉNOMENO QUE SE DA EN EL ÁMBITO LEGAL, INTERPRETADA BAJO LO PARÁMETROS DE UNA IDEOLOGÍA PATRIARCAL.

    En casos de disputa judicial sobre la guarda y custodia de los hijos menores, suelen darse situaciones en la que los menores rechazan cualquier contacto con el progenitor no custodio o se distancian o alejan del mismo. La conducta de rechazo puede deberse a múltiples causas; como puede ser la reacción lógica del hijo/a ante una situación en la que previa a la ruptura ha existido una conducta de abuso y violencia del que han sido víctimas también los/as hijos/as. No conviene olvidar que donde hay violencia los/as hijos/as están inmersos en ella y la sufren directamente. Otra causa puede deberse a las dificultades de relación del progenitor no custodio con su hijos/as, ya desde antes de iniciarse el proceso de ruptura ante el juzgado, o a la percepción errónea del menor debido a los súbitos cambios de su vida cotidiana que pueden desembocar en sentimientos de rabia o en la clásica rebelión del adolescente. Por último, otra causa puede radicar, en las conversaciones que se realizan ante los/as niños/as sobre el otro progenitor poniendo al descubierto una larga situación de maltrato, hasta entonces oculta y silenciada.

    Gardner confundió las causas del rechazo infantil o adolescente al progenitor con un síndrome médico, la ausencia de pruebas en este sentido y también de diagnósticos diferenciales llevó forzosamente a su rechazo en los tratados de diagnostico del DSM-IV y CIE y por supuesto de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ante esta situación el propio Gardner se vio obligado a reconocer que el SAP era un conflicto legal y no médico.

    Gardner utilizó sus exclusivos criterios personales para diagnosticar el SAP sin investigar nunca las causas del rechazo. Su conclusión es que el rechazo es injustificado y patológico focalizado en la supuesta programación de la patología materna, a la vez que hace invisible al padre, sin reconocer la indudable contribución de este sobre las dificultades que presentan sus hijos/as, incluso en aquellos supuestos en que haya pruebas documentadas de violencia doméstica o abuso a menores.

    El supuesto síndrome de alienación parental no es una categoría diagnóstica clínica, ni en medicina ni en psicología, por lo que los síntomas y conductas que se describen no se corresponden con una causa única.

    2.- LOS PRETENDIDOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS SON NULOS LOGICA Y CIENTIFICAMENTE PORQUE NO SE CORRELACIONAN CON NINGUNA PATOLOGÍA IDENTIFICABLE Y JURIDICAMENTE INACEPTABLES POR PARCIALES Y PORQUE CONSTITUYEN UNA FICCION DE UN SINDROME INEXISTENTE.
    Los criterios diagnósticos en el SAP son ambiguos e indefinidos, por lo que no puede realizarse un diagnóstico fiable. En el mejor de los casos se califican conductas adaptativas de los menores a la nueva situación. O a una situación de temor insuperable por la existencia de una previa violencia o a las acciones judiciales ejercidas por la madre defendiendo los intereses legales de los /as hijos/as como patológicas. Se evalúa la salud mental de la madre, a menudo sin siquiera conocerla, nunca la del padre, así como la posición de ella en el ámbito legal. La frecuencia en que la madre denuncia al padre y la búsqueda de resolución de los conflictos legales de la pareja a través del cauce judicial así como o acudir a servicios sociales en demanda de ayuda, es uno de los criterios de los que Gardner se sirve para concluir el diagnostico del SAP. Sin embargo en el diagnostico no se evalúa al padre. Desde el ámbito jurídico estas pruebas del supuesto SAP son nulas por parciales y sobre todo porque constituye una ficción de un síndrome medico a todas luces inexistentes.

    3.- EL SAP CREA UN EFECTO PERVERSO AL INVERTIR EL PRINCIPIO DE LA CARGA DE LA PRUEBA.
    SUS CRITERIOS PROPONEN SILENCIAR LOS ABUSOS SEXUALES Y MALOS TRATOS A MENORES. Y ADOLOCEN DE SERIOS PREJUICIOS A FAVOR DEL PRESUNTO ABUSADOR.

    Para Gardner si la madre del menor acusa al otro progenitor de abuso sexual ello constituye una evidencia de la existencia del SAP, sin mencionar que la falta de denuncia haría incurrir a la madre en encubridora, consentidora o cooperadora. Si en un proceso penal se descubre que la madre conocía los abusos sexuales del padre a los/las menores y no los ha denunciado seria considerada como cómplice del delito. Puesto que dicha conducta representa una dejación de los deberes inherentes a la patria potestad colocando a los menores en indefensión ante una grave situación de riesgo y desprotección. Todos los profesionales especializados en violencia y abusos a menores denuncian la utilización del SAP para deslegitimar acciones judiciales por violencia de género, por abuso sexual, o para conseguir que se desista de iniciar acciones sobre malos tratos y abusos a los hijos.

    Según las tesis que alimenta el SAP, se invierte la carga de la prueba pues corresponderá a la madre probar que no es la causante del rechazo de los/las menores al padre, porque su autoría en el pretendido lavado de cerebro, “se da por supuesta”. Este es un punto extremadamente peligroso porque coloca a las madres en una evidente indefensión al tener que desvirtuar lo que en derecho se llama una prueba diabólica, aquella que no se puede probar.

    4.- LA INTERVENCION TERAPÉUTICA QUE RECOMIENDA EL SAP SUPONE UNA COACCION LEGAL Y NO UN TRATAMIENTO MÉDICO.

    El pretendido tratamiento, que va desde multas a pérdidas permanentes de custodia, prisión o centros de detención juvenil, y a la prohibición de que la madre pueda ver o tener cualquier tipo de contacto con el menor durante mucho tiempo ( incluso más de 6 meses) conculcando así las obligaciones médicas y legales de asistencia a los /las menores.

    La intervención propuesta por Gardner para superar un SAP, esta basada en la coacción, la amenaza y el castigo, empeorando gravemente la situación sobre todo por lo que respecta a los/as menores. Deja secuelas en los /as niños/as que en algunos casos documentados han tenido graves consecuencias. Un “tratamiento legal” nunca es terapéutico; tampoco, existen pruebas sólidas de que la coacción legal logre cambios en el afecto de los/las menores de manera real y sincera.

    De este modo se eliminan los derechos de los niños/as en nombre de su propio bien. La salida de los niños/as del hogar materno en el que se han criado satisfactoriamente para ir a vivir con un padre al que temen, deja una huella traumática que dura muchos años condicionando el futuro de sus vidas. Se deja al menor en situación de riesgo extremo inexplicablemente amparado por la justicia.

    5.- LA IDEOLOGIA QUE SUSTENTA EL SAP ES ABIERTAMENTE PRO-PEDÓFILA Y ADEMAS SEXISTA, ESTO ULTIMO, SUPONE CONCULCAR EL PRINCIPIO CONSTITUCIONAL DE NO DISCRIMINACIÓN POR RAZÓN DE SEXO

    Gardner afirmó que:

    • La sexualización de los niños puede tener propósitos procreativos, porque un niño sexualizado puede reproducir a una edad más temprana...Cuanto más joven sea la máquina de supervivencia en el momento que aparecen los impulsos sexuales, más largo será el lapso de capacidad creativa y mayor la probabilidad de que el individuo cree más máquinas de supervivencia en la próxima generación.

    • Todas las parafilias humanas son mecanismos adaptativos naturales que promueven la procreación humana, mejorando por lo tanto la supervivencia de las especies. Habla del hombre como del “ donador de esperma” y de la mujer como de la “ receptora de esperma”, diciendo que las conductas sexuales “ atípicas” servían para mantener los “ jugos del hombre” fluyendo, y aumentando la probabilidad de relaciones heterosexuales con una persona que pueda concebir, caracterizando así cualquier situación en la que una mujer sea un recipiente de esperma como promotora de la supervivencia de las especies.

    • Dijo que las hembras humanas son naturalmente “ pasivas” y que su pasividad, las lleva a volverse masoquistas víctimas de la violación que “ obtienen placer de ser golpeadas, forzadas, y hechas sufrir de otras formas”, como el “ el precio que tienen que pagar para conseguir el premio del esperma”

    • Los niños mayores pueden ser ayudados a darse cuenta que los encuentros sexuales entre un adulto y un niño no son universalmente considerados como un acto censurable. Se le podría contar al niño sobre otras sociedades en las cuales tal comportamiento fue y es considerado normal. El niño podría ser ayudado a apreciar la sabiduría del Hamlet de Shakespeare, que dijo Nada es bueno o malo . Pero el pensarlo lo hace así.

    • En tales discusiones el niño tiene que ser ayudado a apreciar que en nuestra sociedad tenemos una actitud exageradamente punitiva y moralista sobre los encuentros sexuales entre adulto-niño.

    • Dijo que las actividades sexuales entre adultos y niños eran parte del repertorio natural de la actividad humana, una práctica procreativa positiva porque la pedofília “ carga” sexualmente al niño, lo hace “ muy sexualizado” y le hace “ ansiar” experiencias sexuales que redundarán en una procreación aumentada.

    • Gardner dijo que cualquier daño causado por las parafilias sexuales no es resultado de las parafilias en si mismas, sino del extraño estigma social que las rodean. Los parafílicos merecen respeto social y simpatía.

    La perversidad del SAP , consiste en borrar el delito de los abusos sexuales a menores y normalizarlo de forma solapada, como una situación incluso deseable. El hecho de que el SAP esté basado en una teoría pro-pedófila, plantea graves y preocupantes cuestiones a la Justicia.

    6.- EL SAP CARECE DE ACEPTACIÓN GENERAL Y NO HA SIDO SOMETIDA A REVISIONES “PEER-REVIEW” PARA CONSTATAR LA FIABILIDAD Y VALIDEZ DEL MISMO.

    Los intentos rigurosos de probar el SAP han dado una altísima tasa de error diagnóstico. Los investigadores niegan su existencia como síndrome médico. No está reconocido por los expertos pertinentes, ni incluido en el DSM, CIE y es refutado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En definitiva el SAP no tiene soporte alguno en la comunidad científica. Los artículos que Gardner citó no presentan nada más que sus creencias subjetivas y sus especulaciones ausentes de cualquier prueba, fallando en conseguir el apoyo de los expertos que acrediten la fiabilidad y validez del SAP. Gardner se autopublicó sus libros y eludió someter sus escritos a la revisión crítica de expertos en publicaciones científicas con peer-reiew (1).

    7.- FISCALES Y JUECES AMERICANOS SE DEFINEN EN CONTRA DEL SAP. EN ESTADOS UNIDOS SE HA INICIADO UN FUERTE Y DECIDIDO MOVIMIENTO PARA IMPEDIR SU ADMISIBILIDAD COMO PRUEBA EN JUICIO.

    Las pruebas psicológicas que versen sobre menores y sean utilizadas en un procedimiento judicial deben estar sometidas a pruebas empíricas rigurosas y a controles de validez y fiabilidad para evitar que se conculquen los derechos de los menores en aras a una pseudo-ciencia, que pone en grave riesgo su salud psicológica y física.

    “ El SAP es una teoría no probada que puede amenazar la integridad del sistema de justicia penal y la seguridad de los niños abusados. Los fiscales deberían formarse a sí mismos sobre el SAP y estar preparados para argumentar contra su admisión en los juzgados. En los casos en los que se admite el testimonio del SAP, es responsabilidad de los fiscales instruir al juez sobre los déficit de esta teoría. Cuantos más juzgados se nieguen a admitir al SAP como prueba, más protección se habrá conseguido en nuestro sistema judicial para las víctimas del abuso sexual”(2).

    “ … Cualquier testimonio afirmando que una parte en un caso de custodia sufre del SAP, debería por lo tanto ser declarado inadmisible y/o ser eliminado del informe de evaluación por las reglas establecidas en Daubert y en el anterior estandar Frye ” (3).

    Muchos tribunales americanos rechazaron el testimonio del SAP por los siguientes motivos:

    Las materias de conocimiento común no son el campo propio del testimonio experto. Uno de los dos antecedentes que consideran al SAP como inadmisible, dice que un testimonio experto es inapropiado cuando trata del conocimiento común de que algunos niños están alienados y de que algunos progenitores meten a sus hijos en medio del conflicto marital.

    Se acepta la calificación del experto en virtud de su “conocimiento, habilidad y experiencia, entrenamiento y formación, “y se admite el testimonio científico que se basa en hechos suficientes, y en una teoría fiable que la explica.

    La posición de Gardner como voluntario no pagado en la Universidad de Columbia y la falta de soporte empírico del SAP serían condiciones insuficientes para su acreditación como experto y la admisibilidad del SAP.

    Se limita el testimonio de los expertos a su campo de conocimiento. Como la etiología del SAP y que su tratamiento es legal, no médico.

    No se permite que un experto testifique sobre el tema final a decidir. Gardner “pretende” tomar esta decisión determinando si a una acusación particular se le puede calificar de falsa o verdadera. “Además, el SAP pretende atribuir un maltrato infantil, y ordenar las acciones legales (Citado por Hoult).

    Por los motivos anteriormente enumerados concluimos que el SAP y la ideología que lo sustenta, son un peligroso fraude pseudo-científico que está generando situaciones de riesgo para los menores y provocando de hecho una involución en los derechos humanos de niños/as y mujeres.

    Que tal y como ha sucedido en otros países desde hace más de una década, la irrupción intempestiva de este tipo de ideología, bajo la denominación de la sociología denomina backlash o fenómeno de contramovimiento o contrareacción, producto de los avances logrados en los últimos años en relación a los derechos de las mujeres, las niñas y los niños.

    Por todo ello consideramos necesaria y urgente una respuesta de los gobiernos, de la sociedad civil y de los/las juristas:

    -Proporcionando información auténtica sobre el pretendido Síndrome de Alienación Parental, formación adecuada a los/las profesionales sobre cómo abordar los conflictos familiares que se describen, y a todos aquellos profesionales que intervengan por cualquier razón técnica (asistencia, intervención en los Juzgados, equipos sicosociales, etc…) con menores y familias en procedimientos que versen sobre custodia y/o procedimientos penales relativos a malos tratos y/o abusos sexuales.

    -En los casos que se observe problemas relacionales entre menores y progenitores el primer cometido consistiría en descartar situaciones de violencia o abuso. Se debe abordar la situación como un problema de adaptación o relación y no como una intervención patológica de la madre.

    -Se denuncia la existencia de una ideología patriarcal ante este fenómeno, que supone una involución en los derechos de las mujeres y de los/as niños/as.

    - Finalmente denunciamos que el fin último del SAP, es utilizar la justicia como medio para obtener la legitimación que le niega la comunidad científica.

    NOTAS:

    Con documentación que lo acredita: en Estados Unidos de Norteamérica, Francia y Argentina
    Todo lo que se afirma en este documento está ampliamente documentado en las referencias científicas siguientes:
    “The Evidentiary Admissibility of Parental Alienation Syndrome :Science , Law, and Policy, Jennifer Hoult, J.D. Science American Bar Association, Child . Legal Rts J.Spring 2006
    “The Perental Alienation Syndrome :Is It Scientific ? “ Stephanie J.Dallam,”The failure of family courts to protect children from abuse in custode disputes” St. Charles &L.Crook (Eds), 1999
    “Parental Alienation Syndrome and Alienated Children – getting it wrong in child custody cases” Family Law Quarterly, 35, 527 Carol S. Bruch (2001)
    (2) y (3) “Parental Alienation Syndrome :What Professionals Need to Know” NATIONAL DISTRICT ATTORNEYS ASSOCIATION, American Prosecutors Research Institute (APRI)
    “Navigating Custody & Visitation Evaluations in Cases with Domestic Violence:A judge´s Guide” NATIONAL COUNCIL OF JUVENILE AND FAMILY COURT JUDGES
    “A Critical Analysis of Parental Alienation Syndrome and Its Admissibility in The Family Court”, Lenore E.A. Walkeri, Kristi L.Brantey, Justin A.Rigsbee, JOURNAL OF CHILD CUSTODY, 2004, The Haworth Press.

    (1) Proceso de crítica rigurosa realizada por los mejores expertos dentro de la comunidad científica pertinente, que investigan a fondo precisión, validez y fiabilidad de la nueva teoría . Una peer-review significativa “evalua la claridad de las hipótesis, la validez del diseño de investigación, la calidad de los procedimientos de recogida de datos, la consistencia de los métodos empleados, la adecuación de los métodos de las hipótesis que están siendo probadas, al alcance de las conclusiones que salen del análisis y la solidez y limitaciones del resultado completo” , y debería “filtrar los prejuicios identificar los descuidos, omisiones e inconsistencias”. Los expertos han de ser competentes y ecuánimes.
    Gardner, Richard A., True and False Accusations of Child Sex Abuse (“Verdaderas y Falsas Acusaciones de Abuso Sexual Infantil”) Creative Therapeutics, October 1992.

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    Medicine and Mental Health professionals in the face of the Legal and Psychological Phenomenon known as parental alienation syndrome (PAS)[1]

    Concerning the outbreak within the justice system of alleged syndromes which misguide legal proceedings towards harmful consequences and risk for minors, and after studying in depth the scientific and legal information of PAS supported by the writings of Richard A. Gardner, we, the undersigned Mental health professionals have reached the following conclusions:

    1. PAS IS A PSEUDOSCIENTIFIC AND DISTORTED DESCRIPTION OF A REAL PHENOMENON THAT OCCURS IN LEGAL COURT PROCEEDINGS, INTERPRETED INCORRECTLY UNDER THE INFLUENCE OF PATRIARCHAL IDEOLOGY.

    In cases of custody litigation, sometimes it is observed that the minor child rejects the parent who does not have custody (generally the father). Research suggests this reaction is caused in the first place by the same behavior (violent, abusive or neglect of the parent rejected), in the second place, due to an adaptive reaction to divorce, and thirdly due to a tantrum or rebellious behavior which is a characteristic of normal child development.

    Without evaluating the possible causes through a precise differential diagnosis, Gardner confuses the description of certain phenomenon of infantile rejection to one parent with a medical syndrome. Disregarding any research as far as the cause is concerned or justification of rejection, PAS diagnostic criteria concludes that rejection is pathological and unjustified. Focusing the attention on rejection is focusing the attention on a supposed maternal planning and pathology, thus making the father invisible. Gardner openly assumes that the child's rejection towards his/her father is caused by his/her mother’s brainwashing without further investigation of the possible contribution of the father to his difficulties with the children.
    As PAS appears itself like the phenomenon initially described, many honest professionals accept its existence without perceiving that PAS is a bad interpretation of the phenomenon.

    2. THE DIAGNOSTIC CRITERIA ARE LOGICALLY AND SCIENTIFICALLY NULLIFIED BECAUSE THEY DO NOT CORRELATE WITH ANY IDENTIFIABLE PATHOLOGY

    PAS has no experimental support. Diagnostic criteria are not correlated with any specific pathology that makes reliability tests very difficult to apply. Such criteria are indeterminate and ambiguous and do not allow any professional to actually make a precise diagnosis. Adaptive child’s behaviors and the seeking of a mother’s legal rights are diagnosed as pathological and unjustified. Rejection is confused with psychosis. The mother is diagnosed through third parties. Diagnostic criteria never evaluate the father.

    The most rigorous attempts to validate PAS have resulted in the highest diagnostic error rate. Investigators deny its existence as medical syndrome: nor is it recognized by the appropriate experts. Nor is it included in the DSM. PAS does not have the support of the scientific community. Articles used as reference by Gardner are only the display of his personal beliefs and his unproven speculations, in a failing attempt to have the support of experts who could validate and grant reliability to PAS. Gardner published his own books and also eluded that his writings were subjected to criticism of scientific peer reviews.

    3. THE THERAPEUTIC INTERVENTION THAT PAS RECOMMENDS IS LEGAL COERCION THAT LEAVES THE MINOR CHILD IN A SITUATION OF EXTREME RISK

    The so-called treatment (fines, losing permanent custody, prison, youth detention centers) is an exclusively useless counter-productive legal action that aggravates situations, leaving children with scars and in some documented cases, serious consequences.

    Interventions suggested by PAS includes as common practice the eradication of children’s rights, and the removal of the children from the maternal home in which they are happily living in order to go to live with a father whom they fear which causes a traumatic scar lasting many years. While purportedly promoting justice, this tactic leaves in many cases the minor child in a situation of extreme risk.

    Given these violations of medical and legal ethics, the promulgation of PAS constitutes in itself medical malpractice.

    4. THE IDEOLOGY SUPPORTING PAS IS OPENLY PRO PEDOPHILIC AND SEXIST.

    Gardner says[2]:

    Sexualizing children can have procreative purposes, because a sexualized child is more likely to reproduce at an earlier age. "The younger the survival machine at the time sexual urges appear, the longer will be the span of procreative capacity, and the greater the likelihood the individual will create more survival machines in the next generation." pp.24-25

    "There is a whole continuum that must be considered here, from those children who were coerced and who gained no pleasure (and might even be considered to have been raped) to those who enjoyed immensely (with orgiastic responses) the sexual activities." p.548

    "Older children may be helped to appreciate that sexual encounters between an adult and a child are not universally considered to be reprehensible act. The child might be told about other societies in which such behavior was and is considered normal. The child might be helped to appreciate the wisdom of Shakespeare's Hamlet, who said, 'Nothing's either good or bad, but thinking makes it so.' In such discussions the child has to be helped to appreciate that we have in our society an exaggeratedly punitive and moralistic attitude about adult-child sexual encounters." p.549

    One has to do everything possible to help her put the 'crime' in proper perspective. She has to be helped to appreciate that in most societies in the history of the world, such behavior was ubiquitous, and this is still the case." p.584-585

    "Of relevance here is the belief by many of these therapists that a sexual encounter between an adult and a child -- no matter how short, no matter how tender, loving, and non-painful -- automatically and predictably _must_ be psychologically traumatic to the child... The determinant as to whether the experience will be traumatic is the social attitude toward these encounters."
    Ibid. pp. 670-71

    "I believe it is reasonable to say that at this time there are millions of people in the United States who are either directly accusing or supporting false sex-abuse accusations and/or are reacting in an extremely exaggerated fashion to situations in which _bona fide_ sex abuse has occurred." p.688

    .
    5. A VERY STRONG AND DETERMINED MOVEMENT HAS BEGUN IN THE UNITED STATES IN ORDER TO PREVENT ITS ADMISSION IN COURT

    “PAS is an unproven theory that can threaten the integrity of the criminal justice system and the safety of abused children. Prosecutors should educate themselves about PAS and be prepared to argue against its admission in court. In cases where PAS testimony is admitted, it is a prosecutor’s responsibility to educate the judge and jury about the shortfalls of this theory. As more criminal courts refuse to admit PAS evidence, more protection will be afforded to victims of sexual abuse in our court system.” [3]
    “… Any testimony that a party to a custody case suffers from the syndrome or “parental alienation” should therefore be ruled inadmissible and/or stricken from the evaluation report under both the standard established in Daubert and the earlier Frye standard.[4]

    Many American courts of law have rejected PAS testimony for the following reasons[5]:

    “Because the role of the expert is to provide material outside the fact-finder’s ken to assist the fact-finder in reliably assessing the evidence, matters of common knowledge are not the proper province of expert testimony. One of the two precedent-bearing decisions that hold PAS inadmissible stated that it is inappropriate expert testimony because it concerns the common knowledge that some children are alienated and that some parents place their children in the midst of marital conflicts.”
    “It is allowed the qualification of an expert by virtue of “knowledge, skill, experience, training, or education,” and admits scientific testimony that relies on sufficient facts and a reliable underlying principle, Gardner’s volunteer position at Columbia and PAS’ lack of empirical support would be insufficient for both expert certification and admissibility.”
    “It is limited experts’ testimony to their field of knowledge. Because PAS’ etiology and treatment are legal, not medical, PAS is not a permissible subject for medical expert testimony.”
    “An expert is not allowed to testify on the final issue to be decided. While medical professionals may form personal opinions about the cause of and treatment outcomes for their patient’s injuries, they may not attribute legal fault, weigh evidence under evidentiary standards, or mandate legal actions because such testimony usurps the roles of jury and judge. The PAS impermissibly diagnose the falsity of child abuse allegations, ascribe legal fault, and mandate legal sanctions.”

    Because of the reasons previously listed, we conclude that PAS and the ideology that sustains it are a dangerous pseudoscientific fraud that is generating risk situations for the minor children and causing an involution in the human rights of children and women.

    As it has happened in other countries[6] for over a decade, the irruption of this kind of ideology is inscribed en the framework of what sociology calls backlash, countermovement or counter reaction phenomenon, as a result of the advances that have been achieved over the last years in the rights of women, boys and girls.

    We therefore demand an urgent and more than necessary answer from the Spanish Health System and the medical and psychological associations:

    Providing obligatory and authentic information about the pretended syndrome PAS and proper training on how to tackle the family conflicts it describes to all the medical and mental health professionals that in one way or another (assistence needs, expert opinion, justice related, etc.) take part with minor children and families in civil court proceedings related to custody and access and/or proceedings relating to sexual abuse or domestic violence.
    Analyzing thoroughly the scientific basis of those medical and mental health arguments that are used as diagnostic proof in a court of law.
    Developing regulations, rules and proper parameters in order to evaluate such proof.
    Notes:

    [1] Everything sustained in this document is well documented in the following scientific literature:
    · “The Evidentiary Admissibility of Parental Alienation Syndrome: Science, Law, and Policy” Jennifer Hoult, J.D. Science, Law, and Policy, American Bar Association, Child. Legal Rts J. Spring 2006 ·
    · “The Parental Alienation Syndrome: Is It Scientific?” Stephanie J. Dallam, “The failure of family courts to protect children from abuse in custody disputes“ St. Charles & L. Crook (Eds.), 1999
    · “Parental Alienation Syndrome and Alienated Children – getting it wrong in child custody cases” Family Law Quarterly, 35, 527 Carol S. Bruch (2001)
    · “Parental Alienation Syndrome: What Professionals Need to Know” NATIONAL DISTRICT ATTORNEYS ASSOCIATION, American Prosecutors Research Institute (APRI)
    · “Navigating Custody & Visitation Evaluations in Cases with Domestic Violence: A Judge’s Guide” NATIONAL COUNCIL OF JUVENILE AND FAMILY COURT JUDGES
    · “A Critical Analysis of Parental Alienation Syndrome and Its Admissibility in the Family Court”, Lenore E. A. Walker , Kristi L. Brantley, Justin A. Rigsbee, JOURNAL OF CHILD CUSTODY, 2004, The Haworth Press

  • No a la difusión en la Universidad Pública de la custodia compartida IMPUESTA y el SAP
    Asociación comentó en la petición | hace 7 meses

    Síndrome de Alienación Patriarcal
    Por Andrés Montero Gómez
    4 de julio de 2007
    Recientemente, una jueza de Manresa ha sido la primera autoridad española en dictar una sentencia de divorcio en la que retiraba la custodia de una menor a su madre para atribuírsela al padre, alegando que la madre estaba manipulando a la niña en contra del otro progenitor. A fin de llegar a su conclusión, la jueza de Manresa ha contado con el testimonio experto de seis peritos, especialistas en psiquiatría, pediatría y psicología. De los seis, la totalidad de los peritos estaban de acuerdo en diagnosticar un trastorno de ansiedad fóbica en la niña. La fobia no es odio, como popularmente a veces se considera el término, sino miedo. La fobia es miedo y la ansiedad fóbica que sentía la niña de Manresa estaba ocasionada por su padre. Es decir, según todos los peritos consultados en el proceso, la niña de Manresa sentía un miedo fóbico hacia su padre. La decisión de la jueza ha sido retirar la custodia a la madre para entregar la niña a su padre, de quien la menor tiene miedo.

    Al contrario que la angustia, que es un miedo sin objeto, la fobia es una emoción de miedo sostenido causada por un estímulo o por un conjunto estimular identificables. Lo que puede suponerse es que cuando se le tiene miedo a alguien es por algo. Pues bien, a partir de la sentencia de la jueza de Manresa no puede deducirse cuál es el origen de la fobia de la niña a quien ahora se obliga a convivir con el miedo, pero lo que sí se conoce es que el psiquiatra infantil que la ha tratado durante tres años no ha detectado signos de que la madre fuera la inductora o causante de ese miedo. Expresado de otro modo, la niña tiene miedo a su padre y un doctor especialista titulado en psiquiatría infantil no estima que su madre haya manipulado ese miedo, sino que el miedo de la niña es genuino. La jueza ha decidido, a pesar de ese criterio experto de primera mano, no sólo conceder la custodia al padre, sino prohibir a la madre que visite a la niña durante seis meses.

    Todos los peritos concurrentes al proceso de Manresa, cada uno llamado a juicio por una de las partes o por la propia jueza, se mostraron de acuerdo en que la niña padecía fobia a su padre. Es dificilísimo que el dictamen de tantos peritos alcance tal grado convergencia en un proceso civil de guarda y custodia, pero en este caso así ha sido. De entre los seis peritos uno de ellos, un psicólogo presente el proceso a instancias del padre de la niña, presentó un dictamen hipotetizando que la menor había sido manipulada por su madre en contra del padre. Otro de los peritos se mostró de acuerdo en la posibilidad de que tal manipulación pudiera haberse dado, aunque no lo tenía claro. A esa hipotética manipulación le han puesto un nombre también hipotético, el síndrome de alienación parental (SAP).

    Con el dictamen claro de un perito contra seis (y algún otro que dudaba), la jueza de Manresa decide no sólo que la experiencia terapéutica de tres años del psiquiatra infantil concurrente al proceso era irrelevante para explicar el miedo de la niña, sino que la fobia quedaba explicada por la hipótesis del SAP. Tal síndrome fue propuesto por un psiquiatra estadounidense, Richard Gardner, en 1985. Después de veintidós años, ni la Organización Mundial de la Salud ni la Asociación Americana de Psiquiatría, las dos instituciones “reguladoradoras” de sendos sistemas diagnósticos utilizados en todo el mundo, han apreciado que el SAP exista. Todo lo contrario, tanto la OMS como la APA han determinado que la alienación parental no existe como entidad clínica objeto de diagnóstico. Y la falta de reconocimiento de este síndrome no parece fruto del capricho ni de que estas organizaciones sean entes obsoletos, sino que proviene de que, en más de veinte años, no se han acumulado evidencias empíricas suficientes que apoyen las teorías de Gardner.

    Así las cosas, la jueza de Manresa determinó que una niña con fobia a su padre fuera a convivir con su progenitor y le fuera prohibido el contacto con su madre en base a una hipótesis formulada hace dos décadas y negada por la comunidad científica internacional. No satisfecha con dar crédito a un supuesto esquema diagnóstico no confirmado por la comunidad científica, dejando de lado a otra configuración patológica como la fobia esa sí perfectamente validada y, en este caso, intervenida terapéuticamente por un profesional durante tres años, la sentencia se permite el esplendor de valorar que si la OMS no ha incluido al síndrome de alienación entre sus categorías diagnósticas es porque es una organización que “va por detrás de la realidad”. Es decir, que si en más de veinte años ni la OMS ni la prestigiosa APA han incluido al SAP entre la realidad diagnóstica, después de continuos ejercicios de revisión de sus sistemas (la APA, desde el 85, ha revisado su manual de criterios hasta en cuatro ocasiones), es porque no se enteran de nada.

    La realidad del SAP va más allá de si es o no es una categoría aceptada por los estándares diagnósticos oficiales. De hecho, los síntomas del supuesto síndrome bien podrían suscribirse como parte de un problema relacional no patológico y, de ser así, no es necesario siquiera que tenga nombre para que un profesional pueda diagnosticar sus procesos como disfunciones de adaptación o relación que afectan al sujeto o a su entorno. Ésa no es precisamente la cuestión respecto del SAP. El centro de la cuestión es puramente ideológico.

    El antecedente más inmediato del SAP nos desvela, precisamente, su gestación para servir a motivaciones más ideológicas que científicas. Antes de Gardner, también en la década de los ochenta, circulaba por los foros profesionales del derecho de familia en los EEUU otro supuesto cuadro sintomático, llamado síndrome de la madre maliciosa asociado al divorcio. No es necesario leer dos veces esta etiqueta para percibir con claridad que la maliciosa es la madre en un síndrome que no puede afectar a los padres porque estos o bien no se divorcian o bien son inherentemente bondadosos. El “mal se encuentra en la mujer”, ése y no otro es el constructo ideológico profundo tras estos síndromes. Alrededor de estos dos síndromes apareció otro, también con nombre de mujer e intenciones malignas, denominado síndrome de Medea. Estas tres hipótesis interesadas de dudosa cientificidad tienen en común considerar que son las mamás las manipuladoras, que además hay algo inherente a ellas que las predispone a tal comportamiento indigno y que, finalmente, lo hacen para atacar al varón.

    Hay mujeres malignas igual que hombres malignos. Que alguna mujer manipule a los niños en contra de sus exparejas es tan real como que algún hombre manipule a los hijos en contra de sus madres. El hecho de que en los procesos de separación y divorcio se instrumente a los menores en contra del otro progenitor es un maltrato a los niños, bastante habitual por cierto, lo ejerza quien lo ejerza. No es necesario llamarle SAP o de madre maliciosa salvo que lo que se pretenda sea sembrar con una etiqueta de sospecha apriorística la conducta de las mujeres en los procesos de disolución de las parejas. Y aquí es donde entra la cuestión ideológica.

    La sentencia de Manresa, argumentando falta de pruebas, llega a ignorar sospechas de violencia de género del hombre hacia la mujer pero en cambio acepta sin tapujos una hipótesis desfasada, desestimando un diagnóstico de patología fóbica, para justificar una decisión de guarda y custodia para el padre y alejamiento de la madre. Todo, cuando la niña tiene miedo al padre y un psiquiatra infantil ha tenido tres años para detectar si ese miedo estaba manipulado por la madre o no. Lo que está ocurriendo, sobre todo en procesos civiles de separación o divorcio, es que se está esgrimiendo el SAP como arma procesal que desactive o eche tierra sobre violencias de un hombre hacia una mujer y sus hijos.

    Hasta hace muy poco, la custodia venía otorgándose a las madres no porque la legislación fuera precisamente feminista, sino porque el modelo social, instalado sobre la masculinidad dominante, hacía que fueran las mujeres las que cuidaran de los niños y niñas, estableciendo con ellos el vínculo afectivo más sólido, y encargándose esencialmente de su crianza y educación sentimental. Esta tendencia cambiará por sí sola en la medida que modifiquemos los modelos sociales. Entretanto, continuaremos asistiendo a intentos de traducir en lenguaje sindrómico la vieja presunción de que el mal entró en el mundo a través de la mujer.

    (publicado en El Correo, 30 junio 2007)

  • No a la difusión en la Universidad Pública de la custodia compartida IMPUESTA y el SAP
    Asociación comentó en la petición | hace 7 meses

    ¿Qué y qué se esconde tras este curso?

    En España, como en EEUU donde se inició, se ha venido infiltrando de forma camuflada el Movimiento Posmachista escondiéndose tras todo tipo de supuestas asociaciones de padres separados por la Custodia Compartida por la defensa de sus hijos.

    Este movimiento surge como reacción (Backlash) al avance en materia de derechos de las mujeres. En EEUU se ha creado recientemente una Coalición de expertos/as en maltrato infantil y violencia de género (abogados, psicólogos, psiquiatras etc.) para desenmascarar a estos grupos y personajes posmachistas que utilizan especialmente el sistema judicial para continuar el maltrato hacia la mujer y hacia sus hijos, como las disputas por custodia o régimen de visitas. Entre otros miembros está Leonor Walker, experta que definió el Síndrome de la Mujer Maltratada.

    Bajo el disfraz de buscar una supuesta “igualdad real” consiguen colar mitos clave, ideas falsas que neutralizan los instrumentos de protección de los derechos de las mujeres, especialmente de las maltratadas y de sus hij@s.

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